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Cicatrices del Pasado: Mi Segunda Vida

Capítulo 4 

Palabras:469    |    Actualizado en: 30/06/2025

to cuando los guardias se movían

mis brazos. La examinó con una lentitud teatral. Luego, levant

erma por el frío, seño

uemara. Su rostro pasó de la furi

?", repitió,

a una enfermedad. Una madre que envenena a su propia hija p

da, que me dejó sin aliento. Luciana sollozó

ué clase de monstr

a odio. Solo un vacío gélido. Había cruzado un umbral en

z era terriblemente calmada. "Pero eres un demonio.

no pudiera comprender la ma

demasiado piadoso", conti

seña a su

las tar

especie local cuya picadura no era mortal, pero causaba un

, grité. "¡Te juro que no

fuerza. Uno de ellos trajo una caja de madera. La abr

as y la acercó a la he

sufran, tú sufrirás. Aprenderá

n mi rostro, extendiéndose por todo mi cuerpo como á

. El veneno era una tortura. Mi única peti

a... por favor..

vó sufrir, su r

ses quieren que viva, vivirá. Yo no moveré

e llevaban a mi hija febril. Me encerraron en la habitación,

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Cicatrices del Pasado: Mi Segunda Vida
Cicatrices del Pasado: Mi Segunda Vida
“El aire de la Finca Castillo, el que una vez consideré mi hogar, olía a tierra húmeda y a vino fermentado, presagio de mi tumba. Acababa de dar a luz a mis gemelos y Máximo, mi esposo, se preparaba para la cruel ceremonia que en mi vida pasada nos había aniquilado. En aquella vida, su amante Luciana y su hijo murieron por mi culpa, o así lo creyó él, y Máximo nos arrastró a mí y a mis bebés hasta el cercado de los toros de lidia, donde morimos embestidos. ¡Pero ahora estoy de vuelta! Renací en el mismo día del parto, con el recuerdo de aquella agonía grabado en mi alma. Esta vez, manipulé la ceremonia para que el hijo de Luciana fuera declarado el "Primer Heredero", luego le pedí el divorcio para escapar con mis hijos. Pero la perversa Luciana me acusó de liberar un lince y de brujería, y hasta de envenenar a mi propia hija. Máximo, ciego de amor y odio, me creyó un demonio, negando asistencia médica a mi Catalina, que ardía de fiebre, y torturándome con arañas venenosas. ¿Cómo pudo un hombre al que amé tanto volverse tan cruel, tan ciego ante la verdad que le gritaba a la cara? Al borde de la muerte, sin esperanza y viendo cómo mis hijos se apagaban, mi tío, con una operación secreta, fingió nuestras muertes y nos sacó de aquel infierno, dándome una segunda oportunidad para reescribir mi destino.”
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