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Rompiendo tus Reglas

Rompiendo tus Reglas

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Capítulo 1 Comienzo

Palabras:2446    |    Actualizado en: 12/03/2025

muy emocionante de hacer, pero peor aún era salir en un día lluvioso a las siete t

para evitar que se me mojara de más el cabello, con un vestido verde ajustado que compré en oferta en alguna tienda del centro y que no

tenerlo? Si apenas ganaba lo suficiente para poner la parte que

rtido, una sala para nada grande con ventanales cutres y u

lugar, pero solo por el hecho de la escasez de espaci

l departamento de policía de la ciudad y que había sido honorificada un par de veces por sus trabajos humanit

inentes y una sonrisa que decía derrítete por mí. Pero para desgra

cortina de los ventanales de nuestro piso y la cu

se había presentado en nuestra puerta declarándose como algún enamorado mío. Pero era

maletín de encima de la cabeza y descansé mis debiluchos brazos por unos segundos

llevar mis documentos y que fuese resistente al agua

os que pasaban a una velocidad reducida frente a mí y en ese momento ansiaba tener, aunque fuese una cacharra con la cual pudiese

en él a tope, tomé el maletín y me acerqué a la acera, cosa que f

ana lo sabía, el vagabundo en la esquina lo sabía, el seguridad que me observaba a través de la cámara de seguridad del edific

calle, agua que se levantó ante el frenazo que dio el chofer y por supuesto, como nada podía ir mejor e

los abrí de vuelta con las fervientes ganas de gritarle, pero si lo hacía ante

e debían de tener mis mejillas subí al autobús des

s y me senté tratando de controlar mi lengua viperina, esa que sabía que destilaría veneno si abría la boca y como un altercado a estas horas de la mañan

as una vez a la semana, había sido mojado y el resultado era obvio, los rizos buscarían su forma or

abracé mi maletín mientras esperaba que el auto

frío comenzó a golpear crudo y fuerte con cada segund

sin ningún acompañante a mi lado hasta que el autobús llegó hasta mi parada y pude bajar tras haber

ia la puerta del orfanato recibiendo las gotas de lluvia y con los hombros c

ya se encontraba abierta y accedí al interior recibiendo los gritos, los chillidos

e los niños aquí dentro, todo lo contrario, era algo que me tocaba tanto que como abogada prefería mantene

or un sueldo muy bajo, una vez costeaba todos mis gastos del

miné hacia mi pequeño espacio de aquella enorme casa con

ía, mientras que el primer nivel constaba de oficinas en donde se llevaba a

uierda del jardín y a la derecha un pequeño edificio con

un comedor no muy lejos

uego me encaminé hacia la oficina del director al cual tenía que reportarme

si toda la casa lo era en su totalidad y eso le d

algo desgastada y que había visto a tantos niños pasar a través de ella con un brillo en sus ojos

s y pasé solo cuando

d había que admitirla, pero le costaba jubilarse, pues aún no estaba seguro de dej

mantenido con su salud mental y emocional lo mejor posible p

tegía del mundo cruel que los

udé en un susurro c

do su impoluto traje negro, traje que terminaría arr

ujarme entre sus brazos, pero al ver las fachas en

amable, aunque cargada de dominio y mascul

echo de que cuando lo tenía frente a mi simp

ue solía estar así eran por tonterías o

un helado aun cuando era una mujerci

nocía desde hacía tantos años que comportarm

bús me salpique

s y mi puchero se intensificó al saber

a reír -y ef

hubiese contado el mejor de

su contagiosa risa y su forma de burlarse de las cosas catastróficas que me pasaba

reciendo un pollito mojado en todo su esplendor -calmando su risa se i

ndante, pero al menos tóm

óxima intentaré reírme cuan

s brazos a mis costados para cambiar mi peso de un la

forma y una vez los revises y verifiques que las informaciones dadas son verídicas,

usurré llevando a mi mente las tantas v

in interés de contradecirlo para no comenzar con un debate que no

te que sabía que estaba huyendo de poner mis argumentos sobre la mesa y as

pa te vas a enfermar -y

pero terminó haciendo un ademán para que me fuera, por lo que me di la vuelta y

registradas las nuevas familias, de esa forma podía analizar sus solicitudes para luego de

viar la solitud, hacer una cita, conocer al ni

nalizaban su historial psicológico, además de que debía ser enviado a di

tes, ya que, si una familia me convencía, lo más que mi corazón me pedía era q

ea un récord de veinticinco de veintisiete

r una familia que para ellos no estaba completa sin un niño, sino también de poder sacar a un i

al orfanato libre de niños, sino, el poder sacar a o

fondos que adquiría este orfanato provenían de una compañía anónima que se había hecho cargo

ormaran parte de una familia, más niños tendrían la oportunidad de salir de los

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