La Locura que Despertó la Venganza

La Locura que Despertó la Venganza

Derk Blaylock

5.0
calificaciones
41
Vistas
11
Capítulo

Mi hermana gemela, Lucía, se casaba con el cruel Ricardo, y yo, Carmen, lo veía todo desde el sanatorio que me encerraba. Me habían calificado de "loca", recluida aquí por la fuerza con la que protegí a Lucía años atrás. Observaba la sonrisa tensa de Lucía, esa que usaba para ocultar su miedo. De repente, la transmisión de la boda se desplomó: una mujer irrumpió gritando acusaciones contra Lucía. Ricardo, sin pestañear, ordenó que arrastraran a mi hermana a su finca para "educarla", mientras su amante, Valeria, sonreía victoriosa. Apenas unos días después, mis padres, con los rostros grises y el alma rota, vinieron con la noticia más devastadora: Lucía estaba muerta. Dijeron "accidente", pero mi madre, entre lágrimas, reveló la brutal verdad: ¡torturada! Costillas rotas, dedos quebrados por todas partes. Mi padre, al buscar explicaciones, fue brutalmente golpeado, sus piernas quedaron destrozadas. Y yo, la protectora, la "loca" encerrada, no pude hacer nada. La "locura" que me había traído aquí no era más que justicia; un instinto por defender a quien amo. Ahora, el nudo de hielo en mi estómago se expandía, convirtiéndose en una rabia pura, fría, implacable. ¿Cómo podían su crueldad y su vileza quedar impunes? ¿Cómo pudieron destruir lo único bueno y puro que tenía? Mi aparente fragilidad mental era solo una máscara, una trampa cuidadosamente tejida. La bestia en mi interior, que había dormido por tanto tiempo, despertó con hambre. Esa noche, el director, pálido, firmó mi alta sobre el escritorio que acababa de partir en dos con mis propias manos. Había regresado al mundo exterior, y la justicia que ellos se negaron a dar a mi hermana, Carmen la tomaría, una por una, con mis propias manos. Esta vez, nadie me detendría.

Introducción

Mi hermana gemela, Lucía, se casaba con el cruel Ricardo, y yo, Carmen, lo veía todo desde el sanatorio que me encerraba.

Me habían calificado de "loca", recluida aquí por la fuerza con la que protegí a Lucía años atrás.

Observaba la sonrisa tensa de Lucía, esa que usaba para ocultar su miedo.

De repente, la transmisión de la boda se desplomó: una mujer irrumpió gritando acusaciones contra Lucía.

Ricardo, sin pestañear, ordenó que arrastraran a mi hermana a su finca para "educarla", mientras su amante, Valeria, sonreía victoriosa.

Apenas unos días después, mis padres, con los rostros grises y el alma rota, vinieron con la noticia más devastadora: Lucía estaba muerta.

Dijeron "accidente", pero mi madre, entre lágrimas, reveló la brutal verdad: ¡torturada! Costillas rotas, dedos quebrados por todas partes.

Mi padre, al buscar explicaciones, fue brutalmente golpeado, sus piernas quedaron destrozadas.

Y yo, la protectora, la "loca" encerrada, no pude hacer nada.

La "locura" que me había traído aquí no era más que justicia; un instinto por defender a quien amo.

Ahora, el nudo de hielo en mi estómago se expandía, convirtiéndose en una rabia pura, fría, implacable.

¿Cómo podían su crueldad y su vileza quedar impunes?

¿Cómo pudieron destruir lo único bueno y puro que tenía?

Mi aparente fragilidad mental era solo una máscara, una trampa cuidadosamente tejida.

La bestia en mi interior, que había dormido por tanto tiempo, despertó con hambre.

Esa noche, el director, pálido, firmó mi alta sobre el escritorio que acababa de partir en dos con mis propias manos.

Había regresado al mundo exterior, y la justicia que ellos se negaron a dar a mi hermana, Carmen la tomaría, una por una, con mis propias manos.

Esta vez, nadie me detendría.

Seguir leyendo

Otros libros de Derk Blaylock

Ver más
Corazón Quebrado, Alma Incendiada

Corazón Quebrado, Alma Incendiada

Adulto Joven

5.0

El olor a carnitas y el humo de cigarros llenaban el patio. Era mi fiesta de despedida. Mi mamá y mi papá, orgullosos, presumían mi carta de aceptación a la universidad. "Nuestra Luz se nos va a la capital", decía mi padre con la voz quebrada. "Va a ser alguien grande." El "Tío" José y mi abuelo Don Pedro me miraban con admiración. "Siempre fuiste la más lista", me palmoteaba el Tío José. Mi abuelo me entregó un sobre abultado de dinero. "Para que no te falte nada, mi niña." Todos aplaudían, me llamaban "Luz María", la promesa del barrio. Pero en mi boca, la palabra "gracias" se sintió como ceniza. Mientras todos caían borrachos, entre ronquidos y el zumbido de mosquitos, supe que era el momento. Llené dos cubetas con gasolina. El fuego corrió como una serpiente hambrienta. Las llamas naranjas y rojas devoraban todo. Vi las siluetas arder, escuché los gritos. Contaba a los muertos en mi cabeza. "Uno. Dos. Tres. Catorce." En la sala de interrogatorios, el oficial Sánchez me gritaba. "¡Catorce personas, Luz! ¡Incluyendo a tu propio abuelo! ¿No sientes nada? ¿Eres un monstruo?" Él no entendía. El Comandante Ramírez, con sus ojos cansados, me preguntó. "¿Por qué una chica como tú quemaría a todo su barrio? ¿Qué puede hacer que una luz brille tanto hasta quemarlo todo?" Lo miré, la sonrisa seguía en mi cara. "No soy una luz, Comandante", le dije, mi voz sonando extraña. "Soy el incendio." Pedí ver a mis padres. Ellos entraron, mi madre con el rostro hinchado, mi padre envejecido. "¡Dime que no es verdad, mi vida!", gritó mi mamá. "¡Ellos te dieron todo!" "Yo prendí el fuego", dije en voz baja. "Yo los maté a todos." Mi madre tembló. Mi padre palideció. "¿Por qué?", susurró mi padre. "Porque se lo merecían", respondí, con una sonrisa torcida. Sus ojos se llenaron de terror.

Tú La Ladrona de Mentes

Tú La Ladrona de Mentes

Suspense

5.0

Me anuncié como la leyenda caída, la Capitana Elena Rojas, y la ciudad entera celebró mi retiro anticipado. En el Salón Dorado, todos sonreían con una mezcla de alivio y desprecio mientras mi "hermanita" detective, Sofía Vidal, la nueva estrella, se apoderaba del escenario con su falsa humildad. La vi recibir los aplausos que antes eran míos, mientras me elogiaba, manipulando a la multitud con veneno y lágrimas de cocodrilo, reescribiendo la historia y pintándome como una incompetente. Solo yo conocía la verdad: que en mi vida pasada, esta misma mujer, la supuesta "Detective Psíquica", me había destruido al robar mis pistas y mis pensamientos, empujándome al abismo de la humillación pública y, finalmente, a una emboscada fatal. Pero entonces, abrí los ojos de nuevo, de vuelta al día que lo cambió todo, y un escalofrío me recorrió: esto no era un sueño. Tuve una oportunidad, una segunda oportunidad para reescribir mi destino. Pero la humillación se repitió, y mi mentor, el Maestro, me traicionó públicamente, acusándome de arrogancia y ceguera. La vergüenza me abrumó, y en un acto de desesperación, arrojé mi placa, huyendo de una policía que me había dado la espalda. Me retiré, vaciando mi mente, para que mi "hermanita" se desmoronara sin mi "ayuda". No sabía cómo, pero ella leía mis pensamientos, mis errores, mis procesos. Sin embargo, un mensaje de un número desconocido me reveló la verdad: ella no leía el futuro, ¡leía MI mente! El juego cambió; si quería pescar en mis pensamientos, ahora los encontraría vacíos. Pero una crisis de asesinatos me devolvió al ruedo, y con Sofía en el hospital, inconsciente, las reglas eran mías. Decidí tenderle una red. Le di un cebo, una pista falsa sobre el crimen que sabía que la cazaría. Y ella, en su arrogancia, lo tomó. El FBI la desenmascaró, exponiendo sus "visiones" como un fraude absurdo. El Maestro, consumido por su papel de "batería", confesó, revelando la pluma plateada, el objeto que nos unía a todos. Con su confesión grabada y la pluma en mi mano, estaba lista. Llamé a Sofía, atrayéndola de regreso a mi mente, al escenario donde yo sería la estrella y ella, la anciana consumida por su propio ego.

Quizás también le guste

Abandonada en el altar, me casé con un falso lisiado

Abandonada en el altar, me casé con un falso lisiado

SoulCharger
5.0

El día de mi boda, mi prometido me dejó plantada en el altar frente a trescientos invitados para huir con la que juraba era mi mejor amiga. Sumida en la humillación absoluta y bajo una lluvia torrencial, me topé con Ethan Vance, el heredero lisiado y repudiado de la ciudad, y en un arranque de locura le propuse matrimonio allí mismo para salvar mi dignidad. Tras firmar el acta, Ethan me confesó con una sonrisa amarga que estaba en la ruina y que ahora yo compartía su deuda de cien millones de dólares. Pasé de ser una novia traicionada a ser la esposa de un hombre que el mundo despreciaba, trabajando día y noche en una multinacional para evitar que nos quitaran lo poco que nos quedaba, mientras mis colegas se burlaban de mi ""marido inútil"". Sin embargo, empecé a notar detalles perturbadores: la fuerza sobrenatural de sus brazos, el brillo peligroso en su mirada y cómo los empresarios más poderosos del país palidecían al escuchar su nombre. ¿Por qué el hombre que juró ser mi carga parecía ser el único capaz de destruir a mis enemigos con un solo movimiento desde su silla de ruedas? La verdad estalló la noche en que, tras ser secuestrada por mi ex, vi a mi marido ""paralítico"" ponerse en pie y caminar con la elegancia de un depredador para masacrar a mis captores. Mi esposo no era un lisiado en la ruina; era el Director Sombrío de la empresa donde yo trabajaba y el hombre más rico del país. Su mayor mentira no era su fortuna, sino que siempre pudo caminar.

Por favor, no te enamores

Por favor, no te enamores

B.Jeremy
5.0

Era un acuerdo, frío y sencillo. Ella traía consigo cargas que parecían insuperables; yo estaba rodeado de escombros de una vida que alguna vez fue estable. Su esposo había dejado una herencia de problemas, y mi exesposa había decidido que arruinar mi existencia no era suficiente: quería arrebatarme lo único que realmente importaba, mi hijo. Así que el trato parecía lógico. Un negocio. Solo eso. Ella no tenía afinidad por los niños; yo detestaba los conflictos. Pero cuando todo parecía desmoronarse, el pacto ofrecía una salida. Un papel que firmar, una fachada que mantener. Ninguno saldría perdiendo... al menos, eso pensamos. Pero las cosas comenzaron a cambiar. A ella empezó a agradarle mi pequeño hijo. Y yo, contra todo pronóstico, empecé a encontrar cierto atractivo en los problemas que antes evitaba. "No enamorarse de la esposa falsa". Lo repetía en mi mente como un mantra, un intento desesperado de aferrarme a la razón. Mi subconsciente, siempre alerta, lo gritaba en cada mirada que cruzábamos. "No te enamores". Pero mi corazón tenía otros planes, y la lógica cedió ante la intensidad de lo que comenzaba a sentir. Ahora, el riesgo va más allá de perder a mi hijo, mi reputación, mi puesto como CEO o la credibilidad que tanto me ha costado construir. Ahora, el peligro reside en perderla a ella, en dejar ir a la mujer que nunca debió significar nada, pero que se ha convertido en todo. En medio de la desesperación, mientras la vida que construí se tambalea, tomo una decisión que lo cambiará todo. Porque esta vez no estoy dispuesto a rendirme. - Eres mía, Sofía, y no dejaré que te alejes. No a ti.  

La Esposa Virginal del Alfa

La Esposa Virginal del Alfa

Baby Charlene
4.9

EXTRACTO DEL LIBRO. "Quítate la ropa, Shilah. Si tengo que decirlo de nuevo, será con un látigo en la espalda", sus frías palabras llegaron a sus oídos, provocando que le recorriera un escalofrío por la espalda. La chica sostuvo su vestido con fuerza contra su pecho, sin querer soltarlo. "Soy virgen, mi rey " su voz era demasiado débil para decir con claridad las palabras, que apenas se escucharon. "Y tú eres mi esposa. No lo olvides. Te pertenezco desde ahora y para siempre. Y también puedo optar por poner fin a tu vida si así lo quieres. Ahora, por última vez, quítate la ropa". * * Shilah era una joven que provenía de los hombres lobo, también conocidos como los pumas. Creció en una de las manadas más fuertes, pero desafortunadamente, no tenía habilidades de lobo. Ella era la única de su manada que era un lobo impotente y, como resultado, su familia y otros siempre la intimidaban. Pero, ¿qué sucede cuando Shilah cae en manos del frío Alfa Dakota, el Alfa de todos los demás Alfas? También era el superior y líder de los chupadores de sangre, también conocidos como vampiros. La pobre Shilah había ofendido al rey Alfa al desobedecer sus órdenes y, como resultado, este decidió asegurarse de que ella nunca disfrutara de la compañía de los suyos al tomarla como su cuarta esposa. Sí, cuarta. El rey Dakota se había casado con tres esposas en busca de un heredero, pero había sido difícil ya que solo dieron a luz niñas: ¿Era una maldición de la diosa de la una? Era un rey lleno de heridas, demasiado frío y despiadado. Shilah sabía que su vida estaría condenada si tenía que estar en sus brazos. Tanbíen tenía que lidiar con sus otras esposas aparte de él. Ella fue tratada como la peor de todas, ¿qué pasaría cuando Shilah resulta ser algo más? ¿Algo que nunca vieron?

Capítulo
Leer ahora
Descargar libro