icon 0
icon Recargar
rightIcon
icon Historia
rightIcon
icon Salir
rightIcon
icon Instalar APP
rightIcon

La Nuera Aprovechada

Capítulo 4 

Palabras:677    |    Actualizado en: 09/07/2025

tico y el tacto de una sábana áspera. Abrió los ojos lentamente. Las paredes blancas y la luz fluorescente del techo l

edro, su voz quebrada por el aliv

o ronco. Tenía la garganta seca. Pedro le acer

pasó?", pregu

presión altísimo, por el coraje. Casi te nos vas,

Elena. Juan se acercó a la cama, con cara de arrepentimiento. Elena se quedó a

e sientes? Per

rponiéndose entre su hijo y la cama. Su

beza hacia Elena, sus ojos lanzando chispas. "¡Y tú, víbora!

na

lpa de que a su esposa le dé el telele

nuestro aniversario número cincuenta, la llevas al borde de la muert

a sospechosa y pregunté. Si ella tiene la conciencia sucia, no es mi problema.

anecido en silencio,

Elena! ¡Y

s! ¡Defiende a tu mamita santa que se ca

o un revulsivo. La debilidad que sentía se transformó en una oleada de adrenalina y f

unque todavía débil, cargada d

tación se callar

embloroso. "No te quiero volver a ver en mi vida. Y tú, Juan..

daron por las m

o te jur

n el suelo, viste a tu esposa insultarme, y te que

n. No iba a ser la víctima. No iba a dejar que esta mujer destruyera su vida y su hono

rimonio", dijo Sofía, cada palabra precisa y afilada. "Pero no te va a funcionar. Ahora to

e Elena. Vio en su suegra a una mujer que ya

a fuerza en su interior. La batalla apenas comenzaba, y es

-

Obtenga su bonus en la App

Abrir
La Nuera Aprovechada
La Nuera Aprovechada
“El dulce aroma a canela y piloncillo flotaba en mi cocina, una melodía reconfortante que marcaba medio siglo con mi amado Pedro. Solo dos días nos separaban de nuestras bodas de oro, cincuenta años de vida compartida, de sacrificios por nuestro único hijo, Juan. La mañana transcurría con la paz de siempre, hasta que una llamada de Juanito rompió la calma, anunciando un regalo de aniversario inesperado. Una caja de mariscos frescos de Ensenada, un verdadero festín, enviado por él. Mi corazón se llenó de ternura al pensar en su detalle, a pesar de que "esa mujer" de Elena siempre parecía manejarlo a su antojo. Pero la alegría duró poco, justo hasta que Elena me llamó. "Van a ser siete mil quinientos pesos", soltó sin rodeos, cada palabra un puñal. Me dijo que el "regalo" era para la educación de la niña, una trampa vil, un chantaje que nos cobraba a un precio exorbitante. La humillación me invadió, un golpe bajo que me dejó sin aire. ¿Cómo era posible que una nuera pudiera ser tan cínica, tan descarada? "No hables de la niña en tus porquerías", le grité, "¡Hemos apoyado a nuestra nieta y a nuestro hijo siempre!". La rabia se apoderó de mí, una furia helada que nunca había sentido. En un instante, la alegría de cincuenta años se esfumó, reemplazada por el amargo sabor de la traición. El dolor en mi pecho se hizo insoportable, todo se volvió negro. Desperté en el hospital, con Pedro a mi lado y una nueva determinación. "¡Fuera de mi cuarto!", ordené, mi voz débil pero inquebrantable, "¡No te quiero volver a ver en mi vida, Elena!". Esto no podía quedarse así; era hora de que esa víbora pagara por su veneno. Había subestimado a esta abuela, y ahora, iban a conocer su verdadero carácter. La batalla apenas comenzaba.”
1 Introducción2 Capítulo 13 Capítulo 24 Capítulo 35 Capítulo 46 Capítulo 57 Capítulo 68 Capítulo 79 Capítulo 810 Capítulo 911 Capítulo 10