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Soy El Heredero Perdido

Capítulo 4 

Palabras:709    |    Actualizado en: 08/07/2025

a paso era un esfuerzo, no solo por el dolor físico, sino por el peso de la traición qu

ky, e

no se detuvo. No quería escuchar más mentiras, más

ostraba odio, sino una expresión que pretendía ser de

", preguntó él, su v

itando su mirada. "Estaba enojada. Mi papá, Alex... ello

silencio. Era una

antes y un papel doblado. "Toma. Es más dinero. Cinco mil pesos. Y esto... es un diseño que hice

ferta era tan insultante, tan condescendiente, que Ricky sintió una oleada de náuseas. ¿Creía que podía comprar

luego la miró a ella. No hizo ningún movimiento para tom

mirada vacía. "Vamos, Ricky, tóma

con la cabeza. "No

llí, con la mano extendida, confundida y frustrada. No enten

esa hora. Se sentó en una banca solitaria, lejos de todo. El dolor en su costado e

. La misma voz amable

lama. ¿Se encuentra bien? Sus p

pero por primera vez, le trajo una sensación

vez en toda la noche. La fortaleza que había mostrado se vino ab

os por usted inmediatamente," dijo el homb

principal de San Mi

Morales han insistido en que enviemos a alguien de inmediato. U

Ricky. "Sí,

vo. Sus padres están muy ansiosos por c

verdad. Gente que lo quería sin conocerlo, que lo había estado buscando. La idea er

ue había perdido y una esperanza temblorosa por la que estaba a punt

a en las afueras del pueblo con

era familia. Y su vida, la vida del humilde y subestima

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Soy El Heredero Perdido
Soy El Heredero Perdido
“Mi boda debía ser el día más feliz de mi vida. Había ahorrado meses para mi traje, mi corazón latía por Sofía del Valle, mi amor de la infancia. Pero la ceremonia se retrasó. Luego, mi prometida apareció del brazo de otro hombre, Alejandro Guzmán. Don Ernesto, el padre de Sofía y casi un padre para mí, los presentó con una sonrisa satisfecha que no llegaba a sus ojos. "Sofía ha encontrado a su verdadero amor. ¡Un hombre que sí está a su altura!" El salón estalló en murmullos venenosos, miradas de lástima y burla, fragmentos horribles: "Pobre diablo", "Nunca fue digno de ella", "¡Un arrimado de los Del Valle!" Mi corazón se detuvo, el aire se fue de mis pulmones. Sofía me ofreció dinero, una limosna por "mis gastos y molestias". Sentí la sangre subir a mi rostro, la humillación quemando por dentro. Mis años de servilismo a Don Ernesto, mi trabajo duro por una paga miserable, todo por ella, por ser parte de esa familia, se derrumbaban. Vi a Sofía. Por primera vez, la vi de verdad: superficial, ambiciosa, cruel. El amor se convirtió en cenizas. No tomé su sucio dinero. "¿Tú qué le ofreces?", flotó la pregunta de Don Ernesto. La rabia me ahogaba, pero me tragué mi dolor. No les daría el gusto de verme llorar. Me di la vuelta y justo cuando sentía todas las miradas sobre mi espalda, mi teléfono vibró. Un número desconocido de la Ciudad de México. "¿Hablo con el joven Ricardo Morales?" "Soy Armando, asistente del señor y la señora Morales. Lo hemos encontrado. Sus padres lo han estado buscando por más de veinte años." ¿Mis padres? Los padres que nunca conocí. Una familia poderosa de la Ciudad de México. Miré hacia atrás, al circo de mi vida destrozada. A Sofía, a Alex, a Don Ernesto, celebrando mi ruina. Una decisión fría y dura se formó en mi mente. No, no me derrumbaría. Esto no era un final. Era un comienzo.”
1 Introducción2 Capítulo 13 Capítulo 24 Capítulo 35 Capítulo 46 Capítulo 57 Capítulo 68 Capítulo 79 Capítulo 810 Capítulo 911 Capítulo 10