icon 0
icon Recargar
rightIcon
icon Historia
rightIcon
icon Salir
rightIcon
icon Instalar APP
rightIcon

Mi Talento Robado

Capítulo 2 

Palabras:795    |    Actualizado en: 09/07/2025

antalla brillaba el nombre "Sofía", la misma llamada, el mismo

se el altavoz, la voz de Sofía, chillona y e

? ¡Te he estado esperando por ho

mi amor, tuve mucho trabajo", pero el Ricardo sumiso y traba

z sonaba extrañam

al otro lado de

do cada palabra con claridad. "Estoy

emplazada por la furia. "¿Te atreves a hablarme así? ¡Más te vale que mueva

, y sentí una punzada de placer sádico a

pre serás un fracasado! ¡Si no estás aquí en ve

o como un hecho, Sofía", y antes de que pud

s que le decía que no, la primera vez que no cedía a su chantaje emocional, conduje

uerta como una furia, su coche de lujo, un regalo de Alejandr

e vio bajar del coche. "¡¿Quién te cre

etearme, un gesto que ya me era familiar, pero esta vez, mi cuerpo reaccionó antes

s me había defendido, nunca la había t

e advertí, mi voz era un susurro peligroso. La solté con

uñeca, su ira se transformó en una confusión

", balbuceó. "

ndí, caminando hacia la

fue reemplazada por una dulzura falsa y empalagosa, corrió hacia

s que me preocupo por ti, por nuestro futuro, sé que estás cansado, pero Ale

recorriendo mi pecho, la misma piel que en unas horas estaría

ndo la puerta. "Lo único que

la puerta, pero ella pus

aguda y desesperada. "¡Prometiste que irías! ¡Le prometí

paba yo, le preocupaba su imagen fr

a puerta con más fuerza, obligándola a quitar el

ome de todo, desde "inútil" hasta "egoísta", pero yo ya no la escuchab

dejé que el agua caliente se llevara el cansancio y la suciedad de la

ix, renacido de las c

sto para qu

Obtenga su bonus en la App

Abrir
Mi Talento Robado
Mi Talento Robado
“El sudor me corría por la frente, mezclándose con la pintura barata de calavera. Mis dedos, adoloridos, apenas sentían las cuerdas de la guitarra, mientras el traje de charro se sentía como una armadura sofocante. Por una noche entera de cantar, apenas ganaba para la renta y la comida, trabajando siete días a la semana, mientras mi primo Alejandro se compraba un coche deportivo nuevo cada seis meses. Él vivía una vida de lujos inexplicable, todo gracias a su "amuleto de la suerte", un viejo collar de obsidiana, mientras yo contaba monedas. Al volver a casa, Sofía, mi prometida, me esperaba con desprecio. "Ricardo, ¿te das cuenta? Alejandro acaba de comprar un penthouse en Polanco, ¡un penthouse! Y tú sigues cantándole a borrachos por migajas, eres una vergüenza". Sus palabras eran puñaladas, y un nudo se formó en mi estómago. "Alejandro tiene suerte, Sofía, ya lo sabes", le dije. "No es suerte, Ricardo, es ambición. Mírate, hueles a alcohol y a fracaso". Me sentía vacío, completamente solo. La conduje sin rumbo, las luces de la ciudad borrosas por mis lágrimas. En un parpadeo, todo cambió: luces cegadoras, el sonido ensordecedor de un claxon, y luego, un impacto brutal que me lanzó contra el volante. Lo último que sentí fue dolor, y luego, oscuridad. Morí. Pero mi conciencia no se desvaneció, flotando en la nada. Entonces los vi: Alejandro y Sofía, de pie junto a los restos de mi coche. "¿Funcionó?", preguntó Sofía, con excitación. Alejandro sonrió, su collar de obsidiana brillando. "Por supuesto que funcionó, mi amor. Cada gramo de su desgracia, cada gota de su esfuerzo, ahora es mío. Su vida de miseria alimentó mi fortuna, y su muerte... su muerte es el pago final". Sofía lo besó con una pasión que nunca me había mostrado a mí. "Entonces, ¿ahora todo es nuestro?". "Todo", confirmó Alejandro. "Su sacrificio nos ha hecho ricos, Ricardo no era más que una batería, una fuente de energía para mi éxito, y ahora, la batería está agotada". La traición me quemó más que cualquier herida física. Mi vida, mi esfuerzo, mi dolor, mi muerte... todo había sido combustible para el hombre que llamaba primo y la mujer que juraba amarme. La rabia me consumió, sacudiendo la nada. De repente, todo fue luz. Abrí los ojos de golpe. Estaba en mi coche, el motor todavía en marcha, la canción barata de la radio sonando. ¡No estaba muerto! Había vuelto, y esta vez, las cosas serían diferentes. Esta vez, "El Magnate" iba a caer.”
1 Introducción2 Capítulo 13 Capítulo 24 Capítulo 35 Capítulo 46 Capítulo 57 Capítulo 68 Capítulo 79 Capítulo 810 Capítulo 911 Capítulo 10