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Venganza de La Villana Incomprendida

Capítulo 4 

Palabras:711    |    Actualizado en: 03/07/2025

se había asentado en mi estómago como una piedra fría, pesada. Tenía que segui

atisfecha en el rostro. Se sentó a la mesa y desl

eño final del anillo. ¿Qué te parece? Sen

solitario de corte esmeralda sobre una banda de platino. Por un instante, una punzada de la v

icardo", dije, for

dándome una palmadita condescendie

tir

aire de superioridad que me irritó profundamente. Saludó a Ricardo con un beso en la mej

as? Ricardo me ha contado lo mal q

as, Lorena", respo

l salón. "Ven, amor... digo, Lorena. Siéntat

carado, que me quedé helada. Per

ia. Mientras sacaba el salmón del refrigerador, Lo

rías tan amable de prepararme un té de jazmí

espondí en

a jugando distraídamente con un collar que llevaba puesto. Pero no era

idén

El anillo que Ricardo me acababa de mostrar en la tableta, el q

a crueldad de su engaño me dejó sin aire. Mi mano, que sostenía u

preguntó Lorena, notando mi

dedos. No sé cómo pasó, si ella se movió o yo tropecé, pero la punta del cuc

un grito agud

o! ¡Sofía, me

rma. Vio la mano de Lorena, de la que brotaban unas pocas gotas de sangre

ó, corriendo hacia Lorena

resbaló...", intenté explic

e nunca había usado conmigo, examinando el p

s bien? ¡Ven, vamos a des

ándome una mirada llena de odio

nte loca! ¿Estás celosa, es eso?

elo, un recordatorio metálico y frío de mi pérdida de control. No solo me habían robado mi herencia y mi honor. Me

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Venganza de La Villana Incomprendida
Venganza de La Villana Incomprendida
“Todos en esta ciudad creen que soy la villana, la mujer que, por celos, arruinó a su prometido, Ricardo, a quien ven como un caballero perfecto. Pero la verdad es que vivo una pesadilla, donde Ricardo ha vaciado nuestras cuentas y ha filtrado videos editados para tacharme de histérica y desequilibrada, todo mientras su prestigioso primo, Mateo, solo aviva el fuego de las calumnias. Luego, un grito ahogado. El helicóptero de mi hermano, el Comandante Alejandro, "se estrelló" en una misión de alto riesgo. Corro hacia Ricardo, buscando consuelo, pero su frialdad me golpea: "Organizar un rescate costaría una fortuna. Dinero que, gracias a tus caprichos, ya no tenemos." Me sentí completamente sola, con el mundo desmoronándose bajo mis pies, hasta que Mateo llegó, ofreciendo cubrir el rescate con una amabilidad que me dio una brizna de esperanza en mi oscuridad. Días después, Mateo anunció el "contacto" con mi hermano, declarando públicamente su apoyo incondicional hacia mí, jurando protegerme y ayudarme a recuperar lo perdido. Esa misma noche, oculta, escuché a Ricardo y Mateo reírse: "La idiota de Sofía confía ciegamente en mí. Lo del rescate fue una farsa. El Comandante Alejandro nunca estuvo en peligro." Descubrí que todo había sido un plan monstruoso para robarme y dejarme en la miseria. Mi corazón se detuvo. Yo no era amada; era un peón en su cruel juego. Mientras barría los pedazos de la copa que se me había resbalado mientras los escuchaba, la furia se apoderó de mí, y una voz interior me dijo: "No me van a destruir. De alguna manera, los voy a hacer pagar."”
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