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Libros de Moderno para Mujeres

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La fría y amarga traición del multimillonario

La fría y amarga traición del multimillonario

Casi muero en un accidente aéreo, viendo el suelo acercarse a toda velocidad, pero mi esposo, el magnate Adán Horta, ni siquiera llamó. Mientras yo me arrancaba el suero y salía cojeando del hospital bajo la lluvia, vi llegar su Bentley. El corazón me dio un vuelco, pensando que por fin venía por mí. Pero Adán pasó de largo, ignorando mi figura empapada. Se bajó y cargó en brazos a su exnovia, Casia, tratándola con una ternura que jamás tuvo conmigo, como si ella fuera de porcelana. Los seguí hasta el área de maternidad y escuché la devastadora verdad: 12 semanas de embarazo. Las cuentas eran exactas: la engendraron en nuestro tercer aniversario, mientras yo soplaba las velas sola en casa. Al confrontarlo esa noche, Adán ni siquiera se disculpó; me miró con frialdad y me sirvió una copa. "Casia es frágil, es un embarazo de riesgo. Tú eres aguantadora, Anayetzi, por eso me casé contigo. Deja el drama, firmaste un prenupcial". Pensó que, al bloquear mis tarjetas y dejarme sin un centavo en la calle, yo volvería arrastrándome a su mansión como el perro rescatado que él creía que era. Olvidó que antes de ser su esposa trofeo, yo ya sabía sobrevivir sin nada. Al día siguiente, irrumpí en su oficina frente a toda la junta directiva. Vertí una taza de café podrido sobre los contratos originales de su fusión más importante, arruinando el negocio del año. Y frente a su amante y sus empleados, me quité el suéter de cachemira y los jeans de diseñador que él había pagado, arrojándolos al suelo y quedándome de pie con dignidad. "Te devuelvo tu ropa, tu dinero y tu apellido, Adán. Pero ya no me tienes a mí". Las puertas del elevador se cerraron mientras él gritaba mi nombre, dejándolo solo con sus millones y su desastre.
Una segunda oportunidad con mi amado billonario

Una segunda oportunidad con mi amado billonario

Rena se enredó con una persona importante una noche que estaba borracha. Necesitaba la ayuda de Waylen, mientras él se sentía atraído por su belleza juvenil. Así, lo que se suponía que sería una aventura de una noche se convirtió en algo serio. Todo iba bien hasta que Rena descubrió que Waylen amaba a otra mujer. Cuando regresó su primer amor, él dejó de ir a casa, dejando a Rena sola durante muchas noches. Ella lo soportó hasta que un día recibió un cheque y una nota de despedida. Contrario a lo que Waylen esperaba, Rena tenía una sonrisa en el rostro mientras lo dejaba. "Fue divertido mientras duró, Waylen. Espero que no nos volvamos a encontrar. Que tengas una buena vida." Pero el destino quiso que sus caminos se cruzaran de nuevo. Ahora, Rena tenía a otro hombre a su lado. Waylen, con los celos ardiendo en sus ojos, dijo con amargura: "¿Cómo pudiste seguir adelante tan rápido? ¡Pensé que solo me amabas a mí!". "Tú mismo lo dijiste, ¡te amaba!", replicó Rena. Luego, acomodándose el pelo con actitud, agregó: "Hay muchos más hombres en el mundo, Waylen. Además, fuiste tú quien pidió que rompieramos. Ahora, si quieres salir conmigo, tendrás que hacer fila". Al día siguiente, Rena recibió una alerta bancaria de una suma millonaria y un anillo de diamantes. Waylen apareció de nuevo, se arrodilló y dijo: "¿Puedo colarme en la fila, Rena? Aún te quiero".
Enamorado de la diosa vengativa

Enamorado de la diosa vengativa

Sabrina fue abandonada en un pueblo durante veinte años. Cuando regresó con sus padres, descubrió a su prometido engañándola con su hermana adoptiva. Para vengarse de él, ella se acostó con su tío, Carlos. No era un secreto que este había permanecido soltero tras la prematura muerte de su prometida hacía tres años. Pero en esa noche fatídica, sus deseos carnales lo dominaron. Simplemente no pudo resistirse a la tentación. Después de su noche de pasión, Carlos declaró que no quería tener nada que ver con Sabrina. Ella estaba furiosa. Se frotó la cintura adolorida y dijo: "¿A eso le llamas sexo? No sentí nada en absoluto. ¡Qué pérdida de tiempo!". Carlos puso una expresión sombría al instante. La acorraló contra la pared y le preguntó amenazadoramente: "¿No gemiste descaradamente mientras estaba dentro de ti?". Una cosa llevó a la otra y Sabrina pronto se convirtió en la tía de su exprometido. En la fiesta de compromiso, el infiel estaba furioso, pero no podía expresar su ira porque tenía que respetarla. La élite consideraba a Sabrina como una mujer corriente y sin clase. Sin embargo, un día, apareció en una fiesta exclusiva como una invitada de honor con miles de millones de dólares a su nombre. "La gente me llama sanguijuela y cazafortunas, ¡pero no son más que estupideces! ¿Por qué necesitaría del dinero de alguien más cuando tengo el mío?", proclamó Sabrina orgullosamente. ¡Esta declaración sacudió a toda la ciudad!