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No más Mañana Dueña Caprichosa

Capítulo 4 

Palabras:806    |    Actualizado en: 03/07/2025

n la boca llena de totopos. "Ese Ricardo nunca fue suficiente

las sombras del jardín. Cad

miro, mientras destapaba otra cerveza. "Ni para la plática servía.

engañaba a nadie, excepto a ellos. "No digan eso,

ra nada, eso es lo que es. Conformista. Sin ambición. Si no fuer

lencio era un grito de aprobación. Estaba de acuerdo con cada palabra, con cada insulto. En siete años,

raza de mi apatía. Ya no era el esposo traicionado, era un h

mi llave en la cerradura y la giré. El sonido del cerrojo al abrirs

a puerta

nes pasaron de la alegría festiva al shock absoluto en una fr

tándose de golpe. Su rostro pali

a, cerrando la puerta detrás d

a. Luego miré a sus padres, que me observaban como si hubieran visto a un fantasma

iesta," dije, mi vo

sorpresa dio paso a la ira. Su m

La taquería está hecha un desastre, los proveedores

nción, ponerme a mí a la defensiva. Era su

ije, Laura.

era genuina. "¿Renuncias

re fue tuyo. Yo solo era el empleado de

de pie. "¡Después de todo lo que mi hija ha hecho por

do? ¿Dónde estaba cuando la enterramos? ¿Dónde ha estado cada Día de Muertos durante siete años? ¿Dónde estaba usted,

palabras, boqueando co

"Si tomaste una decisión estúpida, es tu problema. Ya veremos cómo te la

pequeña sonrisa se dibujó en mi rostro.

a se abrió al fondo del pasillo

la sali

que yo reconocí al instante. Eran míos. Un

mir. En mi casa. En mi

tan descarada, que casi me eché a reír. La últ

e su error garrafal.

je," tartamudeó, "y no hay hoteles cerca. Le

o de huéspedes estaba lleno de c

n era espeso, pesado. Se po

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No más Mañana Dueña Caprichosa
No más Mañana Dueña Caprichosa
“El aire del panteón se impregnaba del dulce aroma del cempasúchil y copal, un Día de Muertos más, y como los últimos siete años de casado, Ricardo estaba solo junto a la tumba de su abuela. Mientras limpiaba la lápida, su celular vibró: una etiqueta de Instagram de Pedro "El Chivo" Ortiz, el "ayudante" de su esposa. La imagen lo golpeó: Laura, su esposa, arrodillada en otro panteón, sonriendo junto a Pedro, la mano de él casualmente sobre su hombro, y un pie de foto que decía: "Mis papás están encantados con mi 'esposa', hasta le echaron más incienso". El mundo se le vino encima. Siete años de excusas, de noches solitarias, de ser el segundo plato. Todo cobró un sentido brutal en ese instante. Con el pulgar apenas tembloroso, le dio "me gusta" a la foto, y luego, escribió un comentario: "Respeto y bendiciones." Al regresar a su puesto en el mercado, el chisme ya ardía, y la llamada de Laura no tardó: "Ricardo, ¿se puede saber qué demonios te pasa? No tenías por qué armar un escándalo en redes sociales." Pero esta vez, la voz de Ricardo sonó firme como nunca: "No voy a borrar nada." Colgó sin esperar respuesta, encendió su teléfono después de un mensaje burlón de Pedro, y al día siguiente, inició los trámites de divorcio, harto de su hipocresía y la lealtad que solo ella exigía.”
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