“En la víspera de Año Nuevo, estaba lista para gritarle al mundo que Alejandro, mi novio secreto durante un año, era el amor de mi vida. En lugar de eso, lo vi besar a otra mujer y anunciar su compromiso frente a mis propios padres. No solo me rompió el corazón; me humilló públicamente. -Y ella es Sofía -dijo con una sonrisa helada-. Es como una hermanita para mí. Había borrado sistemáticamente cada rastro de nuestro año juntos, incluso empacó mis cosas de su departamento -nuestro hogar- y las metió en una bodega para hacerle espacio a su nueva prometida. Un año de besos robados y promesas susurradas, todo era una mentira. Me había utilizado y luego intentó borrarme, esperando que yo simplemente desapareciera en silencio. Pero cuando renuncié a mi trabajo, me rastreó hasta el aeropuerto, pensando que podría amenazarme para que volviera a obedecer. En cambio, le di un ultimátum: o me transfería dos millones de pesos a mi cuenta, o su nueva prometida recibiría un historial completo y detallado de nuestro "romance secreto", con capturas de pantalla incluidas.”