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El Heredero Prohibido del Alpha CEO

Capítulo 4 Cena para tres

Palabras:1282    |    Actualizado en: 10/01/2026

DE J

el vestidor; era una pieza de lencería cara disfrazada de ropa de noche, ajustada como una segunda piel. Al mirarme al espejo, el col

-o su sadismo- tenía otros planes. Desde el gran comedor, el eco de u

a financiera. ¿Realmente vas a dejar que esa san

olo podía describir como una versión femenina y envejecida del diablo. Eleanor Redd. Vestía un traje sastre color perla y sus perlas eran

e cristal con un golpe seco-. Acércate, niña. Quiero ver de cerca cuán

Me obligué a caminar hacia la mesa, sint

entándome en la silla frente a ella, lo más lejos pos

cajada estridente que

eres que construyeron este imperio. Que tú, la hija de un hombre que se pegó un tiro porque no podía pagar sus deudas, lo uses... es un insulto a la mem

veces mejor hombre que cualquiera en esta sala, pero las palabras se quedaron atrapadas. Miré a Asher, esperando ve

llos estaban blancos por la fuerz

trueno bajo, cargado de una amenaza que hizo

no es digna ni de limpiar el polvo de la mansión. Deberías haber elegid

, un sonido violento en medio del silencio. Se acercó a

cálida se posó sobre mi hombro, apretándolo

u madre fue como una bofetada-. Jeane no está aquí para ser "digna" de tu aprob

r la barbilla, obligándome a levantar el rostro hacia él. Sus ojos grises estaban en

do el mío -sentenció Asher-. Y si crees que ella es

do de una urgencia hambrienta que me hizo gemir contra su boca. Sus dedos se enterraron en mi cabello, tirando con la fuerza justa para que yo me abriera a él. Frente a

un desastre y mis labios ardían. Eleanor estaba

con brusquedad-. Te dejas llevar por los instintos más b

con el corazón golpeando mis costillas como un animal enjaulado. Asher se q

así -dijo él, sin mirarme-. Eres

a mano, aunque el sabor de su whisky y su piel seguía allí-. Y n

oyando ambas manos en los bra

ersión. Come algo. Te ves pálida y necesito

a probar. Mi cuerpo seguía vibrando por el beso, una reacción tra

te. Todo lo que quería era meterme bajo las sábanas y fingir que este d

resaltaba un pequeño trozo de pape

e Asher, ni la cursiva afilada de su madre. Eran letras re

. Ni serás la primera en morir aquí. Pregúntale a Asher q

n de Asher. Estaba cerrada, pero por primera vez, no sentí que el cerrojo me protegiera de él. Sentí qu

lado de la puerta. El sonid

ba abriend

n la mansión Redd acababa de volverse mucho más oscura que una simple deuda de dinero. Estaba atrapada c

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