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El Fin de una Obsesión

Capítulo 1 

Palabras:765    |    Actualizado en: 08/07/2025

íncipe Heredero, Alejandro, elegiría a su co

uerza que mis nudillos se pusieron blancos. Cada crujido de la madera, cada susurro d

ía acogido. Crecí junto a Sofía, y nuestro compromiso era la

real, ostentoso y dorado, se detuvo frente a la mansión. De él descendió el P

enía

ro pálido, estaba Sofía. Su vestido estaba

ón se me

riba abajo con desprecio. Era alto, imponente, y su sol

levantó su mano. En ella sostenía una pequeña prenda de seda, una pieza de la

inhaló profundamente, cerrando

u voz un susurro veneno

ojos y su sonr

dad? Sofía me ha ha

garganta, ahogándome. La sangre me hervía en las

ncia", continuó, su tono casual, como si estuvier

sa. Pero ella seguía con la vista fija en el suelo, sus hombros te

de la casa, seguido de su esposa. En lugar de indi

ra humilde morada", dijo el señor Sánc

guardando la prenda de Sofía en su

mucho en común. He decidido que ella es una ca

hez ahogó un g

ría el mayor honor d

la mujer a la que amaba, me vendían por un título y poder. Mi origen humilde, mi fa

sos ojos que yo había amado desde niño, estaba

provista de cualquier emoción. "Esto es

petición. E

arrastrara cadenas. Recordé los años pasados, las promesas susurradas en la oscuridad

a su casa no por caridad, sino porque vio potencial en mí. Vio a un sirviente leal, un guardaespaldas pa

porque me había enamorado de ell

so habí

ndo me miraba, todo había sido una mentira. Una actu

e mi prometida, su familia celebrando mi humillación y Sofía, mi Sofí

agudo que apena

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El Fin de una Obsesión
El Fin de una Obsesión
“La noche en que el palacio anunció que el Príncipe Heredero elegiría a su consorte, Sofía, mi prometida, no regresó a casa. La esperé toda la noche, con el puño cerrado y el corazón apretado, en esa mansión Sánchez donde crecí como su huérfano "adoptado", destinado a ser su leal protector y, creí, su futuro esposo. Pero al amanecer, una carroza real trajo no solo a la arrogante figura del Príncipe Alejandro, sino también a Sofía, pálida y con la mirada perdida, su vestido arrugado. Él me entregó una prenda íntima de ella que yo mismo le había regalado, la olfateó lujuriosamente frente a mí y luego, con una sonrisa venenosa, declaró que Sofía tenía una piel increíblemente suave y que visitaría su habitación con frecuencia. Mi propia familia adoptiva, los Sánchez, me miró con servil alegría, ignorando mi dolor y vendiendo mi humillación sin dudarlo. Sofía, la mujer que amaba, me pidió con fría determinación que aceptara mi destino como un "cornudo por el bien de la familia". Un golpe que me lanzó al suelo, pero el verdadero golpe vino cuando mi "padre" adoptivo, el señor Sánchez, me azotó con un látigo, mostrándome que yo no era más que un perro guardián, un peón en su ascenso social. Me obligaron a aceptar el compromiso, a ser el marido de conveniencia, la fachada para su infamia, con la amenaza de horrores peores si me negaba. La rabia me consumió, el dolor afiló mi mente, y me di cuenta de que no solo querían humillarme; querían deshacerse de mí una vez que cumpliera mi propósito. Justo cuando la desesperación me invadía y planeaba huir, apareció Isabela, una princesa de sangre real, con ojos violetas y una propuesta inesperada: "Usted y yo tenemos un enemigo en común". Ella me ofreció una alianza, un plan para exponer su perversión y derribar al príncipe y a la familia que me había traicionado, transformando mi humillación en el arma más letal.”
1 Introducción2 Capítulo 13 Capítulo 24 Capítulo 35 Capítulo 46 Capítulo 57 Capítulo 68 Capítulo 79 Capítulo 810 Capítulo 911 Capítulo 1012 Capítulo 1113 Capítulo 1214 Capítulo 1315 Capítulo 1416 Capítulo 1517 Capítulo 1618 Capítulo 17