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La sonrisa sumisa: la jauría de Alaior

La sonrisa sumisa: la jauría de Alaior

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Capítulo 1 Vencedores

Palabras:1781    |    Actualizado en: 29/11/2021

. Las loberas, diez en total, estaban formadas por no más de doscientos individuos cada una, y excepto la del líder de la jauría,

o torrente, nutrido este por las nieves de los picos montañosos que daban forma al valle. La arboleda en Alaior no

Hamer, el líder de las diez loberas. Los grupos guardaban cierta distancia entre ellos, evitando el enfrentamient

animal de su existencia propiciaba pequeñas desavenencias, que por lo general, no eran preocupantes. No obstante, siempre había que ir ojo avizor, ya que no

festividad era debida a la finalización de las pruebas de madurez, realizadas estas por los lobatos que habían alcanzado la edad adulta desde la anterior reunión de primavera hasta la actual, siendo auténticos retos

ener el derecho a pertenecer a los cazadores de la jauría, sino que también se jugaba

momento sin ser molestados-. Ya os dije que no solo se necesitaba la fuerza en estas

ionada a su jefe de lobera-. Pero el mérito e

entía verdaderamente satisfecho, pues el triunfo de ellos dos, aumentaba

or almendrado de su compañera sin tener que agachar la cabeza, pues era c

tro líder de jauría. Esta situación traerá conflicto en el futuro, pero de momento es

así, parecían seres humanos normales y corrientes, festejando en sociedad el final del largo invierno. Los músicos deleitaban a los reunidos con violas, tambores o chirimías, animando a bail

r su hazaña cuando les correspondiera a ellos pasar la prueba de madurez. Alaxa, manteniéndose todo el tiempo junto a su victorioso ami

. Eron tenía la virtud de destacar físicamente sobre sus iguales, no era fácil de vencer. Todo el mundo había dado por hecho que su primogénito se alzaría con la victoria, así que lo único razonable que podía explicar la pérdida del primer puesto, era el uso de las trampas. No

ra contempló el odio y la furia contenida, obligado a mantenerse inactivo mientras estuviera a la vista de todos. Kristey, lle

mucho -le dijo cuando estuvo junto a él

n público, mamá, sab

adre, por mucho que vea crecer a su hij

cosas! Ahora soy un cazador,

mer puesto en las pruebas de madurez, se fue airado, alejándose de sus odiosos rivales. Lo más humillante para él era que

naron a sus pensamientos el sentimiento de odio que por un momento había dejado de lado, cuando intentó consolar a su dolido hijo. Se

una lobata que debía ser casi de su misma edad, impidiéndoles continuar al interponerse en su camino. Era un

ería expresarte mi admiraci

espero servir de ejemplo a los

as otras que se habían acercado a Wando. Era un sentimiento extraño lo que la nueva cazadora estaba sintiendo, pues nunca

la prueba de madurez y ser una cazadora. -Alaxa hizo hincapié en

era, ya sería cazadora como vosotros -dijo Minthu con resuelta altivez, si

orotado, le daba el aire de un joven aventurero de inocentes travesuras. Estaba en buena forma

usquedad, señalando al frente con la mano extendida. Definitivamente, había algo en la forma de mirar a

que me echan en falta. Me voy, no quisiera entretener al héroe de la j

simular la animadversión que sentía por esa muchacha inmadura. Wando, divertido desde que comenzó el inusual comportamiento malh

ar una infusión de hiervas. Yo luego me retiraré a descansar h

tigo para no dejarte solo, pero me largaría

urmiendo al raso los últimos siete días, me duele cada músculo

¿Y qué dirán

, siempre vamos a to

ahora somo

-Wando dejó la frase inconclusa, no era neces

había pasado por la cabeza tal situación. Se sonrojaron sus mejillas, avergonz

sugirió Alaxa, rompiendo con el

o mejor

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La sonrisa sumisa: la jauría de Alaior
La sonrisa sumisa: la jauría de Alaior
“Todas las loberas de la jauría se han reunido, como cada año, en Alaior. Tras celebrar los juegos de madurez de los lobatos aspirantes, contra todo pronóstico salen vencedores Wando y Alaxa de la lobera de Bredo. Kristey, jefa de su lobera, no está conforme con el resultado, pues de esa forma arrebatan la posibilidad de un futuro liderato de su hijo Eron, cuyo padre es el líder de la jauría de Alaior. Viendo peligrar el futuro de su familia, Kristey conspira contra los dos jóvenes ganadores, Wando y Alaxa, a los que desea ver muertos para que no se interpongan en el camino ascendente de su primogénito. Toni Sicilia, autor de otras tres novelas de reciente publicación en editoriales como Círculo Rojo o Célebre Editorial, comienza una etapa con las nuevas tendencias tecnológicas en Mano Book.”
1 Capítulo 1 Vencedores2 Capítulo 2 Tramando una perdición3 Capítulo 3 Ataque a traición4 Capítulo 4 ¡Acusados!5 Capítulo 5 El juicio de los inocentes6 Capítulo 6 La caída de la luna7 Capítulo 7 Adiós a la lobera8 Capítulo 8 Colmillos largos9 Capítulo 9 La noche teñida de rojo10 Capítulo 10 Ojos en la oscuridad11 Capítulo 11 Tregua12 Capítulo 12 La jauría del valle13 Capítulo 13 Encuentro de aliados14 Capítulo 14 Un oso en la mañana15 Capítulo 15 La felonía de Frankis16 Capítulo 16 ¿Dónde está Alaxa 17 Capítulo 17 Cautiva18 Capítulo 18 El despertar de Sanko19 Capítulo 19 Lucha en el bosque20 Capítulo 20 Confianza fraternal21 Capítulo 21 Mentes perversas22 Capítulo 22 Amistades sospechosas23 Capítulo 23 Mentiras y emboscadas24 Capítulo 24 Precaria situación25 Capítulo 25 Frankis, el traidor26 Capítulo 26 El crimen de Hamer27 Capítulo 27 Tensión entre los jefes28 Capítulo 28 Reencuentros en Alaior29 Capítulo 29 Locura en el valle30 Capítulo 30 Pactos de conveniencia