como una sentencia. Sin instituto
ortable. La falta de
Si tanto te gustan los libros
la detonó, solo el frío de la calle
o vue
mi barrio, con la ropa puest
a en mis huesos. Acabé en la estación de Atocha, no porque fuera a ningún sitio, sino p
es cuando
ofí
o estaba allí, con una
Deberías estar esq
blar de sus plan
" dijo, aunque sus ojos no se apartaban de mí. Vio m
con
una suavidad que me sorpr
No tengo
ora
conductor una dirección en el barrio de Salamanca.
ubimos en un ascensor con espejo y madera. Ab
en el Caribe. La
de que toda mi casa. Había un árbol de Na
omida en la nevera. La
naturalidad, abriendo a
paralizada e
m
tás
s que no había soltado frente a
s hombros y fue a la cocina. Volvió con un va
uavemente. "Lu
s que olían a limpio. Por primera vez en mucho tiem
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