Una hija para el CEO solitario
mo que esperaba Andrew Cook al ver abrirse las puertas del ascensor en su planta era que apareciera una pequeña niña
puertas procedieron a cerrarse, y de no ser por Finn, su asistente, que metió las ma
l ver que la pequeña salía de la
do, y en su mente se destaparon mi
ó y asintió c
atizando un nuevo golpe a la comprensión de u
última vez que se había acostado con
s, pequeña? -pregunt
la edad con sus dedos, aunqu
dos meses y
mpo suficiente como para llevar la cuenta de su ed
iró hondo, se serenó y se agachó frente a ella, most
del ascensor solo tenía a la nena y añadió-: ¿Cómo entraste aquí? ¿Est
tal Finn, un joven alto y
cer peguntas, y yo salí a explorar -espetó ella con gran orgullo y una enorme sonrisa en los labios y estiró la mano con galan
a, quien seguía mostrándose altiva y audaz, firme y para nada asustada tras haberse encontrado con dos
asintió-. Bueno, ¿qué te parece si vamos para allá? Estoy seguro de que a tu m
. En ese momento, Andrew se percató, por el cambio en su cara,
omo su asistente subieron. Cuando las puertas se cerraron, la mano de Andrew a su costado se vio de repent
seguía fij
ew, así que eso debía ser normal, y solo por eso no la soltó y, bajo la escrutadora y curiosa m
ar, pero enseguida sus pensamientos se vieron interrumpidos
esperada apareció, y en el momento en el que sus orbes aguamarina encontraron los cl
cionada, se soltó de la mano
uando avanzó y la abrazó con to
reciste de repente? Te dije que te q
deras intenciones-. Estaba buscando a mi papi, y lo encontré cuando salí del ascensor. -Volteó al
cio sepulcral que se instauró entre los adultos: el asesor de recursos human
stá tu padre, ¿por
que me quieda! ¡Él es mi papi!
on un gesto ausente, como si se preguntara qué demonios pasaba, p
ñor
rtó el ambiente, y un baldazo de agua helada le cayó a
ta con evidente
el CEO de e
s mío... es