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Sí, Acepto Al Matrimonio Contratado

Capítulo 2 

Palabras:782    |    Actualizado en: 30/06/2025

la oscuridad que sentía por dentro. Me reuní con Sofí

os, la angustia marcaba su ros

anoche? ¿De verdad quieres tomar mi

endió a mí misma. Era la calma de

, y al pronunciar las palabras, sen

on una mezcla de

ejó desfigurado y con un carácter imposible. Mi abuelo hizo ese estúpido acuerdo de fusión hace años,

avión de mi bolso y

opuerto. Vete y sé feliz. Una

s mejillas de Sofía. Se lev

sto, Lina. Eres la me

feliz", l

or primera vez en mucho tiempo, sentí que estaba ha

el corazón del lujo de Madrid. Entré en la

do", le dije a

a, señorita?", preguntó co

o", re

líneas puras y tela lisa. Elegan

ere prob

con la tarjeta que Víctor me

irón

necesitaba una esposa para cumplir con la cláusula de su abuelo y calmar a los i

a nueva vida lejos de Vícto

cuerdo p

e hizo detenerme frente al Hotel Palace. Una multitud

s flashes estal

lo acaba de gan

rd por una cena con s

euros, ¡un

mi alrededor e

novia? Qué humill

a superó. Siempre

os de dedicación para n

una tarjeta de crédito negra en la mano y una sonrisa arrogante en los

que ya no podía romper

soquista me h

ventanas iluminadas del hotel. Los vi subir por el

Quizás necesitaba ver el final de mi

ite presidencial. La p

onteniendo la

seductora

No me odiabas? Admítelo,

íctor fue fr

recordarte que ahora puedo tener

e ahogaron en un beso. Un b

La poseyó allí mismo, con una urgencia animal, una me

ntrol conmigo. Conmigo, siem

ro, una única lágrima rodó

a fue mi p

rrí sin ver, con el alma ro

calle s

uscamente fue lo último que oí antes de qu

la os

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Sí, Acepto Al Matrimonio Contratado
Sí, Acepto Al Matrimonio Contratado
“El sudor frío se pegaba a mi espalda mientras Víctor, mi novio de casi tres años, se apartaba de mí después de otro intento fallido de intimidad. Esa misma noche, lo encontré absorto en su tablet, susurrando el nombre de "Isabela", su ex, mientras su mano se movía bajo una manta con una intensidad que nunca me había dedicado a mí. Entonces, el teléfono sonó y escuché a Víctor confesar a su amigo: "Lina es increíble, pero para mí, siempre ha sido un consuelo. Si me dejara, sería una liberación". Mi corazón se hizo añicos al darme cuenta de que mi amor había sido solo un sacrificio unilateral para un hombre que seguía obsesionado con otra. Con el alma rota, tomé una decisión: él quería ser libre, y yo le daría esa libertad, encontrando la mía en un matrimonio arreglado con el enigmático Máximo Sullivan. Pero el destino, o la miseria, me alcanzó antes de poder escapar. Horas después, al ver a Víctor pujar cien mil euros por una cena con Isabela y luego presenciar su furioso reencuentro en la suite de un hotel, corrí sin mirar. El chirrido de los neumáticos fue lo último que oí antes de la oscuridad total. Desperté en un hospital con la pierna rota y, al intentar llamarle, Isabela contestó su teléfono con una voz cargada de satisfacción: "Está ocupado. No puede atenderte ahora...". De fondo, escuché a Víctor decir, gélido: "Cuelga. Esta noche es mía". Fue la prueba definitiva de que él nunca me elegiría, incluso después de un accidente casi fatal. ¿Cómo pude ser tan ciega? ¿Por qué esta humillación pública, este dolor insoportable, tenía que ser mi destino? No más consuelo, no más sacrificios. Me casaría con Máximo Sullivan, el temido y desfigurado empresario, para escapar de esta pesadilla y forjar mi propio futuro.”
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