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El Sabor Amargo del Engaño

Capítulo 1 

Palabras:923    |    Actualizado en: 07/07/2025

partían luciendo derrotado, se dejó caer en

todo, So

retorció el corazón. Sin pensarlo dos veces, dejó lo que estaba ha

ción que no sentía del todo, pero que necesitaba t

nerabilidad. Él sabía que Sofía, con su corazón

me dio la espalda. Est

illa, secando una lágri

en mí. Teng

discípula predilecta del legendario "El Padrino", una cocinera cuyo talento estaba destinado a

e su mentor y de su hermano Ricardo, y vendió las pocas joyas de valor que su abuela le había heredado. Con ese

a en el corazón del mercado

a, el humo de la carne y la cebolla se le metía en el pelo y en la ropa

ahora volteaban tacos a una velocidad vertiginosa. El olor a cil

pastor

den de suader

ina de la alta cocina a la anarquía del puesto callejero. Su salsa macha era una obra de arte, sus tortillas siempre

o el dinero con una mueca de asco que intentaba ocultar. Pero a las pocas semanas, sus "reuniones para

hizo famoso en el mercado. La gente hacía fila para probar sus tacos. El dinero comenzó a fluir. Cada no

us deudas, mi amor. Poco a

das importantes". Sofía, demasiado cansada para cuestionarlo, solo sonreía y se iba a

de él. Había acumulado una cantidad considerable de dinero, suficiente para que Mate

u orden veía un video en su celular con el volumen a todo lo que daba. Era una transmisi

sto cercano, los gritos de los vendedores, el murmullo de

colección es

lonarios de la ci

arar tres órdenes al mismo tiempo. Pero en

nocía mejor que

risa de

zón empezó a latir con fuerza. No podía ser. Mateo se suponía que esta

tando de aislar el sonido del telé

uerte, sin rastro de la desesperació

Vanessa. La vida es par

de Mateo, una mujer superficial y clasista que

u alrededor pareció distorsionarse, los olores y sonidos del mercado se desvanecieron, reemplazados p

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El Sabor Amargo del Engaño
El Sabor Amargo del Engaño
“"Lo perdí todo, Sofía. Todo." Su voz quebrada me desgarró el alma. Sin dudarlo, dejé mi sueño culinario atrás y puse mi talento de chef dos estrellas Michelin al servicio de su "recuperación", abriendo un humilde puesto de tacos. Trabajé jornadas extenuantes, con las manos quemadas y el cuerpo agotado, mientras él justificaba sus ausencias con "reuniones" y "socios" que nunca aparecían. Le entregaba cada peso ganado con sudor y grasa, creyendo que salíamos adelante juntos, que reconstruíamos nuestro futuro. Hasta que, el día más concurrido en el mercado, escuché la risa de Mateo, clara y sin rastro de desesperación, en el celular de un cliente. "Claro que es divertido, Vanessa. La vida es para disfrutarla, ¿no crees?" Vanessa. Su ex, la que siempre me miró por encima del hombro. ¿Qué hacía Mateo con ella, en una fiesta de lujo, cuando se suponía que estaba en una aburrida reunión de abogados? La imagen en la pantalla me congeló: Mateo, impecable, riendo con Vanessa, con la vista de toda la ciudad a sus pies. Y entonces, las palabras de Vanessa me golpearon como un balde de agua helada: "¿Y tu noviecita la taquera? ¿Sigue sudando la gota gorda para pagarte tus lujos?" "Por supuesto," respondió Mateo, y su risa ahora era cruel y repulsiva. "Sigue ahí, en su puesto mugroso, creyendo que soy un pobrecito en la ruina. A veces hasta me da un poco de asco el olor a grasa con el que llega al departamento." Mi mundo se hizo añicos. Él sabía que yo. Sufrí por él. Me humillé por él. ¡Pero él! Él solo se burlaba de mí. Todo era una farsa. Su quiebra, su amor, su desesperación. ¡Todo era una mentira! Cómo pude ser tan estúpida. Cómo pude sacrificarlo todo por un hombre que solo me veía como un cajero automático con olor a grasa. La rabia me invadió, fría y cortante, silenciando el dolor. Apagué la plancha. Vacié las salsas al bote de basura. "Sí. Cerrado para siempre." Me quité el delantal, lo tiré al suelo y me marché. Mi vida, mi carrera, mi dignidad... todo lo había entregado por nada. Con cada paso, la humillación me quemaba por dentro. El dolor se transformó en una furia. "Te vas a arrepentir de esto," le juro. "No de haberme mentido. No de haberme robado. Te vas a arrepentir de haberme despreciado."”
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