El chef humillado: Venganza en platillos
ro fresco llenaba la
donde cada sonido y cad
un negocio, era mi vida entera, construida co
de semana cuando mi celular vibró s
una etiqueta en una publicación d
ba, pero la foto de po
ica, mi
con una copa de c
u cintura de una forma demasiado f
nico, Mónica Rivas, ¿celebrando un nue
mera línea
ido tomada esa misma tarde en
unos proveedores importantes en las afueras de
e, me hab
té la
la eficiencia de una máquina bien engra
se desviaban rápidamente, fingiendo limp
cido por el restaurante c
ación era
a mi cara, una mezc
a, mi hogar, de repente se
sitaba un respiro, un luga
ular y marqu
ada sonó una, d
nte, co
nte agitada, como si l
? Estoy en medio d
ante?", pregunté, tratand
los del rancho de Veracruz.
n tranquila, que por un segundo
er una foto tuya. Te ves muy relajada para
io al otro lad
ceño fruncido, calculand
esperabas? A veces las juntas se extienden y se celebra el cierre de un trato. Estás exagerand
nipularme, c
culpable por
vez era
z había
nada, Mónica. La fo
hismes que a tu propia esposa? Despué
mente, una actuación pe
scuché una voz masculina en
? El mesero trajo
voz d
, arr
oni", resonó
a llama
lo
rmación final, e
cuerpo, reemplazada por u
aca
nada más
e todo lo que
el te
ré su r
ndo la pantal
e, "Mónica Mi Amor", un apodo que a
né "Bl
WhatsApp.
ok. Bl
ram. B
talla era un portazo
amente vacío, pe
no, una nueva notificación apar
e un
si ya viste e
talla de las historias
subido
s entrelazadas con las de Mónic
anillo de bodas brillaba
un pequeño texto:
o hacía apenas
de mi
bofetada en la cara para que
olo una
claración