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Alma Rota, Venganza Divina

Capítulo 1 

Palabras:1208    |    Actualizado en: 04/07/2025

os, un dolor sordo y constante que ya era parte de ella. Llevaba tanto tiempo en este lugar que hab

celda, el chirrido del metal oxidado al abrirse era

ba consuelo, solo mostraba un desprecio profundo. Valeria vestía sedas finas, su cabello estaba adorna

voz era dulce pero cargada de veneno, "¿todavía su

el silencio era su única defensa, cualqu

s Ricardo pregunta por ti, pero yo le digo que estás bien, que estás meditando y

herida abierta. Ricardo, su prometido, el

a, con una sonrisa torcida. Hizo un gesto y una i

jos forzados, sus cuerpos delgados y sus rostros marcados por el sufrimiento. Estaban

para dañar a Ricardo," explicó Valeria con calma, como si hablara del cli

grito desgarrador escapó de su garganta, un sonido animal de puro dolor. Había sopo

Sofía, tratando de levantarse, pero las

Claro que no hicieron nada, pero alguien tení

e llenaba el pequeño espacio. Vio a Sofía en el suelo, llorando descon

untó Ricardo, su voz era

ofía, a tratar de convencerla de que recapacite, pero en cuanto me vio, se p

ción y fastidio. "Sofía, ya basta de este e

, decirle que Valeria era una mentirosa, una víbora que los había envenenado a todos, p

aban en la puerta, "que la encierren en la celda de ca

suelo sucio. Mientras la sacaban, escuchó a Valeria decirle a Ricardo, "No s

ía esperanza, no había nada por lo que luchar. En la oscu

ón que ardía en sus ojos. Ella, también arquitecta, vio en él un alma gemela. Se enam

oqueado, no podía encontrar la inspiración. Fue ella, Sofía, quien pasó noches en vela dibujando, calculando, creando un d

ará," le dijo ella, con el c

encionó que el diseño era de ella. Valeria, que siempre había estado a su lado, la conso

icardo y Valeria comenzaron una aventura a sus espaldas. Eran tan

xnovio de la universidad, un hombre bueno y noble al que había dejado por

cardo, y sobre todo con Val

n, tomaron el coche. En una curva, a toda velocidad, chocaron

él había causado el accidente. Nadie los cuestionó. Sofía, rota por la culpa y el dolor, se aferró a

or otro lado, se hizo indispensable para él. Y Sofía, poco a poco, fue relegada, ol

, y la encerró en esta mazmorra, donde el espíritu de Miguel, transformado en el vengativo Charr

a, completamente sola. La traición la había consumido, el dolor la había vaciad

par. Dejarlo todo atrás. Renunciar a esta vida, a este amor, a

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Alma Rota, Venganza Divina
Alma Rota, Venganza Divina
“Mis ojos se abrieron a la oscuridad, al frío gélido de una celda de piedra, un dolor sordo y constante que se había adherido a cada hueso, a cada parte de mi ser. Había perdido la cuenta de los días, o tal vez eran años, en este infierno donde solo existía el sufrimiento. Valeria, mi mejor amiga en otra vida, entró, su rostro ahora un mapa de desprecio, sus ropas un insulto de seda y joyas. "Mira cómo has quedado, Sofía," dijo ella, su voz dulce, pero cargada de veneno, "¿todavía sueñas con que Ricardo vendrá a salvarte? Qué tonta." Me arrodillé, encadenada, observando una imagen flotante y cruel: mis padres, ancianos y frágiles, azotados en un campo de trabajos forzados. "Les dije que tus padres eran traidores," explicó Valeria con calma, como si hablara del clima, "la gente se lo creyó, y ahora pagan por tus crímenes. ¿No es justo?" El mundo se derrumbó. Un grito desgarrador escapó de mi garganta, un sonido animal de puro dolor. Ricardo, mi prometido, el hombre por el que lo sacrifiqué todo, entró, y creyó su farsa. Me arrastraron, apenas viva, mientras Ricardo me condenaba a un castigo atroz, por la mujer que me había robado mi vida, mi amor, mi futuro. Reviví la verdad: le entregué mi diseño, mi alma, para elevarlo. Él se llevó la gloria, y con Valeria a cuestas, encubrieron un asesinato, el de Miguel, mi ex novio, a quien culparon de un accidente provocado por ellos. Todo lo perdí: mi nombre, mi libertad, mi cordura. Fui su juguete, su sacrificio. Entonces, la última humillación: mi carne y mi sangre convertidas en una sopa, servida al hombre que amé, para sellar su nueva vida, mientras la mía yacía hecha pedazos. Pero el tormento renació en odio puro. Mi alma, desgarrada, se levantó en ira, una furia primordial que clamaba venganza. Luché, no por piedad, sino por la aniquilación de mis verdugos. Arrastrada a la Plaza de las Almas, encadenada, recibí el Látigo de las Mil Agonías. Cada golpe reventaba mi espíritu. Pero, con cada agonía, una parte de mí se liberaba. El amor y el odio se evaporaron. Ahora solo quiero escapar. Bebí del Agua del Olvido. Me lancé al Pozo de la Reencarnación. Renací como Lía. Libre, pensé. Pero este nuevo mundo, esta nueva vida... ¿Era una bendición o solo otra cruel broma del destino? Porque Ricardo ha regresado. Y no, no es una coincidencia. Me busca. Dice que me protegerá, que ha cambiado. Pero un escalofrío me recorre el alma cada vez que lo veo. Mi pasado me persigue, un eco de horror que se niega a morir. Ahora, ¿cómo puedo escapar de un destino que parece empeñado en atarme a mi torturador?”
1 Introducción2 Capítulo 13 Capítulo 24 Capítulo 35 Capítulo 46 Capítulo 57 Capítulo 68 Capítulo 79 Capítulo 810 Capítulo 911 Capítulo 1012 Capítulo 1113 Capítulo 1214 Capítulo 1315 Capítulo 1416 Capítulo 1517 Capítulo 1618 Capítulo 1719 Capítulo 1820 Capítulo 1921 Capítulo 2022 Capítulo 2123 Capítulo 2224 Capítulo 23