icon 0
icon Recargar
rightIcon
icon Historia
rightIcon
icon Salir
rightIcon
icon Instalar APP
rightIcon

La Hija Firme Del Detective

Capítulo 2 

Palabras:812    |    Actualizado en: 02/07/2025

ras preparaba el desayuno, su mente trabajaba a toda velocidad, buscando una salida, una grieta en la fortaleza que la rodeaba. Recordó las historias de su pad

na forma de

e encerró en el baño con su teléfono. Marcó el número de la base militar más cercana, un número que su padr

Número Siete

emblorosa. "Necesito hablar con el

de la línea. La operadora su

previa. Y su agenda está llena por las próximas tres semana

a desesperación filtrándose en su voz. "Esto es s

ausar un ligero cambio. Hubo ot

glas. No puedo comunicarla directamen

muere". La colgarían, pensarían que era una broma. La frustración la golpeó como un muro. Inc

se rendiría. Si no podía llegar a él por teléfono, iría en

o, forzando la c

. Vio el reflejo de una joven asustada, pero debajo del miedo, había una chispa de la terque

necesita invitación", susurró para s

virtió en su ma

la puerta del baño f

os ahora!", gritó la voz de

s de los hombres de Ricardo. Ricardo iba adelante, junto a Sofía, su novia, una mujer cuya belleza solo era super

Sus ojos se posaron en la mano de Elena, que aferraba c

n una risita burlona. "Parece una tapa de refresco apl

ue pasaban a toda velocidad. Cada palabra de Sofía era como sal en un

nrió. "Déjala, mi amor. Es lo únic

palpable. La humillación e

empre habría gente buena dispuesta a luchar. Y ella iba a encontrarla. En su mente, ya no estaba en esa camioneta. Estaba trazando

guantaría todo lo necesario para poder arrodillarse frente a esas puertas y exigir la justicia que le debían a su padre y a su hermano. La decisión estaba tomada. No ha

Obtenga su bonus en la App

Abrir
La Hija Firme Del Detective
La Hija Firme Del Detective
“Mi vida con los Salazar era una jaula de oro, cada día una tortura silenciosa sirviendo a los narcos que me tenían presa. No había cadenas, sino un lazo invisible y brutal atado al cuello de Miguel, mi hermano pequeño, febril y herido en el fondo de la casona. Ellos cocinaban, yo limpiaba sus desórdenes, sonreía cuando me ordenaban, todo por Miguel, mi único ancla desde que papá, un detective condecorado, murió en un tiroteo. Ricardo Salazar, el hijo del capo, se divertía viéndome humillada, mientras la medalla de valor de mi padre, nuestro último vestigio de honor, era pisoteada, abollada, partida en dos. "¿Por qué?", susurré, mientras Sofía, la novia de Ricardo, me arrancaba la medalla y la rompía frente a mis ojos, riéndose de mi dolor y de la muerte de mi padre. No solo destrozaron un símbolo, destrozaron mi última pizca de esperanza en su humanidad, me obligaron a tragar su mentira de que mi padre era un traidor. La indiferencia de Ricardo ante el sufrimiento de Miguel, sus palabras asquerosas y la crueldad gratuita de Sofía fueron el colmo. Pero no sería su víctima, sino su verdugo; mientras los pedazos de la medalla de mi padre se clavaban en mi piel, prometí que no solo salvaría a Miguel, sino que los haría pagar. Con ese dolor como combustible, ya no era una esclava sumisa, era un águila a punto de volar, recolectando pruebas, afilando mis garras para desatar un infierno sobre ellos.”
1 Introducción2 Capítulo 13 Capítulo 24 Capítulo 35 Capítulo 46 Capítulo 57 Capítulo 68 Capítulo 79 Capítulo 810 Capítulo 911 Capítulo 10