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Libros de Romance para Mujeres

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El día que desaparecí

El día que desaparecí

Las palabras del doctor sellaron el destino de Amelia Reyes: cáncer de ovario agresivo, etapa cuatro. Consumida por una culpa abrumadora por la trágica muerte de su mejor amiga, Livia, años atrás, Amy aceptó el diagnóstico con una apatía total, como si fuera el final que merecía. Rechazó el tratamiento y firmó los papeles para donar sus órganos. Pero su penitencia no había terminado. El hermano de Livia, Ethan Calderón, consumido por el dolor y quien la culpaba salvajemente por la muerte de su hermana, todavía controlaba cada uno de sus movimientos. Él orquestaba meticulosamente su humillación pública, forzándola a realizar trabajos agotadores y a soportar los juegos sádicos de su cruel prometida, viéndola debilitarse día a día. Cada gramo de su sufrimiento era un sombrío recordatorio de la ausencia de Livia. Amy aceptaba cada acto degradante, cada dolor físico, soportándolo todo como un intento desesperado por expiar la culpa incesante de haber sobrevivido. Sin embargo, incluso mientras su cuerpo fallaba, una pregunta la carcomía: ¿su autodestrucción era realmente un sacrificio por Livia, o simplemente un tormento teatral y prolongado, orquestado por Ethan para su propio y retorcido cierre? Finalmente, rota y desesperada, Amy buscó la liberación definitiva. Llamó al 911 desde lo alto del Puente Matute Remus, con el último deseo de donar sus órganos para dar vida mientras la suya se extinguía. Pero un aliado secreto la rescató del abismo, permitiéndole fingir su propia muerte y forjar una nueva identidad. No sabía que su "muerte" llevaría a Ethan, consumido por su propia culpa y dolor, al borde de la locura, preparando el escenario para una reunión explosiva e imprevista años después que desafiaría todo lo que creían sobre el amor, el odio y el perdón.
Las cicatrices innegables de una esposa

Las cicatrices innegables de una esposa

Después de siete años de matrimonio y un aborto espontáneo que me rompió el corazón, las dos líneas rosas en la prueba de embarazo se sentían como un milagro. No podía esperar para decírselo a mi esposo, Damián, el hombre que me había sostenido durante cada doloroso tratamiento de fertilidad. De camino a buscarlo, lo vi en un parque con una mujer y un niño pequeño. El niño, que era idéntico a él, corrió hacia Damián y le gritó: "¡Papi!". La mujer era Ximena, la acosadora loca que me había empujado "accidentalmente" por las escaleras hacía cinco años, provocando mi primer aborto. El niño tenía cuatro años. Mi matrimonio entero, todas las noches que me abrazó mientras yo lloraba por nuestro hijo perdido... todo era una mentira. Tenía una familia secreta con la misma mujer que nos causó tanto dolor. No podía entenderlo. ¿Por qué hacerme pasar por un infierno de siete años intentando tener un bebé que él ya tenía? Me llamó "estúpidamente enamorada", una tonta a la que podía engañar fácilmente mientras vivía su doble vida. Pero la verdad era mucho peor. Cuando su amante fingió su propio secuestro y me culpó, él ordenó que me secuestraran y golpearan, pensando que yo era una extraña. Mientras yacía atada en el suelo de una bodega, me pateó en el estómago, matando a nuestro hijo no nacido. No tenía ni la menor idea de que era yo.
Sacrificio por Amor: La Asistente del Tirano

Sacrificio por Amor: La Asistente del Tirano

El mundo de Sofía era una jaula dorada, un hogar de lujos y el aroma perfecto de los platillos creados por su padre, el aclamado chef del presidente. Pero esa burbuja de perfección estalló cuando el presidente colapsó en un banquete, acusando a su padre de envenenamiento y sentenciando a su familia a una vida de desesperación. Para salvarlos de la furia del tirano, Sofía tomó una decisión drástica: se ofreció como asistente personal del presidente, un aparente sacrificio que la arrojaría a los lobos. Sin embargo, el primer día de selección, el presidente, con una sonrisa cruel y mirada depredadora, anunció una nueva regla: "Todas las asistentes que lleven un delantal morado serán ejecutadas". Sofía, junto con todas las demás candidatas, vestía el fatídico color. El pánico la invadió; era una trampa, una broma sádica. "Este tipo está completamente loco", pensó, una furia impotente hirviendo en su interior. Pero el presidente la miró, clavando sus ojos en ella como si leyera su alma. "¿Qué es lo que acabas de decir?", preguntó. El terror helado reemplazó la rabia. ¿Cómo era posible? No había movido los labios. Fue entonces cuando la eligió, no solo como asistente principal, sino para un juego mucho más peligroso: él podía escuchar sus pensamientos. Desde una vida pasada como oficinista hasta renacer en un mundo de tiranos y secretos, Sofía se vio obligada a usar su ingenio y sus "voces internas" para navegar por una corte llena de complots. Pronto descubrió que el presidente, ese monstruo adicto al trabajo, no era solo un tirano, sino un reformador que intentaba salvar a su nación. Cuando su propia abuela intentó manipularla para envenenarlo, Sofía optó por la verdad, revelando que ambos eran peones en un juego peligroso. Su hermana, Clara, la joya mimada de la familia, no soportó su ascenso y conspiró para destruirla. Pero Sofía la humilló, devolviéndole cada gota de veneno que Clara le había infligido. El presidente, al ver la oscuridad de su propia familia, decidió cortar los lazos de Sofía con su pasado de invisibilidad, ofreciéndole un hogar y un futuro a su lado. Fue en medio de un atentado, en sus brazos, donde Sofía descubrió que ese tirano de mirada aguda no solo podía oír sus pensamientos, sino que había sido el niño hambriento a quien ella, como una pequeña hada, había salvado con un simple caramelo años atrás. Ahora, ella, la despreciada hija del chef, se ha convertido en Emperatriz, su historia tejida con los hilos del poder, el engaño y un amor inesperado.
Secretos Maliciosos Bajo los Olivos

Secretos Maliciosos Bajo los Olivos

Llegué a la idílica finca de olivos de mi prometido, Mateo, a tres meses de nuestra boda, bañada por el sol andaluz y la promesa de un futuro perfecto. Su madre, Carmen, la matriarca de la casa, me recibió con una efusividad abrumadora. Incluso me preparó tónicos especiales, recetas ancestrales de la familia, para "fortalecer mi sangre y asegurar descendencia". Sin embargo, pronto empecé a sentirme extrañamente agotada, mis ciclos hormonales se descontrolaron, y el amargo sabor del tónico se volvió un presagio inquietante. Mientras Carmen me trataba como una reina, notaba el trato opuesto hacia Isabel, la esposa de su otro hijo, relegada a las tareas más humildes, con una mirada de cansancio que me interpelaba. Una tarde, una verdad brutal arrasó con mi mundo: en el portátil de Mateo encontré correos explícitos con una mujer llamada Elena. No solo era una infidelidad, sino un plan para deshacerse de mí después de la boda, con la fría certeza de que yo "no me daba cuenta de nada". El aire se me fue de los pulmones. Me sentí humillada, usada, y terriblemente enferma en un lugar que creí mi hogar. Pero la devastación se transformó en una extraña calma: no, no le daría el gusto de verme derrumbada. ¿Por qué esta aparente amabilidad de Carmen, estos insistentes tónicos, mientras Mateo conspiraba a mis espaldas? ¿Eran mis males físicos una coincidencia, o había algo más siniestro en juego que la mera traición? Decidí que no sería una víctima silenciosa de esta farsa perfecta. Con un plan en mente, y la certeza de que la verdad era mi única arma, comencé a investigar los secretos sepultados bajo las raíces de esos olivos centenarios. La dulce Sofía había muerto; una nueva mujer estaba lista para luchar por su vida.
El Demonio de la Lujuria

El Demonio de la Lujuria

Camille siempre ha vivido bajo los rigurosos conceptos de la sociedad. Y a sus recién cumplidos veintiséis años de edad su única preocupación es seguir siendo la esposa modelo, papel que ha desempeñado por mucho tiempo. Su reputación y su vida se han mantenido sobre lo intachable, dedicándose en cuerpo y alma a aquel hombre que tanto amaba y había prometido su vida hasta que el final llegara. Pero algo estaba cambiando en ella, se sentía insegura de su aspecto; insatisfecha de sus escasos encuentros íntimos con su esposo, no se sentía deseada pero sobre todo estaba necesitada. Necesitada de atención, de verdadera satisfacción y fue un día, cuando todo esto se vio acumulado, que pronunció aquellas palabras. Camille no estaba esperando ser escuchada, ni siquiera tenía planeado explotar como lo había hecho. Pero, para su buena o mala fortuna, fue esa la ocasión en que sus palabras llegaron a algo más que el viento. «Ten cuidado cuando llamas al demonio, él podría estar escuchando>> Esto traería consecuencias en su vida y en sus hábitos, pero sobre todo en lo que según ella era correcto o no. ¿Sería capaz de traicionar al hombre al que prometió fidelidad ante Dios? ¿Podría acaso el mal y la libido ocultarse tras esa encantadora sonrisa? Y lo más importante, ¿qué tan tentadores llegarían a ser los placeres de la carne? Estaba perdida, hipnotizada y rendida ante la mirada de ese ser. Porque ese demonio tenía la sonrisa de un ángel.
La Humillación de un Corazón

La Humillación de un Corazón

Noventa y ocho veces. Noventa y ocho veces mi prometido, Eduardo Calvet, me dejó plantada en el altar. Pero la vez número noventa y nueve fue diferente. Justo cuando la ceremonia estaba por concluir, él soltó mi mano y corrió hacia mi rival, Bella Poza, quien fingía una lesión. "Matilde, lo siento, Bella me necesita. La ceremonia tendrá que esperar", dijo antes de abandonarme frente a todos. Esa noche, mientras él la cuidaba, Bella publicó una foto de ambos con el texto: "¡Mi héroe! Gracias por sacrificarlo todo por mí. Algunos entienden la verdadera lealtad". La humillación de cinco años se cristalizó en ese instante. Él nunca me amó. Él ni siquiera recordaba que yo era alérgica a las flores blancas que prometió traerme para compensarme. Esa misma noche, usé un poder ancestral para romper nuestro vínculo sagrado, un acto que casi me destruye. "Se acabó", susurré, mientras sentía su grito de agonía a la distancia. Pero la conexión entre almas no puede romperse tan fácilmente. Semanas después, él apareció en las puertas de la fortaleza de mi familia, suplicando perdón. Justo entonces, Bella reveló su verdadera identidad como una hechicera oscura, desatando un ejército de sombras para destruirnos. Para protegerme, Eduardo se sacrificó, muriendo en mis brazos. Y en ese momento, con su sangre en mis manos, un poder antiguo y aterrador despertó dentro de mí. Mis ojos se encendieron con fuego plateado. "¡Bella Poza!", rugí, mi voz resonando con la furia de mis ancestros. "¡Vas a pagar por esto!".
La Venganza de la Esposa Sustituta

La Venganza de la Esposa Sustituta

"En la oscuridad, él la amó por su alma. En la luz, la destruyó por su orgullo. Ahora, ella ha vuelto para arrebatarle el mundo que él cree gobernar." Durante un año de ceguera absoluta, el magnate Damian Blackwood vivió un idilio en las sombras con la mujer que creía su prometida. Pero no era la ambiciosa Elena quien le leía cada noche o sanaba sus heridas; era Ivy Sinclair, la gemela "invisible" obligada a ser su esposa sustituta. Ivy le entregó su corazón en el silencio, pero al recuperar la vista, Damian -cegado por la belleza superficial y las mentiras- la expulsó de su mansión llamándola "basura". Ivy desapareció en una noche de tormenta, sola, sin dinero y cargando un secreto que Damian tardaría tres años en descubrir: un heredero. Tres años después, Ivy Sinclair ha muerto. En su lugar surge Ivy Sterling, la implacable "Reina de los Bienes Raíces" y CEO de Phoenix Estate. No ha vuelto por amor, sino por justicia. Con una fortuna incalculable y el apoyo de su enigmático protector, Julian Vance, Ivy inicia una cacería corporativa para desmantelar el imperio Blackwood y borrar el apellido Sinclair de la faz de la tierra. Obligados por el gobierno a colaborar en el megaproyecto "Calle 5", los papeles se invierten. Damian, al borde de la ruina, se ve forzado a trabajar como un subordinado en el barro de su propia obra, bajo la mirada gélida de la mujer que una vez lo adoró. La tensión estalla cuando Damian descubre la existencia de Leo, su hijo. El "Rey Caído" inicia entonces una brutal y sangrienta penitencia:
Los Hermanos Hilxman

Los Hermanos Hilxman

Nada es lo que tu esperas, todo puede ir perfecto en tu vida y luego da un giro de siento ochenta grados haciendo que tu pequeño e insignificante mundo mejore o empeore No supe que hacer cuando caí en la cuenta que perdia lentamente la cordura por esos seis hermanos; ignorando de su existencia y sus vidas siendo los mas populares de Ntaibo y a pesar de su incansable mencion en cada recóndito del mundo, su apellido tenia un gran peso y reconocimiento ¿y yo?, yo los ignoraba por completo... Pero esa mañana, todo cambio para mi... Jamas paso por mi mente que todo cambiaria cuando conocí poco a poco a tres de los Hilxmam, pero el que me termino llevando hasta a ellos, Hatson Hilxman; luego de eso todo cambio en mi vida, nada fue igual y menos cando conocí a los otros cinco Pedantes, engreídos, creyéndose que todos tienen que estar a sus pies solo por su apellido, pero a la vez... Tiernos, cariñosos, los únicos capaces de hacerme ver las estrellas y tocar la luna llena sin llevarme al espacio Ellos me llevaron al cielo, me hicieron ver las estrellas y colocaron la luna en mis manos, y de la misma manera me bajaron al infierno y me dejaron arder en el... Es extraño ver como tu vida da tantas vueltas y llegas al punto de no querer continuar, pero hay algo bueno cuando por fin tocas fondo; ya no puedes hundirte mas y solo se te presentan dos opciones -Morir en ese asqueroso hoyo en el que caíste o escalar hasta llegar nuevamente a la superficie y segir escalando a la cima... Y yo decidi subir luego de todo lo que habia pasado Estaba harta de ser yo la unica afectada en todo esto y que ellos siguieran con sus pedantes vidas como si nada * Borrador, con algunas incoerencias, errores ortograficos y demas. portada echa por mi
Cuando el Perdón es Tarde

Cuando el Perdón es Tarde

El aire del hospital olía a desinfectante y a desgracia, pero mi determinación era de acero al empujar la puerta de la habitación de Camila. Dentro, encontré a Ricardo, mi esposo, susurrando dulzuras a Camila, una delicadeza que nunca me había dedicado a mí. Mi entrada interrumpió la escena, y su rostro se endureció: "¿Qué haces aquí, Sofía? ¿No te dije que te quedaras en casa?". No pude más: "¿Que qué hago aquí? ¡Todo el mundo dice que fui yo, que a mí me atacaron, que el bebé que espero es una vergüenza, un bastardo!". Él me calló, protegiéndola a ella: "Baja la voz, vas a alterar a Camila". Mi ira estalló: "¿Alterarla a ella? ¿Y qué hay de mí? ¿Qué hay de tu esposa y de tu hijo? ¡Tu hijo, Ricardo!". Entonces, me soltó la frase que lo cambió todo: "Camila es diferente. Ella aún no está casada. Un escándalo así arruinaría su vida". Me quedé helada, buscando al hombre con el que me casé, pero solo encontré a un extraño con ojos de hielo. "¿Y yo?", susurré, incapaz de creerlo. "¿A mí sí me puede caer toda la mierda encima? ¿Mi reputación no importa? ¿La de tu hijo tampoco?". "Tú eres más fuerte, Sofía. Tú puedes con esto", respondió él, desviando la mirada. En ese instante, algo se rompió dentro de mí para siempre. Lo miré, al hombre que había destruido mi vida para proteger a otra. "Bien", dije, mi voz extrañamente serena. "Ya que mi reputación no importa, y la de este bebé tampoco... entonces no hay razón para que nazca en este infierno". Una chispa de pánico apareció en sus ojos: "¿De qué estás hablando?". "Del aborto", dije, cada sílaba afilada. "Voy a abortar, Ricardo. No voy a traer a un hijo a un mundo donde su propio padre lo usa como escudo para proteger a su amante". Me di vuelta y salí de esa habitación, dejando atrás el olor a traición y los restos de mi vida hecha pedazos.