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Edlin Barzelay

4 Libros Publicados

Libros y Cuentos de Edlin Barzelay

La Segunda Oportunidad A Recuperar

La Segunda Oportunidad A Recuperar

Moderno
5.0
La voz de Sofía, vacía y familiar, repetía las palabras que ya me habían destruido una vez: "Elena, amiga, tienes que renunciar a la herencia. Es lo mejor para ti y para Dieguito." La miraba en mi sala, postrada en un sofá viejo, sus ojos llenos de una falsa compasión que no engañaba a mi memoria. Porque el recuerdo de mi vida pasada me golpeó como un tren esta mañana, el día exacto en que todo empezó a desmoronarse. En esa otra vida, le creí a Sofía. Firmé los papeles, renuncié a todo, incluida una supuesta deuda de cinco millones de pesos, pensando que así protegería a mi hijo Diego de los cobradores. Fui tan ingenua. "El Buitre", el hombre que reclamaba el dinero, no se detuvo. Sin herencia, sin nada que negociar, se llevaron a Diego. Lo secuestraron. Luego, el horror. Me enviaron sus deditos, uno por uno, en pequeñas cajas. Cada entrega arrancaba un pedazo de mi alma. No tenía los cinco millones. No tenía nada. Finalmente, su pequeño corazón. Mi mundo se acabó. Me vendieron a un burdel, un infierno donde los cuerpos de las mujeres no valían nada. Fue allí, en mi miseria, donde un cliente borracho, un empresario que conocía a Ricardo, se rió de mi historia. "-¿Ricardo Pérez en la quiebra? ¡Qué chiste! Ese cabrón era dueño de la mitad de los restaurantes de lujo de la ciudad. Su fortuna se la quedó su verdadero heredero, el hijo que tuvo con su amante. Un tal Miguelito, hijo de una tal Sofía Vargas." Sofía. Mi mejor amiga. La madrina de mi hijo. La traición me quemó por dentro. Todo había sido un plan. La deuda falsa, la insistencia en que yo renunciara, todo para que ella y su hijo secreto se quedaran con todo. Morí en ese burdel intentando escapar. Pero desperté. Hoy. En este mismo sofá. La misma ropa de luto. Con Sofía mirándome con sus ojos de serpiente. "-Elena, ¿me estás escuchando? Es una deuda impagable. Te quitarán la casa, todo. Piensa en Diego." Y entonces lo supe. Esta vez, no voy a renunciar a nada. Esta vez, la deuda es mía. Y la venganza, también.
La Venganza De La Sustituta

La Venganza De La Sustituta

Romance
5.0
Trabajé tres años como asistente personal de Roy Castillo, el heredero del imperio tequilero. Me enamoré perdidamente de él, aunque yo solo era un consuelo, un cuerpo cálido mientras esperaba a su verdadera obsesión, Scarlett Salazar. Cuando Scarlett regresó, fui desechada como si nunca hubiera existido. Fui abofeteada y humillada públicamente, mis fotos comprometedoras filtradas por toda la alta sociedad. En el colmo del desprecio, me forzaron a arrodillarme sobre granos de maíz, mientras Roy y Scarlett observaban mi agonía. Me despidieron, pero no sin antes hacerme pagar un precio final. El dolor de la rodilla no era nada comparado con la humillación, la confusión. ¿Cómo pude ser tan ciega? ¿Por qué la mujer que amaba se convertía en mi verdugo, y el hombre al que di todo me entregaba al lobo? Él me vendió como un objeto, como una mercancía, por un estúpido collar de diamantes para Scarlett. Me arrojaron a una habitación de hotel con un asqueroso desconocido, y solo por un milagro, o quizás un último acto de misericordia de Roy antes de irse con ella, logré escapar. Decidí huir. Borrar mi antigua vida, la que había sido definida por la obsesión y el desprecio. Pero el pasado tenía garras. Las fotos, el acoso, me siguieron hasta mi refugio en Oaxaca. ¿Me dejaría consumir por la vergüenza, o me levantaría de las cenizas como el agave, más fuerte y con una nueva esencia? Esta vez, no huiría. Esta vez, lucharía.
La Traición de que Me Ahogo

La Traición de que Me Ahogo

Moderno
5.0
Recibí la nota más alta de toda la ciudad en el examen de Selectividad: un 9.8 sobre 10. Una pequeña sonrisa de alivio y orgullo se dibujó en mi rostro. Pero esa simple sonrisa desató la furia de mi prima Camila, que había suspendido el examen, y, para mi horror, también la de mis padres. Mi padre, Ricardo, me arrastró fuera del comedor y me empujó al pequeño invernadero de cristal. Mi madre, Laura, con una mirada helada, me dijo que quizás un poco de falta de aire me haría bien, a pesar de que sabían que tengo asma severa. Escuché el inconfundible sonido del candado cerrándose, y vi a mis padres marcharse, dejándome atrapada mientras Camila encendía los focos de calor. Mis súplicas a mi madre fueron ignoradas, tachadas de "dramáticas" , mientras ella huía con Camila al spa. Incluso Elena, la fiel empleada del hogar, se vio obligada a bloquear la ventilación por miedo a que Camila cumpliera sus amenazas contra su hijo. Atrapada en ese infierno sofocante, sentí la traición clavarse en mí más rápido que la falta de oxígeno. ¿Cómo podían mis propios padres ser tan ciegos y crueles, tan manipulados por la herencia y la culpa de Camila, hasta el punto de abandonarme a mi suerte? La oscuridad comenzaba a cerrarse sobre mí, ¿acaso nadie iba a detenerme? Con mis últimas fuerzas, arrastré mi cuerpo moribundo, busqué mi teléfono y marqué el 112. Aquella llamada desesperada desencadenaría una serie de eventos que cambiarían mi vida para siempre, enfrentando la verdad y buscando la libertad que tanto me habían negado.