icon 0
icon Recargar
rightIcon
icon Historia
rightIcon
icon Salir
rightIcon
icon Instalar APP
rightIcon

La Nuera Aprovechada

Capítulo 3 

Palabras:916    |    Actualizado en: 09/07/2025

ero. No iba a permitir que Elena arruinara ese día. No iba a dejar que la amargura se apod

Hoy. No aceptes un no por respuesta", le dijo Sofí

espuestas cortas y secas, Sofía supo que la

. Juan sonaba... ra

tras sacaba una cacerola

caídos. Detrás de él venía Elena, con la niña de la mano y una expresión de desafío en el rostro. Entraron a la casa

rtos, los vasos. Todo con una calma deliberada que ponía los nervios de punta. Pedro se

s manos en el delantal y se

a. Siéntens

jo Elena sin levantar

epitió Sofía, y su voz sonó tan du

entó de mala gana, arrastrando la silla. Juan se s

ecta al grano. "Quiero saber de dónde sacaste, Elena

siento. Elena, en cambi

iña. Juan quiso tener un detalle con ust

y más decente que Juan nos llamara y nos felicitara. Eso no cuesta

está inflado",

ueña sala. "Hablé con mi compadre que tiene un restaurante. El marisco que trajeron, de l

ró a Juan, esperando que la defendiera, pero s

admitió Elena, tratando de restarle importancia

us suegros?", la cortó Sofía. El

ó pasar al ataque. Su rostro se co

s?", siseó. "Hablemos de la cartita que le llegó ay

nfundida. "¿De qu

unas cosas de la niña, el cartero le entregó un sobre. Lo abrió y cuando me vio, la guardó toda ner

e, mirando a su madre con una

iendo, Elena?",

quién sabe quién. Y luego se queja de mí. ¡Qué hipócrita! A lo mejor por eso no tienen dinero, porque se lo gasta en sus caprich

ión era tan absurda, tan retorcida y venenosa, que no supo cómo reaccionar. Miró la cara de su hijo, que ahora la veía con desconf

u esposo y su hijo, era la peor de las injurias. La maldad de Elena no tenía límites. No solo era una ladron

onriente de Elena, la cara confundida de Juan, la cara furiosa de Pedro... todo se fundió

-

Obtenga su bonus en la App

Abrir
La Nuera Aprovechada
La Nuera Aprovechada
“El dulce aroma a canela y piloncillo flotaba en mi cocina, una melodía reconfortante que marcaba medio siglo con mi amado Pedro. Solo dos días nos separaban de nuestras bodas de oro, cincuenta años de vida compartida, de sacrificios por nuestro único hijo, Juan. La mañana transcurría con la paz de siempre, hasta que una llamada de Juanito rompió la calma, anunciando un regalo de aniversario inesperado. Una caja de mariscos frescos de Ensenada, un verdadero festín, enviado por él. Mi corazón se llenó de ternura al pensar en su detalle, a pesar de que "esa mujer" de Elena siempre parecía manejarlo a su antojo. Pero la alegría duró poco, justo hasta que Elena me llamó. "Van a ser siete mil quinientos pesos", soltó sin rodeos, cada palabra un puñal. Me dijo que el "regalo" era para la educación de la niña, una trampa vil, un chantaje que nos cobraba a un precio exorbitante. La humillación me invadió, un golpe bajo que me dejó sin aire. ¿Cómo era posible que una nuera pudiera ser tan cínica, tan descarada? "No hables de la niña en tus porquerías", le grité, "¡Hemos apoyado a nuestra nieta y a nuestro hijo siempre!". La rabia se apoderó de mí, una furia helada que nunca había sentido. En un instante, la alegría de cincuenta años se esfumó, reemplazada por el amargo sabor de la traición. El dolor en mi pecho se hizo insoportable, todo se volvió negro. Desperté en el hospital, con Pedro a mi lado y una nueva determinación. "¡Fuera de mi cuarto!", ordené, mi voz débil pero inquebrantable, "¡No te quiero volver a ver en mi vida, Elena!". Esto no podía quedarse así; era hora de que esa víbora pagara por su veneno. Había subestimado a esta abuela, y ahora, iban a conocer su verdadero carácter. La batalla apenas comenzaba.”
1 Introducción2 Capítulo 13 Capítulo 24 Capítulo 35 Capítulo 46 Capítulo 57 Capítulo 68 Capítulo 79 Capítulo 810 Capítulo 911 Capítulo 10