La Restauradora Regresa
/0/18324/coverbig.jpg?v=9c3731eaa98585d500c48b5854bbb788&imageMogr2/format/webp)
micas mientras mi esposo Ricardo suspiraba sobre lo mal que iba to
yate de lujo con su exnovia Camila, y a su lado, mi hijo Leo, de cinco años, vestido con ropa carí
noche, lo escuché susurrar por teléfono: "Sí, mi amor, ya estoy en esta pocilga... No sospecha nada, se cree todo el cuento de qu
a pared desplomándose sobre mí. ¿Mi vida
a. Sabía que se acabó. Abrí la puerta y, con una voz f