icon 0
icon Recargar
rightIcon
icon Historia
rightIcon
icon Salir
rightIcon
icon Instalar APP
rightIcon

La Nuera Aprovechada

Capítulo 2 

Palabras:907    |    Actualizado en: 09/07/2025

n en su mano, la voz de Elena resonando en su cabeza. Pedro entró, al

, vieja? ¿

isto. Le contó la conversación, palabra por palabra. La cara de Pedro se transformó,

dijo Pedro, su voz grave y lle

lar, buscó el número de Elena y marcó. No iba a dejar que esto se quedara así

nen el d

"Ese marisco no te lo vamos a pagar. Un regalo es un regalo. Y si lo que querías era

io del otro la

, suegra? ¿Que no van

mpre, y lo sabes. Les dimos para el enganche de su casa, les pagamos el bautizo de la niña, les ayudamos ca

hillona y llena de ira. "¡Son unos viejos tacaño

rrebatado el teléfono a Sofía. "Y para que te quede claro, si quieres tu porquería de marisco,

rta de insultos y

dejando un residuo amargo de coraje y decepción. Sofía se sentó de nuevo, sintiendo

a él. "Te dije desde el principio que esta muchacha no era bu

mirada calculadora. Hablaba sin parar de sus aspiraciones, de las marcas que le gustaban, del tipo de vida que quería te

bía visto la ambición fría detrás de la fachada

lo que le puedes dar, hijo. No

e enamorado, se

á. No soportas que

Juan le levantaba la voz de esa manera. Sofía, con

anos... un par de vagos, siempre metidos en problemas, pidiéndole dinero a Elena y, por extensión, a Juan. Eran una carga,

eno de peleas que Juan siempre minim

unció Juan, con la cabeza gacha

ué podía hacer? Juan ya era un hombre. La boda se organizó a toda prisa. Sofía y Pedro, por

salón, el banquete, el vestido

erezco verme como una reina", había dic

Y ahora, años después, la historia se repetía, pero de una forma mucho más ruin y descarada. El marisco en el refrigerador ya no parecía un manjar, sino el símbolo de todo lo que habían

-

Obtenga su bonus en la App

Abrir
La Nuera Aprovechada
La Nuera Aprovechada
“El dulce aroma a canela y piloncillo flotaba en mi cocina, una melodía reconfortante que marcaba medio siglo con mi amado Pedro. Solo dos días nos separaban de nuestras bodas de oro, cincuenta años de vida compartida, de sacrificios por nuestro único hijo, Juan. La mañana transcurría con la paz de siempre, hasta que una llamada de Juanito rompió la calma, anunciando un regalo de aniversario inesperado. Una caja de mariscos frescos de Ensenada, un verdadero festín, enviado por él. Mi corazón se llenó de ternura al pensar en su detalle, a pesar de que "esa mujer" de Elena siempre parecía manejarlo a su antojo. Pero la alegría duró poco, justo hasta que Elena me llamó. "Van a ser siete mil quinientos pesos", soltó sin rodeos, cada palabra un puñal. Me dijo que el "regalo" era para la educación de la niña, una trampa vil, un chantaje que nos cobraba a un precio exorbitante. La humillación me invadió, un golpe bajo que me dejó sin aire. ¿Cómo era posible que una nuera pudiera ser tan cínica, tan descarada? "No hables de la niña en tus porquerías", le grité, "¡Hemos apoyado a nuestra nieta y a nuestro hijo siempre!". La rabia se apoderó de mí, una furia helada que nunca había sentido. En un instante, la alegría de cincuenta años se esfumó, reemplazada por el amargo sabor de la traición. El dolor en mi pecho se hizo insoportable, todo se volvió negro. Desperté en el hospital, con Pedro a mi lado y una nueva determinación. "¡Fuera de mi cuarto!", ordené, mi voz débil pero inquebrantable, "¡No te quiero volver a ver en mi vida, Elena!". Esto no podía quedarse así; era hora de que esa víbora pagara por su veneno. Había subestimado a esta abuela, y ahora, iban a conocer su verdadero carácter. La batalla apenas comenzaba.”
1 Introducción2 Capítulo 13 Capítulo 24 Capítulo 35 Capítulo 46 Capítulo 57 Capítulo 68 Capítulo 79 Capítulo 810 Capítulo 911 Capítulo 10