La Restauradora Regresa
as horas que pasaba en el pequeño taller que había improvisado en la parte trasera de nuestra casa. Mis m
faltara nada. Ricardo, mi esposo, siempre suspiraba con pesar, hablando de lo mal que iban las cosas
interrumpiendo mi concentración. Era un mens
es tu Ricardo? ¡Q
am, de una cuenta pública. En la imagen, Ricardo sonreía ampliamente, abrazando
ar azul de fondo. Copas de champaña en la mano. Y a su lado, mi hijo Leo, de cinco años, ve
Celebrando la vida con mis dos amo
mi mesa. Sentí una náusea que subía desde el estómago. La men
r. Alejandro Vargas, mi antiguo me
sorpresa.
salió
cesito mi trabajo de vuelta.
otro lado, luego su
es tuyo desde el día que te fuiste. Sabía
el polvo en mis mejillas. Recordé el día que rechacé la beca para ir a restaurar un mural e
or. Lo que importa es que es
rifiqué mi sueño por su supuesta nec
ó a casa, traía una bolsa de p
pesado. Pero te traj
ordé la champaña en el yate.
mbre", dije,
ceño, notand
¿Otro mal día
os minutos después, lo escuché hablar por teléfono en la sala, su voz
lga... No, no sospecha nada, se cre
pa
e solo un capricho, una apuesta que se me sali
ra el peso de una pared derrumbándose sobre mí. La apuesta.
amente. Él no me vi
o en el departame
dio la vuelta, me
Solo una calma helada, una determi
ia voz me sonó extraña, fu