Rompiendo tus Reglas
muy emocionante de hacer, pero peor aún era salir en un día lluvioso a las siete t
para evitar que se me mojara de más el cabello, con un vestido verde ajustado que compré en oferta en alguna tienda del centro y que no
tenerlo? Si apenas ganaba lo suficiente para poner la parte que
rtido, una sala para nada grande con ventanales cutres y u
lugar, pero solo por el hecho de la escasez de espaci
l departamento de policía de la ciudad y que había sido honorificada un par de veces por sus trabajos humanit
inentes y una sonrisa que decía derrítete por mí. Pero para desgra
cortina de los ventanales de nuestro piso y la cu
se había presentado en nuestra puerta declarándose como algún enamorado mío. Pero era
maletín de encima de la cabeza y descansé mis debiluchos brazos por unos segundos
llevar mis documentos y que fuese resistente al agua
os que pasaban a una velocidad reducida frente a mí y en ese momento ansiaba tener, aunque fuese una cacharra con la cual pudiese
en él a tope, tomé el maletín y me acerqué a la acera, cosa que f
ana lo sabía, el vagabundo en la esquina lo sabía, el seguridad que me observaba a través de la cámara de seguridad del edific
calle, agua que se levantó ante el frenazo que dio el chofer y por supuesto, como nada podía ir mejor e
los abrí de vuelta con las fervientes ganas de gritarle, pero si lo hacía ante
e debían de tener mis mejillas subí al autobús des
s y me senté tratando de controlar mi lengua viperina, esa que sabía que destilaría veneno si abría la boca y como un altercado a estas horas de la mañan
as una vez a la semana, había sido mojado y el resultado era obvio, los rizos buscarían su forma or
abracé mi maletín mientras esperaba que el auto
frío comenzó a golpear crudo y fuerte con cada segund
sin ningún acompañante a mi lado hasta que el autobús llegó hasta mi parada y pude bajar tras haber
ia la puerta del orfanato recibiendo las gotas de lluvia y con los hombros c
ya se encontraba abierta y accedí al interior recibiendo los gritos, los chillidos
e los niños aquí dentro, todo lo contrario, era algo que me tocaba tanto que como abogada prefería mantene
or un sueldo muy bajo, una vez costeaba todos mis gastos del
miné hacia mi pequeño espacio de aquella enorme casa con
ía, mientras que el primer nivel constaba de oficinas en donde se llevaba a
uierda del jardín y a la derecha un pequeño edificio con
un comedor no muy lejos
uego me encaminé hacia la oficina del director al cual tenía que reportarme
si toda la casa lo era en su totalidad y eso le d
algo desgastada y que había visto a tantos niños pasar a través de ella con un brillo en sus ojos
s y pasé solo cuando
d había que admitirla, pero le costaba jubilarse, pues aún no estaba seguro de dej
mantenido con su salud mental y emocional lo mejor posible p
tegía del mundo cruel que los
udé en un susurro c
do su impoluto traje negro, traje que terminaría arr
ujarme entre sus brazos, pero al ver las fachas en
amable, aunque cargada de dominio y mascul
echo de que cuando lo tenía frente a mi simp
ue solía estar así eran por tonterías o
un helado aun cuando era una mujerci
nocía desde hacía tantos años que comportarm
bús me salpique
s y mi puchero se intensificó al saber
a reír -y ef
hubiese contado el mejor de
su contagiosa risa y su forma de burlarse de las cosas catastróficas que me pasaba
reciendo un pollito mojado en todo su esplendor -calmando su risa se i
ndante, pero al menos tóm
óxima intentaré reírme cuan
s brazos a mis costados para cambiar mi peso de un la
forma y una vez los revises y verifiques que las informaciones dadas son verídicas,
usurré llevando a mi mente las tantas v
in interés de contradecirlo para no comenzar con un debate que no
te que sabía que estaba huyendo de poner mis argumentos sobre la mesa y as
pa te vas a enfermar -y
pero terminó haciendo un ademán para que me fuera, por lo que me di la vuelta y
registradas las nuevas familias, de esa forma podía analizar sus solicitudes para luego de
viar la solitud, hacer una cita, conocer al ni
nalizaban su historial psicológico, además de que debía ser enviado a di
tes, ya que, si una familia me convencía, lo más que mi corazón me pedía era q
ea un récord de veinticinco de veintisiete
r una familia que para ellos no estaba completa sin un niño, sino también de poder sacar a un i
al orfanato libre de niños, sino, el poder sacar a ofondos que adquiría este orfanato provenían de una compañía anónima que se había hecho cargo
ormaran parte de una familia, más niños tendrían la oportunidad de salir de los