icon 0
icon Recargar
rightIcon
icon Historia
rightIcon
icon Salir
rightIcon
icon Instalar APP
rightIcon

Una Sorpresa En Mi Gran Día

Capítulo 3 

Palabras:807    |    Actualizado en: 02/07/2025

fría y dura tarea que tenía por delante. Tenía que ir a la casa que una vez compartí con Laura y

freció a a

" dijo mientras tomábamos un café en la maña

es algo que necesito hacer yo mismo. Es como...

ame si necesitas algo. Lo que sea. Incluso si es s

o tendré e

traía un recuerdo. La vez que Laura y yo nos perdimos buscando esa dirección, la tiend

é que se habían ido. Pero entonces escuché una risa que venía de la sala de e

do por el borde de

la se reía, echando la cabeza hacia atrás. Él se inclinó y le dio un beso suave en el cuello. Ella le acar

yo había creado, tan indiferentes a la destrucción que habían causado,

y entré en l

" dije, mi voz sonando

Ricardo al instante. Su rostro pasó

petó, poniéndose de pie. "¿No

a las escaleras. "Vine a recoger mis cosas. Y a recordarles qu

Laura de forma protectora. Llevaba una de

e, como si hablara con un niño. "Laura está muy sensi

mirándolo directamente a los ojos. "Y te sugiero que t

ensombreció. Pero fu

narme en mi momento de mayor necesidad, a darnos órdenes? ¡Deberías estar de rodillas, p

a culpa? ¿Mi trabajo, el mismo que pagaba por su ropa de diseñador, sus viajes y

s más. Ambos sabemos que esto no se trata de consuelo. Se trata de tu amb

a ellos, pero Laur

iseó. "No hasta que hablemos

sionó en una mueca de dolor. Se llevó una

Ricardo. "El bebé... me siento mareada. Es tu culpa,

idad que ya me resultaba familiar. Ricardo la s

en voz baja y amenazante. "Se

que venía a perturbar su paz. La escena era tan grotesca, tan descaradamente falsa, que el último vestigio de afe

-

Obtenga su bonus en la App

Abrir
Una Sorpresa En Mi Gran Día
Una Sorpresa En Mi Gran Día
“El día de mi boda debería haber sido el más feliz de mi vida. Estaba en el altar, esperando a Laura, el amor de mi vida, con el corazón lleno de planes y futuros. Pero entonces, mi teléfono vibró: un mensaje de ella. "Armando, no puedo casarme contigo. Estoy embarazada, pero el hijo no es tuyo." El mundo se derrumbó en un instante. No era un chiste cruel, era la realidad golpeándome con la fuerza de un tren. Salí corriendo de la iglesia, ignorando las miradas y los susurros. Poco después, Laura confirmó mi peor pesadilla: el padre era Ricardo, su supuesto "hermano adoptivo" que vivía bajo mi mismo techo. La ira y la humillación me consumieron. No solo me había traicionado de la manera más vil, sino que esperaba que aceptara a su amante y a su hijo en mi vida, que financiara su "familia moderna." Me sentí el idiota más grande del mundo. ¿Cómo pude ser tan ciego? ¿Cómo pudo engañarme así? En mi desesperación, marqué el único número que me vino a la mente: el de Sofía, mi amiga de la infancia. "Sofía, ¿tú te casarías conmigo?" Fue una pregunta impulsiva, descabellada. Pero su respuesta, y una extraña sensación de calma, me hicieron ver una salida en medio de la miseria. No sabía qué me depararía el futuro, pero al menos, ya no se sentía tan oscuro.”
1 Introducción2 Capítulo 13 Capítulo 24 Capítulo 35 Capítulo 46 Capítulo 57 Capítulo 68 Capítulo 79 Capítulo 810 Capítulo 911 Capítulo 10