Un Paso Hacia la Luz
lamadas perdidas de Agatha, mi secretaría, la cual seguramente llama porque a juzgar por mi agenda, en menos de 15 minutos llegara el pequeño Oscar a por su cita semanal, es un pequeño de 8 años que ha sido víctima de un accidente de auto junto a su padre, el cual desgraciadamente ha fallecido, presencia
sigue en marcha, y al parecer sus amigas se han sumado a ella. Ya en el consultorio, con apenas 10 m
de costumbre.- ¿Qué tal tu semana? ¿ocupado con las chicas?
olpe en mi cara, el cual un mo
, como si eso pudiera mejorarlo o atenuar el dolor. – No le digas a nadie...
uro es quien paga sus sesiones conmigo, sino, no tendría el valor de cobrarle. Luego de que Oscar se despidiera con nuestro acostumbrado
Pregunto Agatha mientras apretaba
no, la cual me causaba más dolor al presionarla contra mi rostro.
citas para que puedas irte a casa? – Agrega creyendo que no me doy cuenta que quiere salir temprano porque el Dr Williams de
staba adaptarse de nuevo al mundo real, pasar de vivir en un mundo donde la muerte es una constante cada día, a simplemente despertarte, cepillarte los dientes y sacar a pasear al perro no resulta fácil para nadie, el sargento Matthews se despertaba en medio de la
vida, en sus primeras citas robaba cosas pequeñas e insignificantes como un pisapapeles o alguna baratija que Agatha dejase en mi escritorio en su intento de hacerlo más agradable a los ojos de todos, cosa que siguió en escala hasta que intentó robar cosas de mayor tamaño como mi título de la universidad, el cua
, la cual en el preciso instante en que la despedí; corrió por el pasillo sobre sus altos zapatos hasta perderse de vista, yo no pude evitar reí
o a casa, la luna ya había hecho su aparición y brillaba con su total redondez, a pesar de l
versidad no me permití comer pizza congelada o sopa instantánea ni una sola vez, la cual consistía
Pero por alguna razón, no soy capaz de conciliar el sueño, no puedo dejar de pensar en el monstruo de ojos azules, y que será de mí si vuelvo a verla, ¿será que está vez en v
ón muero de ganas por volver a ver al mon
mo el de la abuela, pero te ayuda
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ajos, al transparentar agrega
n las lágrimas, en todo caso de que no les importe llorar y necesiten un momento pa
so
régala al sofrito. Al dorar por todo
so
romero y revuelve bien. Luego el caldo o agua hasta cubr
so
. Tapa y cocina a fuego bajo hasta que las papas ablanden y es