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Soy El Heredero Perdido

Capítulo 2 

Palabras:836    |    Actualizado en: 08/07/2025

r de un trance. Por un momento, el mundo se había reducido al zumbido en sus oídos y al dolor sordo en su pecho. A

da". Recordó a Alex Guzmán apareciendo en el pueblo, siempre cerca de Don Ernesto, compartiendo puros y risas que en su momento pareciero

de Sofía salió del salón, riendo a carcajadas. Eran los mismos tíos y primos que le daban pa

obretón?" dijo uno de ellos,

pondió una tía, soltando una risita chillona. "Por favor, si no tiene

la hipocresía de esa gente era vomitiva. Se enderezó y empe

si nada hubiera pasado. Como si el hombre al que había prometido amar para siempre no estuviera afuera, con el corazón

do copas de un vino caro. Ricky reconoció la botella de inmediato. Era el vino que él mismo le había regalado a Don Ernesto esa misma mañ

nuestra familia, Don E

a usando ese mismo vino pa

el pasado!", exclamó Don Ernesto, levantando su copa. Ale

ó en una ira fría y clara. Ricky se acercó a la mesa. Todo

uchacho? La fiesta ya

la mesa, la botella que él había pagado. Los ojos de Don

insolente! ¡Es

estrellársela en la cabeza. Pero en lugar de eso, con un movimiento deliberado y tranquilo, caminó hasta

l vino, sino los años de servilismo, la falsa amabilidad, la

ido!", gritó Don Er

ída por los gritos. Vio la escena, la furi

Vienes a hacer un escándalo? ¿No te basta

ulo. "¿La vergüenza q

ofía como un falso protector. "Arruinaste el ambie

abajo, su labio torcid

e barato y esa cara de perdedor. ¿De verdad pensaste que podía

Ya no perteneces aquí. Después de todo lo que había he

uelta y se alejó, esta vez de verdad. Ya no había nada que decir. Le hab

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Soy El Heredero Perdido
Soy El Heredero Perdido
“Mi boda debía ser el día más feliz de mi vida. Había ahorrado meses para mi traje, mi corazón latía por Sofía del Valle, mi amor de la infancia. Pero la ceremonia se retrasó. Luego, mi prometida apareció del brazo de otro hombre, Alejandro Guzmán. Don Ernesto, el padre de Sofía y casi un padre para mí, los presentó con una sonrisa satisfecha que no llegaba a sus ojos. "Sofía ha encontrado a su verdadero amor. ¡Un hombre que sí está a su altura!" El salón estalló en murmullos venenosos, miradas de lástima y burla, fragmentos horribles: "Pobre diablo", "Nunca fue digno de ella", "¡Un arrimado de los Del Valle!" Mi corazón se detuvo, el aire se fue de mis pulmones. Sofía me ofreció dinero, una limosna por "mis gastos y molestias". Sentí la sangre subir a mi rostro, la humillación quemando por dentro. Mis años de servilismo a Don Ernesto, mi trabajo duro por una paga miserable, todo por ella, por ser parte de esa familia, se derrumbaban. Vi a Sofía. Por primera vez, la vi de verdad: superficial, ambiciosa, cruel. El amor se convirtió en cenizas. No tomé su sucio dinero. "¿Tú qué le ofreces?", flotó la pregunta de Don Ernesto. La rabia me ahogaba, pero me tragué mi dolor. No les daría el gusto de verme llorar. Me di la vuelta y justo cuando sentía todas las miradas sobre mi espalda, mi teléfono vibró. Un número desconocido de la Ciudad de México. "¿Hablo con el joven Ricardo Morales?" "Soy Armando, asistente del señor y la señora Morales. Lo hemos encontrado. Sus padres lo han estado buscando por más de veinte años." ¿Mis padres? Los padres que nunca conocí. Una familia poderosa de la Ciudad de México. Miré hacia atrás, al circo de mi vida destrozada. A Sofía, a Alex, a Don Ernesto, celebrando mi ruina. Una decisión fría y dura se formó en mi mente. No, no me derrumbaría. Esto no era un final. Era un comienzo.”
1 Introducción2 Capítulo 13 Capítulo 24 Capítulo 35 Capítulo 46 Capítulo 57 Capítulo 68 Capítulo 79 Capítulo 810 Capítulo 911 Capítulo 10