Deseos Prohibidos (1y2)

Deseos Prohibidos (1y2)

Paola Arias

5.0
calificaciones
6K
Vistas
68
Capítulo

Luego de que el único asistente que ha tenido por más de dos siglos renunciara, este mismo se ve obligado a buscar uno nuevo para sustituir su lugar por un tiempo indeterminado, pero nadie contaba con que un simple humano se postulara a la oferta de trabajo. La sangre caliente, dulce y condenadamente tentadora de aquel humano hace perder la razón de Blake, descontrolando sus más primitivos instintos en cuestión de segundos. Pero ¿Blake se enfrentará al castigo que le designa su clan luego de probar aquel dulce prohibido y romper la regla más importante de no enamorarse de un humano? O, por lo contrario, ¿dejará pasar esa única oportunidad de unir su vida con su destino?

Capítulo 1 Renuncia

El silencio que se había formado entre Demetrius y yo era interrumpido por el golpe de mis uñas en el cristal de mi escritorio. El hombre que me había servido por más de dos siglos mantenía la cabeza gacha, la mirada fija en sus zapatos como si fuera la mejor de las entretenciones y sus manos entrelazadas hacia delante, quizás tratando de encontrar en su cabeza una explicación más razonable que la que me había acabado de dar.

¿Renunciar? ¿Acaso me estaba jodiendo o solo trataba de gastarme una broma? ¿Desde cuándo el vampiro que había nacido para servirme tenía el poder para renunciar?

-Espero que no estés olvidando con quién estás hablando - dije, mirándolo fijamente-. El contrato está hecho desde mucho antes de que nacieras y no hay nadie en este mundo que pueda romperlo.

-Su padre lo ha cancelado.

Fruncí el ceño, desconcertada por lo que acababa de decir. Mi padre era el líder del clan de Londres, el más antiguo vampiro de todos los tiempos y uno de los tres más poderosos de todo el planeta tierra. Tenía el poder de hacer lo que quisiera con todos nosotros, pero ¿por qué tenía que meterse en mi vida y darle derechos a mi mano derecha para renunciar?

-¿Por qué? ¿Acaso te he tratado tan mal para que, después de tantos años a mi lado, decidas dejarme?

-No, señora - respondió rápidamente, agitando la cabeza con fuerza-. Usted ha sido muy buena conmigo y me ha tratado muy bien, pero...

-Pero ¿qué?

Esta situación empezaba a fastidiarme. Demetrius sabía que no era alguien paciente y que no me gustaba que se hicieran con rodeos.

-Su padre me ha enviado a Escocia. ¡Es lo único que puedo decirle! Ahora le debo mi lealtad a él.

-No voy a aceptar tu renuncia. Mi padre no tiene ningún derecho a hacerme esto.

-Señora, por favor, no se meta en problemas con su padre. Siempre la voy a estimar, han sido muchos años que he estado a su servicio y, créame, tampoco es fácil para mí seguir las órdenes de alguien que no sea usted.

-¿Por qué estuviste de acuerdo o es que Lord Bacon no te dio otra opción?

Titubeó, cada vez más nervioso por mi interrogatorio.

-Su padre ha requerido de mis servicios y dio su palabra de dejarme regresar con usted cuando mi trabajo haya terminado en Escocia.

-Bien, si ya tomaste la decisión, no me voy a oponer.

-¡Gracias, señora! - hizo una reverencia antes de enderezarse por completo y hacerme entrega de una carpeta-. He estado buscando al mejor candidato para que la ayude en todo lo que requiera, pero han habido pocos interesados en trabajar bajo su mando.

-Es difícil encontrar un vampiro de servidumbre suelto y lo sabes. Me irrita que mi padre no quiera amoldarse a la época actual y quiera seguir arraigado a la suya. Estamos en el siglo XXI, donde la tecnología supera a los libros antiguos y máquinas de escribir que él sigue usando. Es estúpido que siga asignando servidumbre a los miembros más altos del clan.

-Le doy la razón, mi señora, pero bien dijo que existimos para servirles y somos instruidos para guiar a nuestro amo.

Detestaba que usara la palabra «amo» frente a mí, como si ellos fueran perros en lugar de vampiros.

-Tremenda ridiculez - resoplé, abriendo la carpeta y encontrando un currículum de un hombre bastante joven.

-Wyatt Bennett es el único que se postuló y, sorpresivamente, pasó cada una de las pruebas. No estaba seguro en darle su currículum, puesto que no he encontrado mayor información de él que su dirección de residencia y su número telefónico.

-¿Es del clan o de algún otro? ¿Cuáles son sus orígenes? ¿Esta es su edad? - endurecí el gesto-. Es un maldito bebé. ¿Siquiera está instruido?

-Puede que sea de otro clan y ha venido en busca de oportunidades. Buscaré más información sobre él, mi señora.

-Llámalo, le haces una entrevista personal y te ahorras tiempo. Su edad me importa muy poco, siempre y cuando sea obediente y haga un excelente trabajo, puedes contratarlo.

-Sí, señora, pactaré una entrevista para mañana mismo.

-Bien - cerré la carpeta con más fuerza de lo normal-. Puedes retirarte.

-Permiso - hizo una reverencia antes de salir de mi oficina.

Enfurecida con el entrometido de mi padre, salí de mi oficina por la puerta que daba hacia la casa y busqué a mi padre hasta que lo encontré abrazando a mí madre, susurrándole cosas al oído que la hacían reír y estirar la mano a lo largo y ancho de su pecho.

-Disculpen si interrumpo con su manoseo diario, pero tú y yo tenemos un asunto pendiente - señalé a mi padre y me miró con una sonrisa ladeada, acentuando esa expresión maliciosa.

-Con que Demetrius al fin tuvo el valor de decírtelo, ¿eh?

-¡No estoy para juegos, papá! No me puedes arrebatar a mi hombre de confianza y llevártelo.

-Ya lo hice, solo que no contaba con que no hubiera uno disponible sino hasta las próximas dos décadas.

-¡Angus! - reprendió mamá.

-Es mi error por no haberte comentado antes, pero te juro que te lo devolveré cuando cumpla su misión. Demetrius es uno de los mejores guerreros y siento que pierde el tiempo lidiando con las finanzas del clan.

-Sabia que en cualquier momento te ibas a aprovechar de él, pero pudiste mencionarlo antes y no hasta ahora.

-Lo siento, ¿qué más puedo decirte?

-Lo llevarás a la guerra - contuve toda la ira que pugnaba por salir.

-¡Y está feliz con la idea de ir! ¿Por que no estás orgullosa de él? Ha dado un gran paso como tú sirviente.

-No es mi sirviente. Es mi mano derecha, en el único en quien confío.

-¿Y no es eso lo mismo? - enarcó una ceja y de inmediato sentí la fuerza de su poder en mí, cuando la mía empezaba a sobrepasar la suya-. Cálmate, querida. Tomaré prestado a tu mano derecha por un par de días, solo para defender el territorio escocés de esos perros pulgosos y malolientes, y te lo devolveré incluso en mejores condiciones en que me lo llevo.

Seguir leyendo

Otros libros de Paola Arias

Ver más

Quizás también le guste

En la Cama de su Hermano: Mi Dulce Venganza

En la Cama de su Hermano: Mi Dulce Venganza

SoulCharger
5.0

Lucero creía vivir el sueño de una heredera protegida por su marido, Julián Real, hasta que el silencio de la mansión se convirtió en el eco de una traición despiadada. Ella pensaba que su matrimonio era un refugio para salvar el legado de su padre, sin imaginar que dormía con el hombre que planeaba su ruina. De la noche a la mañana, el velo se rasgó: descubrió que Julián no solo esperaba un hijo con su amante, la estrella Serena Filo, sino que su unión fue una maniobra calculada para saquear la empresa familiar y dejarla en la calle. Su vida perfecta se desmoronó cuando se dio cuenta de que cada beso y cada promesa habían sido parte de una estafa corporativa. La caída fue brutal; Lucero pasó de ser la respetada esposa a una paria humillada, despojada de su hogar y acusada públicamente de extorsión. Mientras sufría el dolor de una quemadura física y el abandono de Julián ante las cámaras, la sociedad le dio la espalda, convirtiéndola en el blanco de una turba que pedía su cabeza. En medio de su desesperación, una pregunta comenzó a torturarla: ¿realmente sus padres murieron en un accidente o fue un asesinato orquestado por la familia Real? La aparición de un documento con una firma comprometedora sembró la duda sobre quién era el verdadero monstruo detrás de su tragedia. ¿Fue Damián, el gélido y poderoso hermano mayor de Julián, quien autorizó la caída de su familia, o es él la única pieza que no encaja en este rompecabezas de mentiras? La confusión se mezcló con una atracción peligrosa hacia el hombre que parece ser su único aliado y, al mismo tiempo, su mayor sospecha. Bajo la identidad secreta de "Iris", la compositora fantasma que mueve los hilos de la industria, Lucero decide dejar de huir para empezar a cazar. Una firma húmeda en un papel prohibido, un pacto oscuro con el enemigo de su enemigo y una melodía cargada de venganza marcarán el inicio de su contraataque. Esta vez, Lucero no será la víctima, sino el incendio que consumirá el imperio de los Real hasta que no queden ni las cenizas.

Capítulo
Leer ahora
Descargar libro