icon 0
icon Recargar
rightIcon
icon Historia
rightIcon
icon Salir
rightIcon
icon Instalar APP
rightIcon

Soy El Heredero Perdido

Capítulo 3 

Palabras:820    |    Actualizado en: 08/07/2025

Quería irse, desaparecer, pero una parte de él, la parte terca y orgullosa, se negaba a huir como un perro apaleado. Su plan era simple: i

esquina, escuchó paso

tú! ¡Es

aso. No tenía nada que hablar con ese tipo. Pero Alex era m

blando," dijo Alex, su ali

agarre. "No tenemos

oridad. "Solo quería asegurarme de que entendieras tu lugar. Sofía

a ira bullendo bajo su pie

mente. "Vas a llorar, ¿pequeño huérfano? ¿Vas

cky. En ese momento, toda la rabia contenida de Ricky explotó. No pensó, solo actuó. Le soltó un puñe

mano. Una pequeña gota de sangre brotó de su labio. La sorpresa

indio!", gritó Ale

ó una andanada de golpes torpes pero potentes. Ricky logró esquivar algunos, pero

o cuando Sofía llegó corriendo, seguida po

pero no sonaba preocupada por

e ensombreció. "¡Ricky! ¡Además de mala

ijo Ricky, tratand

Alex. "¡Me atacó sin

que seguía en el suelo. Le limpió el labio con un pañuelo, m

giró hacia Ricky, y la máscara de preocupaci

yudarlo, sino para humillarlo. Su c

perro faldero, el que hacía los mandados, el que me arreglaba las cosas. ¿Amor? No me hagas reír. Me dabas asco. Tu ropa b

aición, la humillación pública, los golpes... nada dolía tanto c

tando de su sufrimiento. "Así que lárgate. Desaparece de mi vista y no vuelvas nunca má

una extraña, a un monstruo. El amor, el dolor, todo se desvaneció y fue reemplazad

. Miró a Sofía, a Alex, a Don Ernesto, a la multitud de curios

ta batalla. Habían des

n comenzó a crecer. Una determinación fría, dura como el acero. S

a sí mismo que un día, se arrepentirían. Se ar

Obtenga su bonus en la App

Abrir
Soy El Heredero Perdido
Soy El Heredero Perdido
“Mi boda debía ser el día más feliz de mi vida. Había ahorrado meses para mi traje, mi corazón latía por Sofía del Valle, mi amor de la infancia. Pero la ceremonia se retrasó. Luego, mi prometida apareció del brazo de otro hombre, Alejandro Guzmán. Don Ernesto, el padre de Sofía y casi un padre para mí, los presentó con una sonrisa satisfecha que no llegaba a sus ojos. "Sofía ha encontrado a su verdadero amor. ¡Un hombre que sí está a su altura!" El salón estalló en murmullos venenosos, miradas de lástima y burla, fragmentos horribles: "Pobre diablo", "Nunca fue digno de ella", "¡Un arrimado de los Del Valle!" Mi corazón se detuvo, el aire se fue de mis pulmones. Sofía me ofreció dinero, una limosna por "mis gastos y molestias". Sentí la sangre subir a mi rostro, la humillación quemando por dentro. Mis años de servilismo a Don Ernesto, mi trabajo duro por una paga miserable, todo por ella, por ser parte de esa familia, se derrumbaban. Vi a Sofía. Por primera vez, la vi de verdad: superficial, ambiciosa, cruel. El amor se convirtió en cenizas. No tomé su sucio dinero. "¿Tú qué le ofreces?", flotó la pregunta de Don Ernesto. La rabia me ahogaba, pero me tragué mi dolor. No les daría el gusto de verme llorar. Me di la vuelta y justo cuando sentía todas las miradas sobre mi espalda, mi teléfono vibró. Un número desconocido de la Ciudad de México. "¿Hablo con el joven Ricardo Morales?" "Soy Armando, asistente del señor y la señora Morales. Lo hemos encontrado. Sus padres lo han estado buscando por más de veinte años." ¿Mis padres? Los padres que nunca conocí. Una familia poderosa de la Ciudad de México. Miré hacia atrás, al circo de mi vida destrozada. A Sofía, a Alex, a Don Ernesto, celebrando mi ruina. Una decisión fría y dura se formó en mi mente. No, no me derrumbaría. Esto no era un final. Era un comienzo.”
1 Introducción2 Capítulo 13 Capítulo 24 Capítulo 35 Capítulo 46 Capítulo 57 Capítulo 68 Capítulo 79 Capítulo 810 Capítulo 911 Capítulo 10