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Mis Hermanos Crueles

Capítulo 2 

Palabras:438    |    Actualizado en: 24/06/2025

volvió más denso, cargado con el olor a tierra húmeda y a olvido. Nos detuvimos frente a

ordenó

Me arrastró hacia el centro del patio, donde un viejo olivo r

u voz resonando en el silencio de la noche. "Y que se puede transferir. Un

que nuestro abuelo le había regalado, la que usaba para ta

liqué, las lágrimas corriendo por mis m

ú, una ladrona, te salgas con

ximo, lo sabes! Una he

onido que me rompió el

increíble, Elena. Sofía es la que sufre, la que es f

í un dolor agudo y ardiente en mi tobillo derecho. Un corte limpio y profundo.

le, pero el dolor de su

ivo con una cuerda áspe

de arriba. "Para entonces, tu duende ya estará en su cuerpo

surgieron dos sombras enormes: los perros de caza del cortij

o, como si nada. "Mañana me voy de viaje con Sofía para celebrar su

o del motor de su coche se fue alejando, dejándome sola

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Mis Hermanos Crueles
Mis Hermanos Crueles
“La carta de la Real Academia de Danza, el sueño de toda mi vida, llegó bajo el sol de Sevilla. Era la recompensa a años de sudor y dolor silencioso. Pero en mi propia casa, mi sueño era la pesadilla de otra persona. Mi hermano Máximo, cegado por las mentiras de nuestra hermana adoptiva Sofía, me arrebató la carta. "¿Cómo te atreves?", siseó, con los ojos llenos de una furia que no lograba comprender. Sofía, con sus lágrimas falsas y su falsa hemofilia, lo avivaba. Máximo me acusó de robarle a Sofía su "duende", su suerte y su futuro. Esa noche, la misma mano que de niño curaba mis rodillas raspadas, me arrastró a un cortijo abandonado. Con la navaja de nuestro abuelo, me hizo un corte profundo en el tobillo. ¡Tengo hemofilia! ¡Un corte así podría matarme! Pero sus palabras fueron más dolorosas que la herida: "Ahora, ¿también quieres robarle su enfermedad? Sofía es la frágil, no tú". Me ató a un olivo, desangrándome, rodeada por perros salvajes. Llamé a Máximo desde el móvil, suplicando. "Deja de hacer teatro, Elena", me dijo mientras oía la risa de Sofía de fondo. "Se lo merecen los ladrones", añadió Sofía. "Así aprenderás a no robar lo que no es tuyo". Me colgaron. Abandonada, herida, al borde de la muerte, me pregunté: ¿Cómo fue posible tanto odio, tanta ceguera, tanta traición de mi propia familia? Pero algo cambió en mi interior mientras sentía la vida escapar, un plan sutil y devastador empezó a germinarse en mi mente. Mi regreso sería mi venganza.”
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