icon 0
icon Recargar
rightIcon
icon Historia
rightIcon
icon Salir
rightIcon
icon Instalar APP
rightIcon

Mis Hermanos Crueles

Capítulo 3 

Palabras:442    |    Actualizado en: 24/06/2025

a noche se me metía en los huesos. La herida en mi tobillo no dejaba de sangrar. La venda improvisada que Máximo había

la sangre los fue volviendo más audaces. Se acercaban, olisqueaban mi herida, y a veces, sus di

n con alucinaciones. Veía a mis padres, sonriéndome desde lejos, en uno de sus escenarios internacionale

llo de mi pantalón. Tenía poca batería, pero era mi úni

nte, co

naba irritada, lejana. De

era un susurro ronco. "Me estoy m

pequeño rasguño con una peineta ensayando y estoy más preocupado por

as me golpeó más fuerte q

s... me han mordid

l teléfono a Máximo. "Así aprenderás a no robar lo que no

pitido. Hab

edando justo fuera de mi alcance. La desesperación me invad

enta violenta se desató. La lluvia caía a cántaros, fría y torrencial. Empapó mis ropas, mi pelo, y lo

idad empezó a cerrarse a mi alrededor. Lo último que vi antes de perder el c

Obtenga su bonus en la App

Abrir
Mis Hermanos Crueles
Mis Hermanos Crueles
“La carta de la Real Academia de Danza, el sueño de toda mi vida, llegó bajo el sol de Sevilla. Era la recompensa a años de sudor y dolor silencioso. Pero en mi propia casa, mi sueño era la pesadilla de otra persona. Mi hermano Máximo, cegado por las mentiras de nuestra hermana adoptiva Sofía, me arrebató la carta. "¿Cómo te atreves?", siseó, con los ojos llenos de una furia que no lograba comprender. Sofía, con sus lágrimas falsas y su falsa hemofilia, lo avivaba. Máximo me acusó de robarle a Sofía su "duende", su suerte y su futuro. Esa noche, la misma mano que de niño curaba mis rodillas raspadas, me arrastró a un cortijo abandonado. Con la navaja de nuestro abuelo, me hizo un corte profundo en el tobillo. ¡Tengo hemofilia! ¡Un corte así podría matarme! Pero sus palabras fueron más dolorosas que la herida: "Ahora, ¿también quieres robarle su enfermedad? Sofía es la frágil, no tú". Me ató a un olivo, desangrándome, rodeada por perros salvajes. Llamé a Máximo desde el móvil, suplicando. "Deja de hacer teatro, Elena", me dijo mientras oía la risa de Sofía de fondo. "Se lo merecen los ladrones", añadió Sofía. "Así aprenderás a no robar lo que no es tuyo". Me colgaron. Abandonada, herida, al borde de la muerte, me pregunté: ¿Cómo fue posible tanto odio, tanta ceguera, tanta traición de mi propia familia? Pero algo cambió en mi interior mientras sentía la vida escapar, un plan sutil y devastador empezó a germinarse en mi mente. Mi regreso sería mi venganza.”
1 Introducción2 Capítulo 13 Capítulo 24 Capítulo 35 Capítulo 46 Capítulo 57 Capítulo 68 Capítulo 79 Capítulo 8