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BAJO LA LUNA

Capítulo 5 CAP5

Palabras:2308    |    Actualizado en: 18/05/2024

ás de Redeye, mientras se de

é querría hablar con ella. Repentinamente,

Phirox, ven, por favor – le habló a una pequeña hada de fuego qu

r - respon

ressia un hech

n y le brindó un encantamiento, de inmediato sintió

aquí, con esta magia tu cuerpo se adap

muy bien. Gracias, Phiro

respondió est

ó el joven y atravesaron la pa

ia no sentía el frío gracias al hechizo. Caminaron hasta l

luna, hace años que no

No?

ada sólo tenía una pequeña ventana

mientras ella seguí

aminar por el bos

¡Sí! – acept

que era un lugar oscuro, pero la luz de la luna

.. Yo estaba muy asustada, pero trajiste paz a mi corazón en ese momento, sentí que todo iba a

s han pasado ya?...

ace die

ida de un humano ¿verdad?... recuer

adulta, tengo diecioc

vida diez años humanos equivalen

é edad tienes? - continuó, curiosa,

entos a

go ese número en edad - se disculpó - pero... si es cierto que cada diez años humanos es uno de vida pa

zón... - respondió Redeye, d

ron interrumpidos p

lo nombró

os deben estar con la manada durante

uando todo se puso oscuro, aún no sé seguir bien

te preocupes,

Puedo cargarlo? -

elan

e presentó la muchacha mientras to

están hablando de ti! Quieren conocert

Eres muy her

ueles mu

se sorpre

aroma dulce ¿Ve

..- respondió, con

pudo evitar

s...- murmu

cueva. ¿Quieres acompañarnos?..

dar y se encaminaron a

n una pequeña colina ya que a ellos

abalanzó, pues estaban preocupa

, no podíamos encontrarlo -

lo estén más atentos

, y bienvenida, Fressia - c

ó al mismo tiempo que observaba como aquella

a dormir mientras que Redeye y Fressia

con su madre - comentó la muchac

s hacia los humanos, pero hubo una época en que eran robados por ell

s terri

o logramos que ya no volviesen... Aun así, somos muy

tien

arte... ¿Cómo sabías que era yo a

da... Ojos rojos como el fuego y llenos de amabilidad... pero tambié

rvó en silencio

rdadera forma?

lobo porque soy la encarnación de los poderes de una Dríade, per

ómo es

... Te lo diré cuando te mues

do preguntar como r

e llevabas el mismo nombr

me fue posible, pero ¿sabes? no pude encontrar de n

la hiciste de

antes y de un hermoso color azul...

sus palabras resultaban ser halagos muy dulces para Fressia, él s

eso? ...- preg

é te re

ro tus mejillas se vuel

se tomó rostro y s

está aún más rojo...- insis

por favor! ¡Cada ve

üenzas?...

enzó a reír

do de ti ja, ja, ja. Es que me da much

ír así. Las hadas eran seres alegres en general, pero reservadas, en cambio aqu

io para mí... - d

espondió Fressia, clavando una dulce mirada en él - Aunque se

mejor que te acompañe de regreso a la Villa...-

ara, de esa forma, calmar los nervios en su corazón y poder disfrutar de la compañía de él. Así como quien

l bosque para que conociese sus actividades, como aún eran jóvenes

o elevaremos aquellas rocas y las moveremos impulsadas con el mismo aire ¿

y ansiosa - re

l más pequeño de ellos. Recitó el hechizo de levitación y, de repente,

essia!- excla

a la muchacha, pero al no poder desactivar e

preguntó ella, un poco

te ayudaremos! - gri

Necesitamos ay

eció Redeye, que pasaba

se salió de control y no podemos bajar a Fressia d

ondió él y, con sólo un movimiento de

de ambos quedaron a centímetros el uno del otro, el joven se sorprendió pues nun

edeye - sonr

spondió y bajó a la

, por favor, fue un accident

ólo sean más cuidado

r! Fressia

ella y los pequeños se marcharon a jugar - ¿Cóm

e? Yo no poseo magia de elementos, pero mi poder consist

sorprendió - Bueno, iré c

.. ¿Nos vere

sin ocultar su emoción, y

acababa de ser testigo de todo, así como de la noche anterior

s sólida, sus encuentros y momentos juntos eran más que especiales pa

sí su timidez, en tanto que para él si

asado un tiempo prudente desde su llegada y no hubo señales

todos y por ello se sentían tris

irás, Fressia?- preguntó

a, piensa que ya ha pasado un tiem

dónde

s el día que escapé, con eso compraré un pasaje y viajaré a

te irás mu

dezco a todos, fui muy feliz est

rte sin mostrarnos antes como bailas

prometí, pero no tengo dond

ailar en una superficie plana como dijiste. Ven con no

dad?, de

felices y salieron para

a? - preguntó Cirse, quien se ha

presente cuando

qué d

o y luego se marchó despidién

rse triste, ustedes se

o, aunque sea por poco tiempo. Después de compartir estos días juntos, mi amor hacia él

queñ

se... pero sé que l

inua

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BAJO LA LUNA
BAJO LA LUNA
“En estas tierras se cuenta una historia, la historia de un amor, prohibido por la naturaleza, que se volvió leyenda... Todo comenzó una fría y oscura noche de invierno, un padre y su pequeña hija de ocho años caminaban hacia el río cercano en busca de agua cuando, de repente, dos sujetos los interceptaron para robar sus pertenencias. Lo único de valor que el padre llevaba encima era un viejo reloj de plata, regalo de su difunta esposa, y, al verse en la desesperación de perder tan valioso objeto, se lanzó en lucha con los delincuentes, todo esto ante la temerosa mirada de su hija. Inesperadamente, uno de los ladrones sacó un arma en el medio de la pelea y dio un tiro certero en el pecho del hombre. En tan sólo un segundo todo quedó en completo silencio mientras la sangre brotaba de su corazón, arrancándole, sin pausa, la vida. Los delincuentes no habían planeado tal situación, se suponía que debía ser un arrebato sencillo, y el silencio se quebró cuando el más joven de ambos preguntó: - ¿Y la niña?, ¿Qué haremos con ella?... La pequeña había quedado paralizada por lo acontecido, no emitía sonido alguno, sólo las lágrimas que rodaban por sus mejillas revelaban su sentir. Una idea perturbadora cruzó por la cabeza del ladrón mayor. - La llevaremos con nosotros y la venderemos como esclava en el próximo pueblo... ¡Mírala! Es hermosa como una muñeca, de seguro nos darán unas cuantas monedas de plata por ella. La niña en verdad destacaba, sus ojos azules y cabello rubio, casi albino, llamaban la atención de todos desde que era un bebé. Al hombre más joven le parecía una idea terrible, pero, por temor a desobedecer a su cómplice y acabar muerto también, sólo se limitó a asentir frente aquel plan. Tomó una soga que llevaba consigo y amarró las manos de la niña. - ¿Qué haremos con el cuerpo? ...- preguntó a su cómplice. - Lo dejaremos aquí, de seguro los lobos se encargarán de él, no quedará ni un rastro - respondió. Así, emprendieron viaje hasta el siguiente pueblo, llevando a rastras a la pequeña que aún permanecía casi paralizada, pero que aun en ese estado, atinó a voltear para ver cómo se alejaban del cadáver de su padre que se iba perdiendo a medida que avanzaban. - ¿De verdad vamos a cruzar ese bosque? - habló el ladrón joven, mientras jalaba de la soga. - No tenemos opción, debemos llegar antes del amanecer al siguiente pueblo para no llamar la atención, y el camino más corto es atravesando el bosque. Rodearlo podría llevarnos más de medio día - explicó el mayor. - ¡Pero tú también has escuchado los rumores! ¡¿verdad?! ¡Es un suicidio entrar con esa bestia allí! - ¡SÓLO SON ESO, RUMORES! ¡CAMINA! - ordenó con enojo y se adentraron entre los árboles. La pequeña comenzaba a salir de su estado de conmoción, pero sin entender a qué se referían, sólo pensaba en cómo podía escapar de esa situación. El bosque era un lugar muy oscuro, la luz de la luna apenas penetraba las copas de los enormes árboles y el silencio perturbador hacía sospechar del más mínimo ruido. Continuaron adentrándose más y más en èl, hasta que, en un momento, un gruñido les heló la sangre. Se quedaron inmóviles, uno de ellos tomó su arma y el otro una rama gruesa para defenderse mientras podían escuchar el sonido de varias criaturas pisando las hojas secas: se trataba de una manada de lobos negros, como la misma noche, enfrentándolos. Esperando por quién haría el primer movimiento, los hombres idearon un plan para poder escapar: - La usaremos de carnada... será nuestra única oportunidad para huir. Cuando te dé la orden arroja la niña a los lobos, ¿Entendido? - dijo el mayor. El hombre más joven, que parecía poseer algo de escrúpulos, terminó por corromperse al tener que elegir entre su vida y la de la pequeña. Decidió obedecer el plan, así que jaló de la soga y tomó a la niña del brazo esperando la orden de su cómplice. - ¿Listo?... - ..Sí...- respondió el más joven, agitado por el miedo. - ¡AHORA! El ladrón presionó del brazo a la niña y la arrojó, con todas sus fuerzas, entre medio de los lobos para que estos la atacaran, pero nunca imaginaron lo que sucedió: los lobos ni se inmutaron. - ¿Qué está sucediendo?... ¿Por qué no se mueven? ...- se preguntaron, absortos. La pequeña, aterrorizada, logró reincorporarse del golpe por la caída y se vio entre medio de lobos que gruñían, pero ni siquiera la miraban. En ese momento, una figura apareció detrás de ella. Parecía un ser mitad humano, mitad bestia, tenía la figura de un hombre joven, cabello negro del que sobresalían cuernos retorcidos, vestimenta oscura, sus manos eran negras con enormes garras y una prolongada cicatriz subía por su cuello hasta su rostro cubierto a medias por una máscara de cráneo, dejando ver solamente su rojizo ojo derecho. - No... no puede ser... Es él... ¡ES LA BESTIA! - exclamó, aterrado, el hombre mayor. En voz baja, aquel misterioso ser ordenó: - Váyanse...”
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