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Placeres Prohibidos

Capítulo 4 Ideas perversas

Palabras:910    |    Actualizado en: 13/11/2025

ecreto con la esposa de mi compañero. No sé por qué razón, tal vez, por lo que me había comentado de los celos que él sentía, pero tenía la intuición de que

les pongo mucha atención cuando las mujeres me hablan de sus cosas. En la conversación que tuvimos por teléfono ella dijo

lamar su atención, pues no sabía que pretexto podría inventar, cómo podría hacerle para llegar a ella

la razón y la ética me detenían

sposo, por más que fuera mi compañero, no era nada interesante, ya que la idea era que la plática se centrara únicamente en nosotros o primordialmente, en ella, al menos para conocernos y yo, conocer de ella todo lo que pudiera, para que en un momento da

lguien le preguntó al verlo llega

ebe ser, todo relajad

su gabinete para cambiarse de ropa y ponerse el uniforme, no es que lo estuviera espiando o algo así. Solo

con la "chica", (se hace referencia a la esposa, novia o parej

r y sí, me di cuenta de que andaba lleno de

a más que lógico, obviamente yo no diría nada, pero me sentiría con menos culp

no podía entenderlo, él estaba casado, su esposa era joven, bonita y de buen cuerpo, esa hermosa mujer, era lo que todo hombre

y buena suerte al tener al lado a una reina co

ras deseas a otra mujer, otro desea la tuya"

tsApp, mientras estaba ahí comencé a escuchar las risas de Lucho, mientras contaba

a cosa, sino porque en realidad no me interesaba sus an

prendí un cigarrillo, comencé a fumar, entre recuerdos y recuerdos, entre pensamientos y pensamientos que se

zó a repicar, son

propio compañero, eso me parecía fascinante, sentir esa adrenalina por estar hablar con la esposa de él, era de verdad perverso, pero yo quería hablar con ella

a? -Milena respo

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Placeres Prohibidos
“Ricardo es un militar adicto a la conquista, que tiene una sola regla en ella, y es jamás tocar a la mujer de un compañero. Cuando el deseo lo ciega y fija su objetivo en Milena, la esposa maltratada de su colega Lucho, su mundo de reglas se derrumba como un castillo de naipes. Aprovechando la miseria de Milena, Ricardo se infiltra en su vida como su confidente perfecto, pasando de amigo a amante en una escalada de pasión furtiva. Lo que comienza como morbo se transforma en un amor prohibido, mientras la infidelidad de Lucho actúa como la excusa perfecta. Sin embargo, la traición tiene un precio muy alto. La historia se convierte en un espejo trágico, la lujuria desenfrenada de Ricardo, el dolor de Milena (que oculta un oscuro secreto de su pasado) y la venganza inconsciente de Lucho, cuyas propias infidelidades nacen de un desengaño anterior. En un fatídico encuentro, Lucho intercepta a Ricardo, revelando que sabe la verdad, es ahí donde se desencadena el dolor, los celos y el pecado alcanzando su punto máximo y cobrándose la deuda pendiente y afrontando una única verdad y, es que, nadie escapa de la vida sin pagar sus cuentas.”