icon 0
icon Recargar
rightIcon
icon Historia
rightIcon
icon Salir
rightIcon
icon Instalar APP
rightIcon
De Cenicienta a Reina de Nueva York

De Cenicienta a Reina de Nueva York

icon

Capítulo 1 

Palabras:1497    |    Actualizado en: 14/07/2025

z de mi madre, haciendo añicos la tr

, una reliquia del pasado de mi abuelo, s

a, mis rocas durante una misteriosa enfermedad. Pero una nueva becari

aba, lloraba, incluso rompió deliberadamente mi premio, todo para ganarse su compasión. Daniel e

a? Es solo una becaria -me acus

el a

e. Es solo

jándome sola. Más tarde, Daniel, enfurecido por un jarrón roto, me empujó, provocándome una herida en la

ariscos, las veces que me tomaron de la mano en la sala de urgencias. Las garden

traños. Mi decisión estaba tomada. Quemé nuestros recuerdos compartidos, renunci

ítu

mi madre por teléfono, tan tranquila

una alfombra de joyas esparcidas. El aire fresco de la noche se sentía bien contra mi piel. Hacía apenas una semana que me ha

nté, con la voz to

arza llamaron. Creen que ya es hora. No

ro. Un matrimonio arreglado, un pacto hecho entre nuestros abuelos hacía

n la mente sorpre

la ciudad, una metrópoli que albergaba todo

ey? -preguntó mi madre, con u

arable. Eran más que hermanos, nuestras vidas tan entrelazadas que era difícil saber dónde empeza

nte algo se s

nstante-. Volveré. Solo necesito dos s

suspiró

está muy bi

n meses, sentí un propósito que no estaba ligado a un plano o a

iesta. Era una fiesta de bienvenida para Judith Campos, una nueva becaria en mi despacho de arquitectura

. Vi a Daniel, el CEO del imperio tecnológico de su familia, riendo con un grupo cerca del bar. Ismael, el mundialmente famos

ció notar

fecta de inocencia y nerviosismo. Llevaba un sencillo vestido blanco que la hacía parecer más

n de par en par. Se acercó,

bueno que pudiste venir. Me preocup

iendo una pequeña sonrisa

o creer que hayan hecho todo esto por mí. -Se miró el v

bien,

ta, con los oj

e tengo que estar en la oficina temprano m

que quieras -dije, dándome la vu

sparó y me ag

uchan. Dijeron que solo están esperando a que tú

jos estaban abiertos y suplicantes. Era una actu

permiso para quedarte en una fiesta -dije,

asomaron a sus ojos y rápidamente solt

z temblorosa-. No quise molest

rpe y teatral. Se tropezó con sus propios pies y cayó, la bandeja de bebi

udi

ron corriendo a mi lado, con los rostros llenos

con la voz cargada de angustia

Daniel fue cortante, su mirada

abeza, las lágrimas

y me puse nerviosa. -Me miró, su expresión era una desgarradora mezcla de mi

s miraba. Sus susurros eran baj

se de pie, con el brazo firme

ó, con los ojos fríos-. Angelina, ¿qué demon

u habitual actitud despre

pasaste. Es

mejor que nadie. Y en ese momento, los vi con claridad por primera vez en mucho tiempo. No me miraban a mí,

en que ambos me tomaron de la mano en urgencias después de mi primera mala caída de un caballo. Los recuerdos eran cálidos, pero la realidad frente a mí era helada.

atiga de mi enfermedad. Estaba cansada de esta ciudad, de est

z plana y desprovista de e

necesitaba hacerlo. Sabía lo que vería: a Daniel

ón, una decisión se instaló en mi corazón, dura y definitiva. No solo me ib

Obtenga su bonus en la App

Abrir
De Cenicienta a Reina de Nueva York
De Cenicienta a Reina de Nueva York
“-La boda sigue en pie -anunció la voz de mi madre, haciendo añicos la tranquilidad de mi penthouse en Polanco. Un matrimonio arreglado con Eduardo Garza, una reliquia del pasado de mi abuelo, se había convertido de repente en mi futuro. Creí que podría apoyarme en Daniel e Ismael, mis amigos de la infancia, mis rocas durante una misteriosa enfermedad. Pero una nueva becaria, Judith Campos, había entrado en nuestras vidas, y algo no cuadraba. Judith, con su fachada de inocencia, se convirtió rápidamente en el centro de su universo. Tropezaba, lloraba, incluso rompió deliberadamente mi premio, todo para ganarse su compasión. Daniel e Ismael, antes mis protectores, me dieron la espalda, su preocupación centrada únicamente en ella. -Angelina, ¿qué demonios te pasa? Es solo una becaria -me acusó Daniel, con la mirada gélida. Ismael añadió: -Te pasaste. Es solo una niña. Su lealtad ciega fue a más. La crisis fabricada de Judith, una llanta ponchada, los alejó de mi lado, dejándome sola. Más tarde, Daniel, enfurecido por un jarrón roto, me empujó, provocándome una herida en la cabeza. Ni siquiera se percató de mi reacción alérgica, un síntoma que antes los hacía correr a mi lado. ¿Cómo podían haberlo olvidado todo? Las picaduras de abeja, las alergias a los mariscos, las veces que me tomaron de la mano en la sala de urgencias. Las gardenias que Daniel plantó, ahora la fuente de mi sufrimiento, pasaron desapercibidas. Los miré a la cara, a los dos hombres que conocía de toda la vida, y vi a dos extraños. Mi decisión estaba tomada. Quemé nuestros recuerdos compartidos, renuncié a mi despacho y puse mi casa en venta. Los iba a dejar. A todos. Para siempre.”
1 Capítulo 12 Capítulo 23 Capítulo 34 Capítulo 45 Capítulo 56 Capítulo 67 Capítulo 78 Capítulo 89 Capítulo 910 Capítulo 1011 Capítulo 1112 Capítulo 1213 Capítulo 1314 Capítulo 1415 Capítulo 1516 Capítulo 1617 Capítulo 1718 Capítulo 1819 Capítulo 1920 Capítulo 2021 Capítulo 2122 Capítulo 2223 Capítulo 2324 Capítulo 2425 Capítulo 2526 Capítulo 2627 Capítulo 2728 Capítulo 2829 Capítulo 2930 Capítulo 30