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Me Caso Con Tío de Mi Novio

Capítulo 3 

Palabras:602    |    Actualizado en: 02/07/2025

disuadirlo, su sonrisa se ensanchó, mostrando una

pentirme a mí?", se burló, "Sofía, sigu

lentos que lo habían seguido en sil

e mocoso", ordenó con un ge

oda, sus ojos moviéndose nerviosamente de Aleja

, sabían quién era

, el más vie

pequeño Daniel, el hijo del señor...", empezó a d

jo! ¡Les di una orden! ¿O acaso

e los guardaespaldas retro

ndro resopló con desdén y d

manos como garras dirigién

mi cuerpo como escudo

nstante de caos que

lado y se dejó caer al suelo de manera teatral, acu

andro con los ojos llenos de pánico. "¡

n descaradamente falsa, que por

necesitaba pruebas

ura en el suelo. La mentira de ella fue la

ionó en una máscara

n las paredes de mármol. "¡No solo me traicionas,

su cuerpo temb

los gritos, empezó a

a Laura. "¡Arrodíllate ahora mismo y pídele perdón a Laura, o ju

gre se

llenos de una ira irracional,

yo pequeño cuerpo

bia... nada de eso importaba f

illación, pero con la determinación de

vés de mi ropa mientras me arrodillaba, man

las palabras sabiend

jandro, no fu

. "¡Quiero que le rue

s que observaban impotentes, levantó su pie y lo

centímetros del de mi hijo, "va a ap

on una fuerza desmedida, y mi

do se

aterrorizado de mi hijo, un

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Me Caso Con Tío de Mi Novio
Me Caso Con Tío de Mi Novio
“Tres años. Tres largos años desde que Alejandro, el hombre con el que iba a casarme, me abandonó en el altar, alegando una ridícula "iluminación espiritual" para unirse a una secta. La verdad, sin embargo, era mucho más sucia y terrenal: no había secta, solo Laura, una mujer a la que Alejandro, mi prometido, había decidido "rescatar" de la miseria para casarse con ella y escalar socialmente, dejándome a mí, Sofía, como daño colateral. Ahora, la mansión se abre de golpe y él está de vuelta, con la misma arrogancia, y a su lado Laura, embarazada, sus ojos recorriendo mi hogar con una mezcla de envidia y triunfo, como si esta casa también les perteneciera por derecho. Con una sonrisa torcida, Alejandro anuncia: "Sofía, he vuelto. Laura y yo nos casaremos. Ella espera a mi hijo. Pero no te preocupes, siempre habrá un lugar para ti a nuestro lado, como una hermana". Escuchar su propuesta, tan audaz como absurda, me revolvió el estómago. Recordé la humillación, las miradas de lástima, las fotos de él y Laura construyendo la vida que me robaron. Mi aparente sumisión los desarmó, se sentaron victoriosos en el sofá, pero justo entonces, un torbellino de energía infantil irrumpió: "¡Mami!" Mi hijo Daniel, de dos años, corrió a mis brazos, y la sonrisa de Alejandro se congeló, su arrogancia reemplazada por el shock. Laura lo miró fijamente, con incredulidad y furia contenida. Entonces, con la inocencia pura de un niño, Daniel señaló el retrato de su padre sobre la chimenea: "¿Dónde está papá? ¿Papá no ha vuelto todavía?". Esa pregunta, cargada de un significado que pulverizó su mundo, destrozó por completo el universo de Alejandro. Su cara, petrificada, pasó del shock a una furia oscura y profunda: ¿De qué demonios estaba hablando? ¿Quién era este niño?”
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