icon 0
icon Recargar
rightIcon
icon Historia
rightIcon
icon Salir
rightIcon
icon Instalar APP
rightIcon

De Cenicienta a Reina de Nueva York

Capítulo 4 

Palabras:846    |    Actualizado en: 14/07/2025

a el premio "Innovador en Diseño Urbano", un prestigioso honor en mi campo. Había g

cuando el timbre volvió a sonar. Era Judith. Sost

r -dijo, con una sonrisa brillante e ingenua-.

h -dije, tománd

ver el interior de la casa, s

moso. ¿Puedo

era responder, en

ía que no -dije, movié

o se ens

ojos muy abiertos por una admiración fabricada-. Sabes, Daniel dijo que me

til afirmación de su lugar en la vi

con voz fría-. Pero ne

segura en su estante, pero ella fue má

solo un segu

a, mi mano cerrándose sobre

afloja. Sus uñas se clavaron en mi piel. Dio un tirón rep

ntoso. Un trozo grande y dentado se desprendi

quedamos

de un solo vistazo: yo de pie sobre un trofeo roto, Ju

tó, corriendo al lado de Judit

ando su mano perfectamente intacta-

es, señalando una diminuta marca

rostro como una nube de tormenta. Vio a Ju

do. Tomó en brazos a una Judith llo

cias. Ismael, tú

, su voz murmurándole

acia mí, con el ro

la por un estúpido premio? Y

rmelo -dije, mi voz ba

era sostenerlo! -replicó-. Mira lo que le hiciste.

el cris

erlo, Ismael. Lo

burló-. Tienes que

-dije, mi voz elevándose-. Ella lo ro

accidentalmente un trozo de cristal? Eres una arquitecta exitosa, Angelina. Gan

a cabeza

o está. Deberías pensar en

do la puerta

de cristal destrozado. Me ardía la mano. Miré hacia abajo. Cuatro profundas y sangrientas marcas en forma d

caminé hacia el baño. Me lavé la sangre de la mano bajo

. Era un mensaje

tra reunión en Monterrey están co

les y firmes. Era un salvavidas de otro mundo,

amó un minu

n la madre de Eduardo. ¡Todo e

al mientras envolvía una toalla de papel alr

to cuando yo decía: "Nos vemos en dos semanas". Se detuvo, s

Obtenga su bonus en la App

Abrir
De Cenicienta a Reina de Nueva York
De Cenicienta a Reina de Nueva York
“-La boda sigue en pie -anunció la voz de mi madre, haciendo añicos la tranquilidad de mi penthouse en Polanco. Un matrimonio arreglado con Eduardo Garza, una reliquia del pasado de mi abuelo, se había convertido de repente en mi futuro. Creí que podría apoyarme en Daniel e Ismael, mis amigos de la infancia, mis rocas durante una misteriosa enfermedad. Pero una nueva becaria, Judith Campos, había entrado en nuestras vidas, y algo no cuadraba. Judith, con su fachada de inocencia, se convirtió rápidamente en el centro de su universo. Tropezaba, lloraba, incluso rompió deliberadamente mi premio, todo para ganarse su compasión. Daniel e Ismael, antes mis protectores, me dieron la espalda, su preocupación centrada únicamente en ella. -Angelina, ¿qué demonios te pasa? Es solo una becaria -me acusó Daniel, con la mirada gélida. Ismael añadió: -Te pasaste. Es solo una niña. Su lealtad ciega fue a más. La crisis fabricada de Judith, una llanta ponchada, los alejó de mi lado, dejándome sola. Más tarde, Daniel, enfurecido por un jarrón roto, me empujó, provocándome una herida en la cabeza. Ni siquiera se percató de mi reacción alérgica, un síntoma que antes los hacía correr a mi lado. ¿Cómo podían haberlo olvidado todo? Las picaduras de abeja, las alergias a los mariscos, las veces que me tomaron de la mano en la sala de urgencias. Las gardenias que Daniel plantó, ahora la fuente de mi sufrimiento, pasaron desapercibidas. Los miré a la cara, a los dos hombres que conocía de toda la vida, y vi a dos extraños. Mi decisión estaba tomada. Quemé nuestros recuerdos compartidos, renuncié a mi despacho y puse mi casa en venta. Los iba a dejar. A todos. Para siempre.”
1 Capítulo 12 Capítulo 23 Capítulo 34 Capítulo 45 Capítulo 56 Capítulo 67 Capítulo 78 Capítulo 89 Capítulo 910 Capítulo 1011 Capítulo 1112 Capítulo 1213 Capítulo 1314 Capítulo 1415 Capítulo 1516 Capítulo 1617 Capítulo 1718 Capítulo 1819 Capítulo 1920 Capítulo 2021 Capítulo 2122 Capítulo 2223 Capítulo 2324 Capítulo 2425 Capítulo 2526 Capítulo 2627 Capítulo 2728 Capítulo 2829 Capítulo 2930 Capítulo 30