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BAJO LA LUNA

Capítulo 3 CAP 3

Palabras:1601    |    Actualizado en: 18/05/2024

s tres que rodeaban el bosque, llega

vo "hogar", se trataba de un enorme teatro, por demás

enzarás con las prácticas

a un duro entrenamiento para ser una bailarina

, ganándose así el sobrenombr

aunque para el público aquel teatro parecía un mundo lleno

y cantantes eran ofrecidas como prostitutas o damas de compañía, todas excepto Fressia, que, debido a su popularidad,

cor de sus compañeras, provocando así que ningu

er dócil mientras esperaba una oportunidad para escapar en algún momento, por ello la mantenía encerrada en un cuarto custodiado todo el tiempo y cuya ventana estab

ido a traerte el almuerzo - di

er al exterior a través de las rejas de su ventana - ¿Sabes?... hace tanto tiempo que estoy encerrada que ya no recuerd

a su realidad y sentimientos. ¿Quién podría imaginar que detrás de una bailarina

has intentado escapar?

onseri me hace saber que no tengo posibilidad... Aun

ca que hizo eso pasó a ser pr

pero me prometí que no me quitaría la v

ieres a R

e presentará y no la desaprovecharé. El deseo de verlo de nue

e momento cuenta c

ias, J

ven Vincent Lafcrat. Dueño de una fortuna incalculable, estaba dispuesto a

stía por ella, pero Vonseri se resis

a el propio comerciante pudo rechazar y acordaron que, al fi

go. Seré tu nuevo amo, mi hermoso ángel...- dij

nsias, mi señor - respon

la muchacha hacían a Vincent sentir que

a puerta de Fressia p

Joe – hab

essia?, escuché q

estado esperando y necesito de tu ayud

Y si intent

ento huyendo que vivir lo que me queda den

lamar la atención. Era invierno y comenzaba a nevar, Fressia llevaba puesto u

estidos que he comprado para ti - dijo Vincent, mientras toma

ñor - respondió ella y

vesando el mar, la carroza en la que viajaban iría hasta el puerto donde aborda

atrás y comenzaban a verse algunas copas de árboles a lo l

a carroza det

re? - pregun

é un poco en sacarla, pero necesito que desciendan para qu

able –reprochó, m

seguro que sólo será un momento

n, bajemos

a rueda para sacarla del pozo, una piedra salió de la nada y cayó cerca de los caballos alborotándolos. En ese

ó un abrecartas que llevaba en su portaligas y le hirió la mano. El hombre quedó inmovi

iero intacta! - ordenó Vincent a sus sirvientes mientras Fre

Joe, quien cavó el pozo, arrojó la piedra

mpezaba a sentir que el cuerpo le pesaba y aún le faltaba mucho para alcanzar la meta. La nevada co

... »era el único pensamiento que pasaba por la mente de la muchacha hasta que, finalmente, su cuerpo

más...- dijo en susurros, agit

saltaba por sobre la blancura de la nieve, de ojos rojos brillantes, tenía enormes cuer

el cansancio, lo o

¿verdad? ...-

rada de fuego ya la había visto antes

rse de pie con las pocas fuerzas que le quedaban, extendió su

idé...- insistió y lo abrazó posando su

y se desplomó frente a él por el

buscándola, lograron reconoc

al otro, pero al acercarse vi

ES ESO?!! - exc

UO! – respondió

cieron y corrieron a los escoltas que se fueron si

l suelo y regresó a su forma original. Ella

ma que nunca antes había visto, la muchacha pudo re

la inmensidad de la

jo hasta a mí

años, él tampoco había olvidado la ener

tinu

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BAJO LA LUNA
BAJO LA LUNA
“En estas tierras se cuenta una historia, la historia de un amor, prohibido por la naturaleza, que se volvió leyenda... Todo comenzó una fría y oscura noche de invierno, un padre y su pequeña hija de ocho años caminaban hacia el río cercano en busca de agua cuando, de repente, dos sujetos los interceptaron para robar sus pertenencias. Lo único de valor que el padre llevaba encima era un viejo reloj de plata, regalo de su difunta esposa, y, al verse en la desesperación de perder tan valioso objeto, se lanzó en lucha con los delincuentes, todo esto ante la temerosa mirada de su hija. Inesperadamente, uno de los ladrones sacó un arma en el medio de la pelea y dio un tiro certero en el pecho del hombre. En tan sólo un segundo todo quedó en completo silencio mientras la sangre brotaba de su corazón, arrancándole, sin pausa, la vida. Los delincuentes no habían planeado tal situación, se suponía que debía ser un arrebato sencillo, y el silencio se quebró cuando el más joven de ambos preguntó: - ¿Y la niña?, ¿Qué haremos con ella?... La pequeña había quedado paralizada por lo acontecido, no emitía sonido alguno, sólo las lágrimas que rodaban por sus mejillas revelaban su sentir. Una idea perturbadora cruzó por la cabeza del ladrón mayor. - La llevaremos con nosotros y la venderemos como esclava en el próximo pueblo... ¡Mírala! Es hermosa como una muñeca, de seguro nos darán unas cuantas monedas de plata por ella. La niña en verdad destacaba, sus ojos azules y cabello rubio, casi albino, llamaban la atención de todos desde que era un bebé. Al hombre más joven le parecía una idea terrible, pero, por temor a desobedecer a su cómplice y acabar muerto también, sólo se limitó a asentir frente aquel plan. Tomó una soga que llevaba consigo y amarró las manos de la niña. - ¿Qué haremos con el cuerpo? ...- preguntó a su cómplice. - Lo dejaremos aquí, de seguro los lobos se encargarán de él, no quedará ni un rastro - respondió. Así, emprendieron viaje hasta el siguiente pueblo, llevando a rastras a la pequeña que aún permanecía casi paralizada, pero que aun en ese estado, atinó a voltear para ver cómo se alejaban del cadáver de su padre que se iba perdiendo a medida que avanzaban. - ¿De verdad vamos a cruzar ese bosque? - habló el ladrón joven, mientras jalaba de la soga. - No tenemos opción, debemos llegar antes del amanecer al siguiente pueblo para no llamar la atención, y el camino más corto es atravesando el bosque. Rodearlo podría llevarnos más de medio día - explicó el mayor. - ¡Pero tú también has escuchado los rumores! ¡¿verdad?! ¡Es un suicidio entrar con esa bestia allí! - ¡SÓLO SON ESO, RUMORES! ¡CAMINA! - ordenó con enojo y se adentraron entre los árboles. La pequeña comenzaba a salir de su estado de conmoción, pero sin entender a qué se referían, sólo pensaba en cómo podía escapar de esa situación. El bosque era un lugar muy oscuro, la luz de la luna apenas penetraba las copas de los enormes árboles y el silencio perturbador hacía sospechar del más mínimo ruido. Continuaron adentrándose más y más en èl, hasta que, en un momento, un gruñido les heló la sangre. Se quedaron inmóviles, uno de ellos tomó su arma y el otro una rama gruesa para defenderse mientras podían escuchar el sonido de varias criaturas pisando las hojas secas: se trataba de una manada de lobos negros, como la misma noche, enfrentándolos. Esperando por quién haría el primer movimiento, los hombres idearon un plan para poder escapar: - La usaremos de carnada... será nuestra única oportunidad para huir. Cuando te dé la orden arroja la niña a los lobos, ¿Entendido? - dijo el mayor. El hombre más joven, que parecía poseer algo de escrúpulos, terminó por corromperse al tener que elegir entre su vida y la de la pequeña. Decidió obedecer el plan, así que jaló de la soga y tomó a la niña del brazo esperando la orden de su cómplice. - ¿Listo?... - ..Sí...- respondió el más joven, agitado por el miedo. - ¡AHORA! El ladrón presionó del brazo a la niña y la arrojó, con todas sus fuerzas, entre medio de los lobos para que estos la atacaran, pero nunca imaginaron lo que sucedió: los lobos ni se inmutaron. - ¿Qué está sucediendo?... ¿Por qué no se mueven? ...- se preguntaron, absortos. La pequeña, aterrorizada, logró reincorporarse del golpe por la caída y se vio entre medio de lobos que gruñían, pero ni siquiera la miraban. En ese momento, una figura apareció detrás de ella. Parecía un ser mitad humano, mitad bestia, tenía la figura de un hombre joven, cabello negro del que sobresalían cuernos retorcidos, vestimenta oscura, sus manos eran negras con enormes garras y una prolongada cicatriz subía por su cuello hasta su rostro cubierto a medias por una máscara de cráneo, dejando ver solamente su rojizo ojo derecho. - No... no puede ser... Es él... ¡ES LA BESTIA! - exclamó, aterrado, el hombre mayor. En voz baja, aquel misterioso ser ordenó: - Váyanse...”
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