Votos y pastillas: una vida hecha trizas
casa vacía. Eso
, cariño. La reunión se alargó, tuve que qued
mbos besándose, con la luz de la mañana de fondo. L
esbordarse. Le respondí a mi esposo
a un regalo. M
Reuní cada foto nuestra, cada regalo que me había dado, cada nota que había escrit
ta para que no sospechara nada cuando volviera
guiente, luciendo c
ero lo esquivé, fing
brillantes. Intentaba comprar mi perdón por un
de humor
dome de la mano. Me sacó de la casa y me
una enorme propiedad aislada. En el centro ha
te lugar?",
pecho inflado de o
el. Tu propio es
e edición, una sala de proyección. Todo con lo que un cineasta podría soñ
struido sobre una
Aplaudieron cuando me presentó. Todos me miraban con envidia, su
gesto no era amor, era un soborno. Una jaula dorada de vidrio
rabajar. Me costaba concentrarme, pero crear, dirigir, e
on una sonrisa de satisfacción, como si fuera el due
na sonrisa arrogante, caminó por
mirando alrededor con desdén. "
o", ordené en voz
su propiedad, querida.
cada uno de mis movimientos. Intenté ignorarla, concentrándome en u
interés en la maquinaria. Más tarde, en medio del bullicio, mientras preparábamos la siguiente toma, n
r, cuando, de pronto, se escuchó un chirrido terrible. El brazo
!", gritó
é la vista y vi una pieza pesada de iluminación
mundo explotó en un destello d
smayarme, fue el sonido de Andreas
"¡Annab