icon 0
icon Recargar
rightIcon
icon Historia
rightIcon
icon Salir
rightIcon
icon Instalar APP
rightIcon

Sombras de un Amor Pasado

Capítulo 1 

Palabras:790    |    Actualizado en: 07/07/2025

rio, su rostro era una máscara de compasión profesi

lo sient

l aire estéril del consult

rara, degenerativa.

a un número, a una cuenta regresiva que me robara el presente.

ra, un sol brillante y cruel que no tenía nada que ver

ro aniversari

rdo

chef y mis bocetos de murales. El aire olía a pintura fresca y a soledad. Sobre

cardo n

era un martillo golpeando mi cráneo. La noche c

impulso estúpido, mas

í es

A su lado, una chica mucho más joven, con el cabello brillante y los ojos llenos de una ambición que reco

mano. En el dedo anular de Sofía brillaba un ani

ani

imer viaje a Oaxaca, el que yo había perdido h

odo era un

Ricardo, el mismo donde yo debería estar celebrando nuestro aniversario. El texto de la publicación de Sofía e

n un coro de felici

o se de

aba lejano, como si viniera de otro planeta. Fina

s, Ximena? Es

iversario,

nó hueca,

ude oír la música y

olvidó. Surgió

e contener más el temblor en mi v

risa corta y despectiva

os los mismos. Mírate, siempre cansada, siempre e

ta y cinco añ

, como si eso lo explicara todo. "E

ad. Dejé caer el teléfono, que rebotó en la alfombra. Me acurruqué en el suelo, abrazando mi cuerpo, mientras

ario, supe dos cosas con una certeza aterradora:

naba sin rumbo por mi colonia, vi una caja de cartón abandonada junto a un bote de basura. Dentro, un pequeño

ojos se e

ndono, la misma fragi

io de la ruina de mi vida, había encontrado a alguien más roto que yo. Le puse de nombre Mezcal, por el agave

s, no lloré. Me quedé dormida con el

Obtenga su bonus en la App

Abrir
Sombras de un Amor Pasado
Sombras de un Amor Pasado
“El doctor Morales me entregó mi sentencia de muerte: una enfermedad rara y degenerativa, de avance rápido. Ese mismo día, nuestro décimo aniversario, regresé a casa para encontrar las copas de vino puestas, pero Ricardo no estaba. En Instagram, vi las fotos: Ricardo, sonriente, abrazando a la influencer Sofía, mi anillo de turquesa brillando en su dedo. Llamé, y su voz impaciente me confirmó la traición: "No seas dramática, Ximena. Mírate, siempre cansada, siempre enferma. Necesito a alguien con vida." Me dejó tirada, sola, en el suelo. Pero la vida me dio un respiro, un pequeño milagro: Mezcal, un gatito callejero que me recordó que aún podía luchar. Cuidarlo me dio un propósito, hasta que el destino nos jugó otra mala pasada: un mural en un hotel de lujo me puso cara a cara con Ricardo y Sofía. Ella se burló de mi arte, y Ricardo, su cómplice, me humilló frente a todos: "Es demasiado oscuro. Tienes que hacer algo más alegre, más... como Sofía." Luego, Sofía dejó caer la bomba: "Entiendo que lo de ustedes siempre fue más... discreto, ¿no? Casi un secreto. Debe ser difícil para ti." ¿Secreto? Entendí que su "privacidad" era para tenerme oculta. Entonces, mi hermana me llamó: "Mamá sufrió una caída. Necesitamos cien mil pesos para la cirugía." Solo Ricardo podía ayudarme. A cambio, me exigió disculparme con Sofía, públicamente, en su restaurante. La humillación fue insoportable, pero el dolor físico que me dobló en el suelo de su restaurante, mientras él se iba con ella, fue aún peor. Días después, Ricardo vino por sus cosas y vio a Mezcal: "¿Un gato callejero? ¿Metiste a un animal sarnoso en mi casa? Sácalo de aquí. Ahora." No me importaba ya su desprecio; lo que hizo después fue imperdonable. Fui a buscar a Mezcal, con una rabia creciente, hasta el apartamento de Sofía. "¿Dónde está mi gato?" , le grité, y ella sonrió: "Creo que se escapó. Ricardo estaba muy molesto, dijo que dejó la puerta abierta por accidente." Pero su mentira se desmoronó cuando vi la bolsa de basura... y la pequeña pata gris. "¡Lo mataste! ¡Asesina!" , grité, abalanzándome sobre ella. Ricardo llegó, me apartó y me llamó loca. "¡Es solo un pinche animal! Si tanto te importa, te doy dinero. ¿Cuánto quieres por el estúpido gato? ¡Te lo pago!" En ese momento, mi cuerpo me traicionó. Tosí y la sangre manchó mi mano. "Me estoy muriendo, Ricardo," dije. "Tengo cáncer. Terminal." Su rostro se paralizó.”
1 Introducción2 Capítulo 13 Capítulo 24 Capítulo 35 Capítulo 46 Capítulo 57 Capítulo 68 Capítulo 79 Capítulo 810 Capítulo 911 Capítulo 10