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De Esposa Abandonada a Reina Imparable

Capítulo 2 

Palabras:435    |    Actualizado en: 24/06/2025

ecólogo sintiendo que el su

ene una condición uterina particular. No es grave, pero un aborto en este punto... h

Dijo que era un procedimien

min

os papeles en la mano. El mundo parecía borroso. La petici

es, lo

ceptible, en mi vientre. La

a me gritara desde dentro:

ías brotaron sin control. No de tristeza,

único real que me quedaba

era de una actriz manipulador

línica en mi puño y los tir

con un quiosco de revistas. En la portada de

os de bolsas de lujo. Él le sonreía con una devoción que nunca me había dedicado

Sofía, ilusionados, prepara

dazos, pero esta vez, el dolor

clara. Busqué en mis contactos un número que no había marca

vi

infancia. El hombre que siempre me habí

vez. Do

len

la recordaba. Profunda, calm

aña, más fuerte de lo que me sentía. "Nec

lencio al otro l

ondió. "Dime dónde e

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De Esposa Abandonada a Reina Imparable
De Esposa Abandonada a Reina Imparable
“Mi vida era un tranquilo lienzo en una pequeña galería de arte. Creía en mi matrimonio y en los tres años de felicidad junto a Mateo. Todo cambió cuando vi a mi esposo en la televisión nacional. Allí, abrazaba a Sofía, la actriz del momento, que sollozaba: "Estoy embarazada... y es suyo". Mi mundo se hizo añicos. Mateo apareció en casa, no con culpa, sino con un cálculo helado. "Tuve que hacerlo", dijo, "y ahora necesito que te culpes de un fraude fiscal para protegerla". Luego vino lo peor: "Tú también estás embarazada... tienes que abortar, Elena". "Sofía no puede soportar ese estrés", añadió. Más tarde, su madre, mi propia suegra, me encerró en un sótano helado e inhumano. Allí, sola, en la oscuridad y el frío, perdí lo único que me quedaba: a nuestro bebé. ¿Cómo el hombre que amaba, el padre de mi hijo, pudo condenarme a perderlo todo por una mentira? ¿Por qué tanta crueldad humana? Pero el dolor no me destrozó, me endureció. Una pequeña patada, el último eco de mi bebé, resonó: "¡Lucha!" . El silencio lo envolvió todo. Ya no era la esposa humillada. Soy Elena Mendoza. Y mi venganza, fría como la tumba que cavaron para mi hijo, apenas ha comenzado.”
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