Todo por tí
como todo un quinceañero hormonal, babea por su trasero enfundado en minifalda y sus botas hasta
única, claro. Por una vez que dejaba entrar a alguien a mi deso
ando el puesto a mi lado con
para ti Monica _ bramo c
fica, pero ella saca lo peor de mí. A punto de
mirada de súplica y solo pue
lo que le hizo. Los hombres pueden ser
udo que de seguir viéndola logre contenerme, y no
rilo y diciendo que yo la odio, cuando el
n un solo cuerpo, cómo es posible
alir como bala de cañón. Me acerco al elevador y antes de
tu noche _. Sé que Jarol tiene razón, pero me
i apoyo incondicional en los peores momentos, esos en los que no pude contar con mi hermano, no por
entrar a nadie a mi pequeño mundo. Construí un muro a mi alrededor, uno que me mantiene protegida, y no pienso deshacer. No cua
dor, a veces pasa que me pierdo en mis pe
vuelve a la realidad, una en
coro. Lentamente dejo caer mi mira
ad, entre algunos amigos, no mío, claro está, ya que no tengo, pero sí los de mi
llevó todo lo sociable en la r
papá me separa para contemplarme, sus ojos al igual de
o de mi nombre. La mención de mi nombre completo solo significa problemas,
ndo estás con él. Su vida es un desastre que desequilibra la mía, pero la hace
aca un sobre de su saco extendiéndomelo. Miro por unos segundos sin
s dedos sobre el pudiendo adivinar su figura, al volverlo, el bastón con las dos serpientes enros
es por un médico que estaba en el parque y le brinda atención, él hubiera
lases, ese hombre estaba allí. Fue imposible no reconocerle, el mismo que le salvó la vida me impartirí
no solo el respeto a esta profesión, también el amor y l
ojos me pican por las lágrimas que trato de contene
n el cabello mientras el hombre que me inspiró coloca el colgante en mi cuello. Sus ojos oscuros me obse
queña Lu _ dicen sus firmes labio
y solo se limita a fingir. Desearía poder ser más introvertida y animada, pero eso
jugo, por supuesto, detesto el sabor de cualquier alcohol
Su piel tostada, sus ojos azules casi grises, su mirada penetrante, esos labios rosados enmarcados en una perfecta barba. Todo
guridad en ello como si fuera el maldito dios del universo. Él sabe que está buen