El Heredero Prohibido del Alpha CEO
DE J
lanzarme al suelo para recoger la nota, pero fue tarde. La puerta secreta se abrió con una lenti
ho y bronceado. Sus pies descalzos sobre el mármol no hacían ruido, dándole ese aspecto de depreda
ne? -su voz era un susurro r
a alfombra mientras me levantaba. Mi corazón martilleaba contra mis costillas con tant
e -mentí, tratando de
s de detenerse en mí. Caminó hacia el centro de la estancia, ignorando mi excusa. El air
gesto de sumisión que odiaba-. He revisado el calendario. No tengo tiempo que perder con cenas dramáticas y juegos de poder con mi madre.
ltrarse en mis palabras-. Asher, apen
sus dedos largos y fríos acariciando el borde del collar de zafiros-. Te di la clínic
a, me lo había repetido mil veces frente al espejo, pero l
ndo hasta que mis muslos choca
o personal. Me tomó por la cintura, tirando de mí hasta que nuestros cuerpos se se
mío-. Porque el contrato no menciona tus ganas, Jeane. Mencion
dieron por mi espalda, acariciando la curva de mis caderas con una posesividad que me dejó sin
s manos, en lugar de empujarlo, se aferra
soltó. Me miró con una
el periodo? ¿O que tienes otra cl
en -solté
nmóvil, mirándome como si acabara de hablar en un idiom
-. Jeane, por favor. Sé con quién salías. Julian Vane no es precisamente un hombre que
pura rabia y humillación-. Julian... él quería esperar al matr
a, pero lo que encontró fue un pánico genuino, un temblor en mis labios y una mirada de terror que no podía
, su voz ahora era un
favor... ten algo de decencia. No estoy lista
hasta que caí sentada en la cama. Él se arrodilló entre mis piernas, abriéndolas sin brusquedad pero con firmeza. Sus manos sub
e acaba de descubrir un tesoro que no sabía que deseaba-. Eso cambia las cosas, Jeane. No
nos subieron hasta mi pecho, reclamándolo a través de la tela, y por primera vez en mi vida, sentí esa electricidad líquida cor
da se arqueaba hacia él en una rendición involuntaria, un golpe
z de Markov, su jefe de
apoyada contra la mía, su respira
in soltarme-. ¡A menos que el m
vaciló-. Alguien está intentando quemar los archivos físicos de la auditoría
de los archivos Malhore fue como un balde de agua fría para ambos. Esos
tino. Se puso en pie, ajustándose la bata con manos firmes, mientras
tal-. No te muevas de esta cama. Si descubro que tuvist
briéndome con las sábanas, sint
ción a zancadas, cerrando la puerta co
u toque seguía quemando mi piel. Miré hacia el borde de la alfombra don
migos o eran sus cómplices? Y lo más importante: ¿quién era la mujer
o entonces me di cuenta de algo que me heló la sangre. En el marco de la puer
entos, incluso cuando no estaba presente. Estaba en una jaula, y el león