La venganza es dulce: Casándose con su peor enemigo
Reye
ridentes de su celebración todavía flotaban de
rcido, palpitando al
estaba hec
el sol comenzaba a ponerse, tiñendo el hori
había jurado
era cerrada, mis dedos temblaron mientras marcaba el nú
una
ab
onca. Cargada de un
ome al auricular como si fuera un s
io al otro lad
Denso. S
nde
o, cerca de los acan
s. No te muevas. Si pa
ea se
l G
Cártel de
milia
la cama que Hernán siempre
cababa de tirarme por un
a camioneta negra se detuv
trasera
a sombra de un con
lo vi
a
atrás, vestido con un traje qu
son
freció
con ojos como
e -o
ueca de dolor al met
ía a cuero fin
ió -afir
una p
, con la
-dijo, su tono sellando mi dest
o
alina se estaba desvaneciendo, deja
un hospital -murmuré,
en el asiento del conductor-. Al
mió antes de que lleg
una habita
p-bip* de un monitor
ada en la pared, mostrand
nfocar a través de la n
e Hernán en
n un podio, con
do, secándose los ojo
l remoto en la mesita de n
nia era inestable. Estaba celosa de mi compromiso con Estela. Se arrojó del balcó
tir
-añadió Estela, su voz temblaba con
habitación de ho
án e
a conferencia de prensa, re
un ramo d
jo, cerrando la puer
lores al fin
garganta apretada-. So
hizo un
a genuina confusión
-preguntó-.
s a
era alérgica
ía nad
ate -
e lo tragó todo. Tú eres la ex trágica. Yo soy el salv
mano para to
í violen
me t
asta convertirse en dos pozos de obsesión-. Vives en mi ciudad
én me había
hombres me hab
lobo ya estaba d