icon 0
icon Recargar
rightIcon
icon Historia
rightIcon
icon Salir
rightIcon
icon Instalar APP
rightIcon

Sombras de un Amor Pasado

Capítulo 3 

Palabras:804    |    Actualizado en: 07/07/2025

tos. Nunca habíamos hecho grandes anuncios públicos, no teníamos miles de fotos en redes sociales. Ricardo s

r una salida fácil. Yo era su ancla, su refugio seguro, mientras él buscaba tormentas

ndo a Mezcal, cuyo pequeño cuerpo cálido era mi único consuelo. El teléfono sonó

l, necesitan operarla de la cadera de urgencia, pero el segur

mil p

médicos. El adelanto del mural estaba ahora en el aire. Solo había una

ca

ayuda después de la humillación en el hotel era tragarme mi

ero con manos

ontestó, su voz ca

ndo de mantener mi voz estable, de no sonar

lencio al otro l

o finalmente. "Te

do, un estúpido y diminuto segundo, pensé que q

tonces

na cond

pe

iero que te disculpes con Sofía. Delante de todos. La hiciste

me fue de l

no hice nad

. Tómala o déjala. La salud d

co

fuerte que me mareó. Me estaba pidiendo que me arrodillara, que me humillara púb

Rica

ver aún más pálida y delgada. Entré en "Fuego" , el restaurante de Ricardo. Estaba ll

on su brazo, riendo de algo que ella le decía

ara sobre vidrios rotos. Todas las miradas se giraron

io y su sonr

n susurro. "Quería disculparme por mi co

grandes ojos inocentes

a que todos la oyeran. "Entiendo que estés pasando por un moment

de la gente a mi alrededor. Ricardo observaba la escena con una expr

etonación. Un fuego líquido que me recorrió por dentro. Me quedé sin aire, una arca

ndo los ojos de Ricardo

dor frío en mi frente. Por un instante, vi un destello de

solo un

iró de

. Me estás poni

a guio hacia la salida, dejándome allí, sola, doblada de dolor en medio de

Obtenga su bonus en la App

Abrir
Sombras de un Amor Pasado
Sombras de un Amor Pasado
“El doctor Morales me entregó mi sentencia de muerte: una enfermedad rara y degenerativa, de avance rápido. Ese mismo día, nuestro décimo aniversario, regresé a casa para encontrar las copas de vino puestas, pero Ricardo no estaba. En Instagram, vi las fotos: Ricardo, sonriente, abrazando a la influencer Sofía, mi anillo de turquesa brillando en su dedo. Llamé, y su voz impaciente me confirmó la traición: "No seas dramática, Ximena. Mírate, siempre cansada, siempre enferma. Necesito a alguien con vida." Me dejó tirada, sola, en el suelo. Pero la vida me dio un respiro, un pequeño milagro: Mezcal, un gatito callejero que me recordó que aún podía luchar. Cuidarlo me dio un propósito, hasta que el destino nos jugó otra mala pasada: un mural en un hotel de lujo me puso cara a cara con Ricardo y Sofía. Ella se burló de mi arte, y Ricardo, su cómplice, me humilló frente a todos: "Es demasiado oscuro. Tienes que hacer algo más alegre, más... como Sofía." Luego, Sofía dejó caer la bomba: "Entiendo que lo de ustedes siempre fue más... discreto, ¿no? Casi un secreto. Debe ser difícil para ti." ¿Secreto? Entendí que su "privacidad" era para tenerme oculta. Entonces, mi hermana me llamó: "Mamá sufrió una caída. Necesitamos cien mil pesos para la cirugía." Solo Ricardo podía ayudarme. A cambio, me exigió disculparme con Sofía, públicamente, en su restaurante. La humillación fue insoportable, pero el dolor físico que me dobló en el suelo de su restaurante, mientras él se iba con ella, fue aún peor. Días después, Ricardo vino por sus cosas y vio a Mezcal: "¿Un gato callejero? ¿Metiste a un animal sarnoso en mi casa? Sácalo de aquí. Ahora." No me importaba ya su desprecio; lo que hizo después fue imperdonable. Fui a buscar a Mezcal, con una rabia creciente, hasta el apartamento de Sofía. "¿Dónde está mi gato?" , le grité, y ella sonrió: "Creo que se escapó. Ricardo estaba muy molesto, dijo que dejó la puerta abierta por accidente." Pero su mentira se desmoronó cuando vi la bolsa de basura... y la pequeña pata gris. "¡Lo mataste! ¡Asesina!" , grité, abalanzándome sobre ella. Ricardo llegó, me apartó y me llamó loca. "¡Es solo un pinche animal! Si tanto te importa, te doy dinero. ¿Cuánto quieres por el estúpido gato? ¡Te lo pago!" En ese momento, mi cuerpo me traicionó. Tosí y la sangre manchó mi mano. "Me estoy muriendo, Ricardo," dije. "Tengo cáncer. Terminal." Su rostro se paralizó.”
1 Introducción2 Capítulo 13 Capítulo 24 Capítulo 35 Capítulo 46 Capítulo 57 Capítulo 68 Capítulo 79 Capítulo 810 Capítulo 911 Capítulo 10