icon 0
icon Recargar
rightIcon
icon Historia
rightIcon
icon Salir
rightIcon
icon Instalar APP
rightIcon

La Esposa Infiel: Precio del Engaño

Capítulo 2 

Palabras:665    |    Actualizado en: 09/07/2025

evo. Sus palabras confirma

o hay ningún otro donante compatible. La única opción pa

ra se sentía como una soga al cuello. Cada palabr

s frente a Eduardo, sin importarle la gen

lvalo. Salva a mi hijo. Haré lo que quieras. Te serviré como una e

resión de falsa pena. Se agachó para leva

n poder. Luego me miró a mí. "Hermano, ya te dije que lo haría gratis. Pero tú te n

e demandas, sabore

por ciento de las acciones de mi empresa. Firm

nosotros. Su rostro era una máscar

nero, te juro por mi vida que dejarás de ser mi hijo

iendes...", c

¡Es tu sangre! ¡Tu hijo! ¡Y tu hermano está dis

momento para jugar

sabes. Ricardo tiene todo. Yo apenas tengo para vivir. Si dono un riñón, mi salud quedará comprometida. ¿Quién

a, se volvió haci

dinero! ¡Pero no puedes recuperar a Manuel! ¡Es nu

ntió, apoyan

rte de que él y su familia estén bien por el resto de sus vidas. Es

habitación, cargada de un significa

o por la escena fa

a comenzado con la diálisis. Es un procedimiento doloroso y agotador, especialmente pa

to que limpiaba su sangre porque su propio cuerpo ya no podía hacerlo. Cada deta

a presión era inmensa, un peso apl

la frialdad que necesitab

como el acero. "Si va a morir, que muera. Cada quien ti

ncio de horror, de incredulidad absoluta. Había cruzado una línea de la

Obtenga su bonus en la App

Abrir
La Esposa Infiel: Precio del Engaño
La Esposa Infiel: Precio del Engaño
“El aire del hospital se hizo pesado la noche en que el doctor nos dio la noticia: "La insuficiencia renal de Manuel es terminal. Necesita un trasplante". Mi hijo, de apenas seis años, se debatía entre la vida y la muerte. La única esperanza era mi hermano menor, Eduardo. Pero el alivio duró poco. Nos citó a mi padre y a mí: "Claro que lo haré, es mi sobrino. Pero tenemos que hablar de la compensación. Quiero dos casas a mi nombre. Diez millones de pesos en efectivo. Y el veinte por ciento de las acciones de tu empresa". Ante su descarada extorsión, mi respuesta fue firme: "No". Mi esposa, Laura, me miraba con horror. "Ricardo, ¿escuchaste lo que dijo el doctor? ¡Manuel se está muriendo!" Mi padre, David, me condenó: "¡Avaro! ¡No puedo creer que seas mi hijo! ¡Siempre has sido un egoísta sin corazón!". Mi madrastra, Carmen, añadía leña al fuego con falsa preocupación. La escena era un circo, y yo el monstruo. La presión se intensificó. Laura se arrodilló ante Eduardo, suplicando: "Te serviré como una esclava por el resto de mi vida, pero por favor, no dejes que muera". Mi padre me amenazó con desheredarme. Laura, desesperada, me sacudió: "¡Es dinero! ¡Puedes ganar más dinero! ¡Pero no puedes recuperar a Manuel! ¡Es nuestro hijo!". Todos mis seres queridos se unieron en un coro para forzarme. La enfermera me pidió el pago de la diálisis y un depósito. Ante los ojos de todos, arrugué la factura y la dejé caer. "No". La bofetada de Laura resonó en el pasillo, su voz hueca anunciaba el divorcio. Con frialdad, bloqueé el dinero de Laura y le arrebaté su última tarjeta de débito: "Ni un centavo mío se gastará en esto". La multitud me juzgaba, llamándome monstruo desalmado por negarme a pagar y arruinar a mi esposa. La desesperación de Laura llegó a su clímax. Eduardo soltó su bomba: "¿Será que el niño no es tuyo? ¿Quizás por eso no te importa?". Laura, entre lágrimas, se arrodilló ante mí, suplicando piedad. La gente gritaba y un hombre corpulento me sujetó. Pero en medio del caos, Laura logró tomar su tarjeta, pagó, y yo solté la verdad: "Manuel no es mi hijo. Y tampoco es tuyo". El campo de batalla estaba listo.”
1 Introducción2 Capítulo 13 Capítulo 24 Capítulo 35 Capítulo 46 Capítulo 57 Capítulo 68 Capítulo 79 Capítulo 810 Capítulo 911 Capítulo 10