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Me Caso Con Tío de Mi Novio

Capítulo 2 

Palabras:649    |    Actualizado en: 02/07/2025

y profunda, sus ojos se clavaron en mí, luego en el niñ

si fuera veneno, "¿Papá? ¿De qué

e buscador espiritual se había desmoronado para revel

?", escupió la pregunta, inc

eniéndolo cerca, protegiéndolo de l

í con una calma glacial, mirá

ó una risa ama

s yo buscaba la verdad, tú te revolcab

golpeó el aire con la

ro la contuve, sabía que perder los es

a Alejandro, poniendo una mano en su p

ando en sus ojos, "te dije que ella no era la misma mujer que dejaste, ha camb

tral, pero yo ya conoc

do conmigo durante años, dio un paso a

hablar así", comenzó a decir,

a mirarla, su atención fija en mí, "¡Nadie te pidi

e, dándose cuenta de que ya no

la habitación

aber pasado los últimos tres años llorando por él, esp

frenta personal, una prueba de que

a el control que creía tene

c

e Alejandro, en su arroga

ía por herencia, ni u

el hombre más poderoso y respetado del clan, un m

lejandro debía res

o, Ri

asiado ciego por la rabia

ue me miraba con curiosidad, sin

ente, era un obstáculo, un símbolo de mi in

e tu traición", siseó, dando un

, apretando a Daniel con m

a acercarte a

fue firme, pe

labios mientras extendía una mano

sa", dijo, su voz goteando veneno, "tal vez de

a, pero fue superado por una furia primigenia,

por la intensidad, "¡Si le pones un dedo encima, te jur

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Me Caso Con Tío de Mi Novio
Me Caso Con Tío de Mi Novio
“Tres años. Tres largos años desde que Alejandro, el hombre con el que iba a casarme, me abandonó en el altar, alegando una ridícula "iluminación espiritual" para unirse a una secta. La verdad, sin embargo, era mucho más sucia y terrenal: no había secta, solo Laura, una mujer a la que Alejandro, mi prometido, había decidido "rescatar" de la miseria para casarse con ella y escalar socialmente, dejándome a mí, Sofía, como daño colateral. Ahora, la mansión se abre de golpe y él está de vuelta, con la misma arrogancia, y a su lado Laura, embarazada, sus ojos recorriendo mi hogar con una mezcla de envidia y triunfo, como si esta casa también les perteneciera por derecho. Con una sonrisa torcida, Alejandro anuncia: "Sofía, he vuelto. Laura y yo nos casaremos. Ella espera a mi hijo. Pero no te preocupes, siempre habrá un lugar para ti a nuestro lado, como una hermana". Escuchar su propuesta, tan audaz como absurda, me revolvió el estómago. Recordé la humillación, las miradas de lástima, las fotos de él y Laura construyendo la vida que me robaron. Mi aparente sumisión los desarmó, se sentaron victoriosos en el sofá, pero justo entonces, un torbellino de energía infantil irrumpió: "¡Mami!" Mi hijo Daniel, de dos años, corrió a mis brazos, y la sonrisa de Alejandro se congeló, su arrogancia reemplazada por el shock. Laura lo miró fijamente, con incredulidad y furia contenida. Entonces, con la inocencia pura de un niño, Daniel señaló el retrato de su padre sobre la chimenea: "¿Dónde está papá? ¿Papá no ha vuelto todavía?". Esa pregunta, cargada de un significado que pulverizó su mundo, destrozó por completo el universo de Alejandro. Su cara, petrificada, pasó del shock a una furia oscura y profunda: ¿De qué demonios estaba hablando? ¿Quién era este niño?”
1 Introducción2 Capítulo 13 Capítulo 24 Capítulo 35 Capítulo 46 Capítulo 57 Capítulo 68 Capítulo 79 Capítulo 810 Capítulo 911 Capítulo 10