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BAJO LA LUNA

Capítulo 4 CAP4

Palabras:2651    |    Actualizado en: 18/05/2024

a noche, con Fressia en brazos. Lentamente los lobo

marchado,

algunos de la manada que revisen los alrededores para aseg

dido, m

demás de que vigilaran y

s una humana - preguntó, mientras a

ebemos darle calor, está helada.

de ya no se percibía el aire frío, la colocó

oz alta, he invocó a unos p

, amo - respond

dentro, necesitamos darl

pequeñas flamas formando así una

, pueden irse...- a

le, señor - reverenci

os humanos que yo... ¿Qué podría

importante resguardarla y darle calor hasta que despierte. Ese

s la cuidaré hasta

salió corriendo, de esa forma tan intempestiv

silencio mientras se

aste? ...-

menos a la distancia en la que ellos se encontraban

uevo aquí... Su aura sigue intacta com

s la niña de aque

tia... ¿Cómo pudo? ¿Por qué regresó después de

o. ¿Qué ha

to a ella hasta

encontraron algo, me retiro, señor - dijo por últi

locó aún costado de Fressia para así brinda

sol brindaba los primeros rayos a la tierra. La joven de

, quien se encontraba sentado a su lado

spués de esos años tan duros deseando volver a verlo, aquello era como un sue

?... - preguntó, s

dió, algo tímida

s por qué

lloro de ali

ncertado,

ás aquí?... ¿Q

as con sus manos y, miránd

e buscaba a

as a mí?...

atrás me dijiste que s

tabas mi

staba preparada para mori

or qué querría verlo. Fressia era tímida, pero c

omento ll

los alrededores. ¡Ah! Veo que despertó

ender lo que dice! - come

ras otro lenguaje para no llamar su atención. Es mejor que piensen q

e lobos... Aquí, ellos son como los guerreros, s

o - suspiró

ías con que estabas preparada

ia comenzó a rel

Redeye la escucha

ces de hacerle eso a su propia especi

se encuentre bien... Sin él no hubiese podido escapar

hacer ahora? ...-

da más allá de esto, pero ahora que lo pienso, no puedo ir a ninguno de los pueblo

por un momento en

e aquí un tiempo

clamó Zarza, en ton

eden convivir con las hadas, pero puedo hacer

uedarme? ...- pregun

scarlo si les es muy valioso. Puedes esperar aquí unos días por si vuelven, así po

mos a la joven siguiendo sus deseos - respondió el lobo q

así se enterarán de tu presencia aquí...- continuó y ex

que estaba sucediendo. Tomó la mano que Redeye gentilm

. son pequeñas

ir? - preguntó ella, sin e

..- respondió mientras

lla, su fuerza era equivalente a la de diez hombres juntos. Temió hacerle daño si no tenía

nal de la cueva y traspasó

..- dijo y ambos cruzar

r lo que estaba delante de sus ojos, pues se trataba de una pequeñ

s los tamaños, diminutos duende

ssia y, como podrán ver, es una humana. Le daremos refugio por un tiempo ya que viene escapando de

, sorprendidos por la petición, Fressia s

a coro las criaturas y de i

osos de los humanos. Sus artes, inventos y comida llamaban mucho l

a para hablarle, tocar su ca

en esa situación, el ser recibida

n atraídas por ese tipo de aura...- dijo Zarza mientra

í es

or qué los humanos no debe

s de todo sólo serán unos días

rendo,

enormes ojos brillantes y aquella capacidad para tener esas expresi

s ayudaré en lo que quieran mientras

ho tiempo se sentía fe

cogida por una pequeña hada de viento llamada

archarse cuando Fressia se

debería llamart

te refi

o señor... y me siento irrespetu

, igual que aquella noche, acarició la cab

me llaman así por instinto natural, pe

emejante gesto y no p

ego... - terminó

roximó a la

frío, pero en realidad

lo s

mostraré

acias por r

costumbres y ocupaciones de cada uno de los pequeños clan

giné algo así... - dijo la joven

levaré a conocer nuestros l

vive dentro

arida de los lobos que está fuera d

entien

ssia tenía una agradable reunión con Cirse y sus hijos que estaban

rina? ¿Es como danzar?

respondió l

que danzan los días de cerem

de cer

un deber en particular. Nosotras, las hadas de viento, nos ocupamos de la música, l

ro debe ser un ev

as ansias! Promete que antes de ir

icie que sea completamente plana, ya que la

encontrarem

es hora de dormi

ana seguiremos h

as noches,

ar la Villa. Como era un lugar subterráneo la luz natural no entraba, así que

no quieres dormir? - pregunt

o miedo de dormir y que al de

do por situaciones m

logra lastimarte, y buscas aferrarte con todas tus fuerzas a esos pequeños insta

noche de la que me hablas

cordarlo, para no olvidar ningún detalle de él, como su mir

algo más en las pa

te trajo hasta aquí rea

n timidez, miró al

ue la fuerza del primer amor

do que sientes

sa noche, el latir fuerte en mi pecho. Muchos años pensé si se trataba de gratitud por lo que hizo por m

qué lo

ue pude tenerlo cerca de mi otra vez sentí que el corazón se me saldría del

a humana podría enamorarse de nuestro señ

mpezar ni siquiera debería estar aquí, pero Redeye

ide algo que esté fuera de las leyes, conf

sé que mi amor es imposible por lo men

uardar el secreto – dijo, mientras po

rlo una vez más antes de d

iempre viene a dar una vuelta antes de que todos duerman par

ngresó a la Villa, fijó su mirad

vieses dormida...- c

enía sueño así que estábamos teniendo un

do esto es nue

espondió la muchacha, ya nervio

ir ¿Puedes venir conmigo?...

dió, sorprendid

to para ti, así que regresa con calma – dijo Cirse, mi

inua

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BAJO LA LUNA
BAJO LA LUNA
“En estas tierras se cuenta una historia, la historia de un amor, prohibido por la naturaleza, que se volvió leyenda... Todo comenzó una fría y oscura noche de invierno, un padre y su pequeña hija de ocho años caminaban hacia el río cercano en busca de agua cuando, de repente, dos sujetos los interceptaron para robar sus pertenencias. Lo único de valor que el padre llevaba encima era un viejo reloj de plata, regalo de su difunta esposa, y, al verse en la desesperación de perder tan valioso objeto, se lanzó en lucha con los delincuentes, todo esto ante la temerosa mirada de su hija. Inesperadamente, uno de los ladrones sacó un arma en el medio de la pelea y dio un tiro certero en el pecho del hombre. En tan sólo un segundo todo quedó en completo silencio mientras la sangre brotaba de su corazón, arrancándole, sin pausa, la vida. Los delincuentes no habían planeado tal situación, se suponía que debía ser un arrebato sencillo, y el silencio se quebró cuando el más joven de ambos preguntó: - ¿Y la niña?, ¿Qué haremos con ella?... La pequeña había quedado paralizada por lo acontecido, no emitía sonido alguno, sólo las lágrimas que rodaban por sus mejillas revelaban su sentir. Una idea perturbadora cruzó por la cabeza del ladrón mayor. - La llevaremos con nosotros y la venderemos como esclava en el próximo pueblo... ¡Mírala! Es hermosa como una muñeca, de seguro nos darán unas cuantas monedas de plata por ella. La niña en verdad destacaba, sus ojos azules y cabello rubio, casi albino, llamaban la atención de todos desde que era un bebé. Al hombre más joven le parecía una idea terrible, pero, por temor a desobedecer a su cómplice y acabar muerto también, sólo se limitó a asentir frente aquel plan. Tomó una soga que llevaba consigo y amarró las manos de la niña. - ¿Qué haremos con el cuerpo? ...- preguntó a su cómplice. - Lo dejaremos aquí, de seguro los lobos se encargarán de él, no quedará ni un rastro - respondió. Así, emprendieron viaje hasta el siguiente pueblo, llevando a rastras a la pequeña que aún permanecía casi paralizada, pero que aun en ese estado, atinó a voltear para ver cómo se alejaban del cadáver de su padre que se iba perdiendo a medida que avanzaban. - ¿De verdad vamos a cruzar ese bosque? - habló el ladrón joven, mientras jalaba de la soga. - No tenemos opción, debemos llegar antes del amanecer al siguiente pueblo para no llamar la atención, y el camino más corto es atravesando el bosque. Rodearlo podría llevarnos más de medio día - explicó el mayor. - ¡Pero tú también has escuchado los rumores! ¡¿verdad?! ¡Es un suicidio entrar con esa bestia allí! - ¡SÓLO SON ESO, RUMORES! ¡CAMINA! - ordenó con enojo y se adentraron entre los árboles. La pequeña comenzaba a salir de su estado de conmoción, pero sin entender a qué se referían, sólo pensaba en cómo podía escapar de esa situación. El bosque era un lugar muy oscuro, la luz de la luna apenas penetraba las copas de los enormes árboles y el silencio perturbador hacía sospechar del más mínimo ruido. Continuaron adentrándose más y más en èl, hasta que, en un momento, un gruñido les heló la sangre. Se quedaron inmóviles, uno de ellos tomó su arma y el otro una rama gruesa para defenderse mientras podían escuchar el sonido de varias criaturas pisando las hojas secas: se trataba de una manada de lobos negros, como la misma noche, enfrentándolos. Esperando por quién haría el primer movimiento, los hombres idearon un plan para poder escapar: - La usaremos de carnada... será nuestra única oportunidad para huir. Cuando te dé la orden arroja la niña a los lobos, ¿Entendido? - dijo el mayor. El hombre más joven, que parecía poseer algo de escrúpulos, terminó por corromperse al tener que elegir entre su vida y la de la pequeña. Decidió obedecer el plan, así que jaló de la soga y tomó a la niña del brazo esperando la orden de su cómplice. - ¿Listo?... - ..Sí...- respondió el más joven, agitado por el miedo. - ¡AHORA! El ladrón presionó del brazo a la niña y la arrojó, con todas sus fuerzas, entre medio de los lobos para que estos la atacaran, pero nunca imaginaron lo que sucedió: los lobos ni se inmutaron. - ¿Qué está sucediendo?... ¿Por qué no se mueven? ...- se preguntaron, absortos. La pequeña, aterrorizada, logró reincorporarse del golpe por la caída y se vio entre medio de lobos que gruñían, pero ni siquiera la miraban. En ese momento, una figura apareció detrás de ella. Parecía un ser mitad humano, mitad bestia, tenía la figura de un hombre joven, cabello negro del que sobresalían cuernos retorcidos, vestimenta oscura, sus manos eran negras con enormes garras y una prolongada cicatriz subía por su cuello hasta su rostro cubierto a medias por una máscara de cráneo, dejando ver solamente su rojizo ojo derecho. - No... no puede ser... Es él... ¡ES LA BESTIA! - exclamó, aterrado, el hombre mayor. En voz baja, aquel misterioso ser ordenó: - Váyanse...”
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