ndo atrás el caos de Gamarra y entrando en los
en el coch
una mezcla de sorpresa y sospecha. No entend
ue acaba de dejar a su novio de toda
la ventana las enormes mansiones que se alzaban detrás de alt
o encajaba con la imagen que tenía de
tando intimidarme. "Mis tíos te buscan por culpa, no por amor. Cam
o dirá", dij
te reja blanca. Detrás, se veía una ma
vi el reflejo de Mateo en el espejo. Sac
amos. P
era para Camila, por supuesto. El com
odeado de jardines perfectamente cuidados
ógicos, Ricardo y Elena Solari, esperaban en la entrada. Sus
staba ella.
da en el rostro. Me miró de arriba abajo, su mi
voz goteando una dulzura venenosa
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